Moscas y ganado, relación tormentosa

La mosca del establo (Stomoxys calcitrans) representa uno de los ectoparásitos más importantes registrados en el ganado bovino que se cría en América del Norte, esta especie de mosca puede transmitir mecánicamente la rickettsia hemotrópica Anaplasma marginale al ganado bovino

Redactado por: Prensa Animal /Agencia Informativa Conacyt

La coexistencia de moscas hematófagas y ganado bovino aparenta ir siempre de la mano en las unidades de producción pecuaria, por ello, Carlos Cruz Vázquez, profesor investigador del Instituto Tecnológico de El Llano —que pertenece al Tecnológico Nacional de México (Tecnm)—, realizó un estudio sobre su estacionalidad y las afectaciones que tiene la presencia de estos insectos en la actividad ganadera.
Cruz Vázquez analizó dos especies abundantes en el país: la mosca brava o del establo (Stomoxys calcitrans) y la mosca del cuerno (Haematobia irritans), ambas son hematófagas, provistas de estructuras bucales para perforar la piel y succionar la sangre necesaria para alimentarse.
“Las dos especies afectan el ganado bovino. En el ganado estabulado es más frecuente la mosca brava, la cual se alimenta preferencialmente de las patas, su temporada inicia en julio y termina en octubre, coincidiendo con una época en que existen condiciones de temperatura y humedad ideales para su desarrollo, esta mosca llega a picar a los animales causándoles mucho dolor, y entonces los animales responden levantando las patas, colean, dejan de comer y baja la producción de leche”, explicó el experto, miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
Tortura en el establo
La mosca del establo (Stomoxys calcitrans) representa uno de los ectoparásitos más importantes registrados en el ganado bovino que se cría en América del Norte, esta especie de mosca puede transmitir mecánicamente la rickettsia hemotrópica Anaplasma marginale al ganado bovino. La Stomoxys calcitrans es capaz de volar hasta 225 kilómetros de su sitio de reproducción y puede atacar hasta 30 especies de animales entre mamíferos, aves, reptiles y hasta anfibios.
Por su parte, Haematobia irritans es una mosca que tiene una mayor presencia entre el ganado que anda en pastoreo, es pequeña, se coloca en el lomo de los animales y únicamente descienden las hembras que ya copularon para ovipositar en las heces recién excretadas por la res; estos huevos se quedan en la majada y, como casi no se pisa, ahí crecen las larvas, luego se vuelven pupas y posteriormente emergen las moscas. Por el hecho de ubicarse en el lomo de las vacas, estas tienden a hacer movimientos con la cola para espantarlas.
Como parte del análisis sobre la estacionalidad de la infestación, se determinó cuándo comienza y finaliza la presencia de moscas hematófagas, así como sus picos poblacionales, esto, con la intención de recomendar tratamientos estratégicos respecto a la aplicación de los insecticidas, a fin de evitar que se genere resistencia a los mismos por su uso recurrente, sino determinando cuándo es más conveniente hacer las fumigaciones.
“Las moscas dependen del clima, por ejemplo, la mosca doméstica empieza en mayo, y en cuanto llueve un poquito aparece la mosca brava, de manera que empieza aproximadamente en julio, que comienza a haber más humedad, y dura hasta finales de octubre, cuando empieza a bajar la temperatura, lo cual causa una baja en la tasa de reproducción”, mencionó.
Con relación a Haematobia irritans, en la región del Bajío su presencia se da prácticamente todo el año, solo desciende en el invierno, pero en el trópico su presencia es permanente, recrudeciéndose en temporada de verano, cuando las infestaciones son de entre 400 y 500 insectos por animal.
En cuanto a las afectaciones, el estudio determinó que las moscas causan perjuicios porque se alimentan de sangre, con ello provocan que descienda el consumo de alimento y baje la producción de leche o la ganancia de peso, según el ganado que se trata. Además, hay una afectación en el bienestar de los animales ante la presencia de estos parásitos, pues aparte de que duelen los piquetes, se la pasan moviendo la cola y dando cabezazos para tratar de espantarse las moscas.
“Tenemos documentado qué tanto estrés provocan estos piquetes, con cuántas moscas tenemos un efecto sobre el bienestar animal y la producción de leche. En mosca del establo, con 15 moscas ya tenemos efectos negativos, 10 por ciento de reducción de producción de leche. Además, se echan a perder los cueros, los piquetes dejan cicatrices, sobre todo en el caso de Haematobia irritans, y baja la calidad para la curtiduría”, concluyó Cruz Vázquez.