Del jabalí al cerdo: doce datos que te pondrán a pensar

La organización internacional Protección Animal Mundial realiza una comparación sobre el parecido que hay entre el cerdo y el jabalí, y cómo es que llegamos a domesticar al cerdo que hoy conocemos

Redactado por: Staff

¿Sabías que desde el siglo dieciocho, los cerdos pasaron de ser criados en libertad a estar confinados en jaulas y recintos? ¿No? No estás solo: dos de cada tres personas no saben cómo son criados los animales de granja.
La organización internacional Protección Animal Mundial realiza una comparación sobre el parecido que hay entre el cerdo y el jabalí, y cómo es que llegamos a domesticar al cerdo que hoy conocemos, checa:
Estos datos históricos te dirán cómo llegamos a tener al cerdo que conocemos hoy, y por qué necesita ser criado con bienestar.
1. Junto con el perro, la cabra y la oveja, el cerdo fue uno de los primeros animales en ser domesticado por los humanos.
2. Sus antecesores son el jabalí (Sus scrofa) y el jabalí asiático (Sus vitatus), un mamífero presente en Europa, Asia, África y América muy similar al cerdo doméstico.
3. El cerdo doméstico (Sus scrofa domesticus) y el jabalí son fáciles de distinguir. Pero incluso dentro de ambas subespecies hay muchísima variabilidad en tamaños, pelajes, colores y contexturas.
4. El ser omnívoro fue muy importante para que el cerdo evolucionara junto a los humanos, pudiendo alimentarse de pastos, raíces, tubérculos, granos y de otros animales. Su alta adaptabilidad lo hizo fundamental en épocas de escasez alimentaria, como en las grandes expediciones y durante las guerrras
5. El cerdo fue domesticado hace unos 7 mil años en dos lugares distintos: Asia menor y el centro de China. De esos dos puntos, los cerdos acompañaron a los primeros agricultores que emigraron desde Anatolia hacia Europa, y desde China al interior de Asia.
6. El jabalí no es una especie nativa de América, pese a que está presente en casi todo el continente. Fue introducido de forma no regulada en algunos países para practicar la cacería al estilo europeo.
7. Los cerdos domésticos llegaron primero a América junto a los primeros exploradores y conquistadores. Las expediciones de Colón los introdujo a partir de 1493 a Santo Domingo, Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador. Martim Afonzo de Souza lo hizo desde 1532 en Brasil.
8. Los cerdos en China fueron domesticados mucho más rápido que en Europa. En China, desde el período Neolítico se les mantenía encerrados en recintos.
9. En Europa, los cerdos domésticos deambulaban libremente por el campo, hasta entrada la Edad Media.
10. Cuando llegó la Revolución Industrial, menos familias podían criar a sus propios animales. Esto dio origen a la producción intensiva de los cerdos, y comenzaron a ser enjaulados y sometidos a mutilaciones, dejando de lado su comportamiento natural.
11. Los cerdos domésticos comparten muchas de las características del jabalí: ambos son altamente sociables, forman grupos matriarcales, y aman los baños de barro para regular su temperatura.
12. En libertad, los jabalíes viven en espacios ideales para jugar, rebuscar por comida y andar en grupos. Esta no es la realidad de los cerdos domésticos en sistemas productivos.
Los cerdos domésticos en sistemas productivos viven en ambientes muy distintos. Recintos sin heno, jaulas estrechas para las madres, y casi nada con qué distraerse durante el día. Este estrés suscita riñas entre los cerdos, dando pie a lesiones.
También son sometidos a prácticas ya anticuadas e innecesarias: sin usar anestesia los castran y les cortan sus orejas y cola.
Más de 3 millones de cerdos en Chile y 42 millones en Brasil viven en estas difíciles condiciones.
Por lo que la organización te pide que unas tu voz a la de miles de personas que quieren ver un cambio en esta triste realidad. Pide a ambos gobiernos que mejoren la vida de los cerdos, con normas claras sobre cómo se debe tratar a los cerdos en las granjas de producción, solo con tu firma, en su página https://www.worldanimalprotection.cr/noticias/del-jabali-al-cerdo-doce-datos-que-te-pondran-pensar