Cuando los burros están en celo…

Recomiendan nunca juntar dos sementales: las peleas son muy violentas, con mordeduras

Redactado por: Staff

Cuando los burros están en celo, se ponen violentos, por lo que los sementales o burros machos tiene peleas a patadas, de allí que no se deben juntar dos sementales , ya que se tunden a patadas o a mordeduras, afirman las pasantes de Medicina Veterinaria de la Universidad Autónoma de Hidalgo, Keila y Fabiola Palacios,
Explican que la característica más destaca es la larga duración de la gestación, de alrededor de 12 meses, a veces, 13. Los partos múltiples son muy raros. Si la burra lleva dos embriones, suele perder uno, de forma natural y no traumática. El burro entero es sexualmente muy activo. En un rebaño, el cupo suele ser de cuatro burras para un burro. Dos burros enteros no criados juntos pueden pelear de forma muy violenta. Las burras pueden volver a coger el celo a los cinco días de parir; algunas veces no lo vuelven a coger hasta el destete del burrito, a los seis meses. Recomiendan nunca juntar dos sementales: las peleas son muy violentas, con mordeduras.
También advierten que tener un semental en un rebaño puede suponer un acoso excesivo para burras y pollinos (con los que el burro intentará aparearse), dando lugar a accidentes tales como ruptura de miembros o desencajes de cadera. Un semental puede convivir con burras adultas siempre que estas tengan espacio y vigor suficientes para mantenerlo a raya. Los machos se suelen castrar entre los 6 y los 18 meses si no han de ser usados como sementales.
Precisan que el burro es un animal inteligente y sociable que puede padecer dolencias muy humanas como son el estrés o la obesidad. “Uno de los errores más frecuentes es tener un único burro y tenerlo arrinconado, con largos periodos de soledad”.
Aseguran que el burro suele tener un amigo (o amiga) formando sólidas y duraderas relaciones. En su defecto, un burro puede convivir con perros, ovejas, cabras, caballos, vacas, etc. Un burro solitario puede deprimirse perdiendo su natural alegría y salud.
Al burro hay que tratarle con dulzura y cariño, sin agresividad. Nuestra relación con él se basa en la confianza mutua y el cariño. La voz y el gesto firme son suficientes para la reprimenda y solo se precisa con burros jóvenes y ardientes. En una gran mayoría de casos un burro que no obedece es porque no entiende lo que le pedimos y es por error nuestro.
Entre las recomendaciones para tener un burro en casa son las siguientes:
Al llevar al burro a la par, cuidado con los pisotones, no serán voluntarios, pero si dolorosos.
Ojo con dar golosinas con la mano: que el burro no confunda dedos con comida.
Aunque mimemos un burrito juguetón, no dejar que se exceda, mordisqueando, alzando las patas etc. Son malas costumbres para el futuro.
Un burro joven al que se deja suelto sale corriendo dando coces con las patas traseras, de pura alegría. Ojo con no estar demasiado cerca.
El burro sabe dar coces de manera precisa, por ejemplo, para quitarse una mosca de la tripa. Estar atento y fuera de alcance.