Desaparecerá atún aleta azul, si no se impone veda, demanda Codemar, redes matan a 10 millones de tiburones anuales

Precisaron que estos niveles de pesca, ponen en peligro la sostenibilidad de las pesquerías de atún, ya que el atún aleta azul (Thunnus orientalis) ha sido diezmado a menos del 2.6% de su población original

Redactado por: Staff

Ante la disminución de la población original del atún aleta azul en el Océano Pacífico del que sólo queda el 2.6%., y que podría desaparecer, la Coalición en Defensa de los Mares de México, Codemar, anunció que en caso de no proceder una veda para el atún aleta azul, interpondrán una denuncia.
En conferencia de prensa, integrantes de la Codemar afirmaron que la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT), tiene la gran responsabilidad de regular en todo el Pacífico Oriental actividades pesqueras por parte de embarcaciones que usan redes de cerco (cerqueras) sobre delfines y sobre plantados (Dispositivos de Agregación de Peces o FAD por sus siglas en inglés), y palangres (palangreras) a escala industrial para la captura del atún.
Precisó que en estas redes, además de la explotación de las propias especies objetivo (atún aleta amarilla y atún aleta azul), se capturan y matan muchas especies de fauna marina de manera deliberada (tanto barcos palangreros, como de cerco o cerqueros, y que utilizan plantados) o supuestamente “incidental”; tal es el caso de delfines, tiburones, mantarrayas, tortugas, pez vela, pez espada, diversas especies de marlín y aves marinas. Esto ocurre tanto de manera formal y legal, bajo anuencia o supervisión de la CIAT, como en forma ilegal, no reportada o no regulada.
Por lo anterior, la Coalición en Defensa de los Mares de México (CODEMAR) considera que la CIAT debe asumir tres objetivos esenciales, de los que hasta ahora ha quedado lejos:
1. Mantener estables los stocks de atún aleta azul, atún aleta amarilla y otras especies de túnidos en niveles sostenibles a largo plazo. 2. Reducir o evitar el impacto, sobreexplotación, colapso y extinción de otras especies de gran relevancia ecosistémica que están asociadas a la pesquería de atún. 3. Evitar la ilegalidad y la pesca no regulada o no reportada.
“Podría proceder una demanda de amparo en contra de una disposición administrativa del Gobierno Federal, en este caso de la Conapesca, por seguir autorizando y promoviendo la explotación de una especie que está en peligro de extinción”, dijo Gabriel Quadri de la Torre.
Precisaron que estos niveles de pesca, ponen en peligro la sostenibilidad de las pesquerías de atún, ya que el atún aleta azul (Thunnus orientalis) ha sido diezmado a menos del 2.6% de su población original, y a pesar de ello, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA), con anuencia de la CIAT, sigue autorizando alrededor de 3 000 toneladas anuales de captura para su engorda en ranchos atuneros en las costas de Baja California, y su exportación al Japón.
Añadieron que en cuanto al atún aleta amarilla, sus poblaciones se encuentran en el límite de lo sostenible y en riesgo de caer en una pendiente de colapso, ya que la capacidad de la flota atunera y el esfuerzo pesquero ha aumentado incontrolablemente hasta duplicar el nivel estimado como óptimo sostenible, pues “alcanza ya los 300 000 metros cúbicos de volumen de bodega. Las políticas de regulación del esfuerzo pequero por parte de la CIAT, basadas en vedas temporales y espaciales, han resultado inútiles”
Sin embargo, aseguran que la CIAT ha insistido en ello de manera inexplicable; el 17 de junio decretó otro mecanismo de vedas temporales, que tendrá un efecto muy poco significativo en el esfuerzo pesquero total. Por ello, la Unión Europea ha exigido a la CIAT medidas reales de regulación, a través del establecimiento de un tope de Captura Total Permisible para toda la flota que opera en el Pacífico Oriental.
Asimismo, dijeron que más allá de los atunes, los impactos de la pesca sobre especies y ecosistemas marinos son devastadores, ya que cientos de delfines (todavía, a pesar del embargo atunero) y miles de tiburones de diversas especies (incluyendo tiburones martillo, sedosos, tigres, de Galápagos, de punta blanca, azules, makos y muchos más) son muertos por las flotas palangreras, que utilizan plantados y cerqueras o que usan redes de cerco, por lo que hay una gran preocupación en la comunidad internacional en la medida en que muchas de ellas se encuentran amenazadas, vulnerables o en peligro de extinción.
Añadieron que de hecho, las poblaciones de estos grandes depredadores han sido abatidas hasta menos del 10% de su tamaño original en el planeta con graves consecuencias para los ecosistemas marinos, “mencionemos que México es el sexto país en el mundo en exterminio de tiburones, ya que en nuestros mares se da muerte a entre seis y 10 millones de ejemplares cada año, lo que ha llevado a muchas especies al borde la extinción. No obstante, la autoridad ambiental (la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, SEMARNAT) no tiene facultades ni capacidades para impedirlo”.
Finalmente anunciaron algunas medidas políticas que deben adoptar las autoridades :
1. Que la CIAT tome en cuenta la opinión de su propio Comité Científico Asesor para reconstruir las poblaciones de atún aleta azul del Pacífico al menos hasta el 40% de su tamaño original para alcanzar su Rendimiento Máximo Sostenible (RMS) hacia el año 2030. Esto, a partir de un plan de recuperación bien diseñado con base en puntos de referencia y reglas de control de captura, y una veda total de al menos tres años, que debe decretarse de inmediato.
2. El establecimiento de un sistema de Captura Total Permisible de atún aleta amarilla y otras especies de túnidos en el Pacífico Oriental con base en información científica verificable, transparente y abierta al público.
3. La imposición de limitaciones, sistemas de monitoreo y regulaciones estrictas sobre el uso de Dispositivos Flotantes de Agregación de Peces (Plantados o FAD por sus siglas en inglés), para evitar la captura indiscriminada de individuos juveniles de atún aleta amarilla y atún patudo, así como el enmalle y muerte de diversas especies de tiburones y otras especies clave para el ecosistema.
4. Establecer la obligatoriedad de un sistema de observadores en barcos palangreros que permita una cobertura estadísticamente significativa (al menos en 20% del esfuerzo) de sus operaciones e impactos ecológicos, y exigir a los países miembros el uso de artes de pesca más sostenibles (como anzuelos circulares), mecanismos de registro, información fidedigna, monitoreo y reporte electrónico de barcos, actividades y capturas.
5. Adoptar medidas estrictas de conservación de tiburones, y establecer las disposiciones necesarias para impedir la captura, muerte y retención de individuos, especialmente de tiburones sedosos, tiburones martillo, tiburón azul y tiburón mako amenazados o en peligro de extinción. En todo caso, debe hacerse una inspección y vigilancia eficaz que impida estrictamente el corte de aletas de tiburón (aleteo) y su desembarco sin estar adheridas naturalmente al cuerpo correspondiente de animal. La CIAT debe establecer sistemas de inspección, información y monitoreo fidedignos sobre la captura y estado de las distintas poblaciones de tiburones en el Pacífico Oriental.
6. LA CIAT y sus Estados miembros (entre ellos, México) deben establecer medidas y políticas eficaces para combatir la pesca ilegal, no reportada y no regulada a través de mecanismos de inspección y vigilancia en puertos y sitios de desembarco (Port State Measures), a las cuales por cierto, inexplicablemente, México no se ha adherido; vigilancia e intercepción en aguas territoriales y Zona Económica Exclusiva; señalamiento y listado público permanente de barcos ilegales o fuera de regulación y reporte; registro de la Organización Marítima Internacional (OMI) de todos los barcos pesqueros que operan en el Pacífico Oriental; y un sistema integrado (centralizado y en cada país) en tiempo real de monitoreo satelital de operación y capturas de todos los barcos.
7. La CIAT abra todas sus bases de datos, análisis e información científica de manera transparente y expedita a la opinión pública, autoridades ambientales de sus estados miembros, organizaciones e instituciones de investigación.
Particularmente en México, es preciso adoptar cambios institucionales estructurales en las políticas pesqueras y de mares y costas. Los peces son vida silvestre y la pesca depende de la integridad de los ecosistemas marinos. Debe ser parte de una política integral construida sobre principios de conservación y gestión ecosistémica y de estricto cumplimiento de la ley y vigencia del estado de derecho. Por ello, es preciso:
1. Transferir las facultades de regulación pesquera de SAGARPA-CONAPESCA a la SEMARNAT.
2. Crear en SEMARNAT una Subsecretaría o Agencia Nacional de Mares y Costas.
3. Transferir una parte del Instituto Nacional de la Pesca a la SEMARNAT donde asumiría funciones como Instituto Nacional de Ecología Marina.
4. Consolidar las facultades de inspección y vigilancia pesquera, y aplicación de la ley en la materia en la Secretaría de Marina Armada de México a través de la Guardia Costera.
5. Dotar a la Guardia Costera de las capacidades de personal, de equipamiento y logísticas para cumplir cabalmente con sus funciones.
6. Ampliar considerablemente las Áreas Naturales Protegidas marinas con exclusión total de la pesca comercial.
7. Iniciar con el decreto de un gran Parque Nacional con exclusión de pesca comercial en el Pacífico en torno a las Islas Revillagigedo.