Melita, Cóndor de los Andes, y dos aves rapaces más de Zoológico de Aragón, enfermas, alerta Proyecto Gran Simio

/ aves rapaces murieron entre 2015 a 2016 por el mal manejo y la negligencia de las autoridades del Zoológico de Aragón

Redactado por: Staff

Skan, Marco, Vadir, Djunn, Horus, Garuda, Inti, son los nombres de las 7 aves rapaces (aguililla rojinegra, caracara, halcón aplomado, aguililla gris y águila real), que murieron entre 2015 a 2016 por el mal manejo y la negligencia de las autoridades del Zoológico de Aragón, afirma Tamara Vázquez, especialista en la vida silvestre de la organización Proyecto Gran Simio.
En entrevista con Prensa Animal, informa que en estos momentos las aves que están en riesgo son: la Cóndor de los Andes, de nombre Melita, hembra, de 27 años aproximadamente, que fue trasladada del área de temporales a rapaces hace 2 años.
Explica que su exhibidor debía ser como una halconera solamente ya que se tenía planeado entrenarla y que pudiera volar, sin embargo, 2 años después sigue en un lugar donde apenas cabe, considerando su envergadura de 330cm, ese lugar es muy pequeño, además de que no puede volar y el condicionamiento que recibe es muy pobre para ella, ya que se le puede ver ansiosa con sobre acicalamiento por el estrés de no poder moverse bien o por aburrimiento. Al no tener actividad física su salud corre riesgo de deteriorarse.
Pero no nada más Melita, está en riesgo, la especialista afirma que también está Anú, Macho, Aguililla Rojinegra o de harris (Parabuteo unicinctus) que tiene la edad 10 años aproximadamente, y que perdió una falange de uno de sus dedos ya que al darle muy poco alimento le generaron ansiedad y problemas médicos, lo que lo llevo a “picarse” ese dedo por ansiedad y hambre hasta que se infectó y necrosó y se le tuvo que amputar esa falange.
Y Dagan, Macho, Aguililla Rojinegra o de harris (Parabuteo unicinctus), de 3 años, que nació ahí en el zoológico, es hijo de Skan, y peligra por su mal entrenamiento, que lo ha llevado a ser un ave sumamente nerviosa y ansiosa. Se le observa picaje (arrancarse plumas) en patas debido al estrés.
Precisa que las muertes de las primeras aves se debió a que el personal que allí labora, no les puso atención, no llamaban al personal médico veterinario a tiempo y negligencia, pues “algunas murieron por hambre y otras por infecciones, cosas que no debieron haber pasado”.
Explicó que Skan, aguililla rojinegra, quien es el padre de las crías de esa especie que nacieron allí, estaba en un exhibidor, del área de aves, que era muy pequeño para muchas aves que allí estaban, “las aguilillas roji negras o de Harris, sí son aves que viven en grupo, pero en este caso, el lugar era tan pequeño, que se crea una jerarquía sobre el padre, y los demás no lo dejaban comer, a pesar que se indicaba a los encargados, que allí sobraba comida, por que alguien no estaba comiendo, no se hizo caso, y un día apareció muerta”.
Precisó que se debe cuidar que no haya competencia entre las aves, y que tengan suficiente alimento para todas y espacio sobre todo, “sobre todo que no haya necesidad de competir”.
La especialista, Tamara Vázquez dijo que esta área de las aves rapaces , es un área en donde se puede apreciar a estas aves volar y se les entrena para ello, ya que tiene sus beneficios hacer esto por que pueden ejercitarse, y eso les ayuda a su salud; están entrenadas para que alguien las maneje y eso facilita su atención médica; y la exhibición de vuelo para crear conciencia en la gente.
Sin embargo, dijo que ahora, ya la exhibición de cetrería se volvió primordial, y no la salud y el bienestar de las aves, pues se les reduce la dieta para lograr que obedezcan y regresen cuando inician el vuelo, pero se les reduce demasiado la comida, para obligarlas a volar más veces, y entonces es cuando hacen más tiempo estas exhibiciones”.
Por lo que, explicó, que al experimentar tanto stress, sus defensas bajan y generan muchas enfermedades, pues con el hambre que tienen están débiles, “hay aves que por la exhibición, tienen años volando, y no las han dejado descansar, como un búho virginiano y un Caracara, ya que se presentan cada fin de semana, pero el entrenamiento es toda la semana”.
Sobre el estado de salud que guardan las aves en estos momentos, Tamara Vázquez afirma que están cansadas, lo que se les nota en la manera en cómo vuelan, en cómo responden a los llamados, además que se les han cortado las rutinas de vuelo, por lo mismo.
Sobre Melita, la Cóndor de los Andes, Tamara Vázquez precisa que presenta sobre acicalamiento, es decir, se quita las plumas con mucha ansiedad y rápidamente, lo que se denomina comportamiento aberrante, porque está aburrida, por stress o por hambre.
Dijo que antes tenía mucho espacio, y se le redujo drásticamente, no puede volar ni ejercitarse, lo que daña severamente su salud.
Tamara Vázquez, especialista en vida silvestre de Proyecto Gran Simio, afirmó que lo que se propone es que:
• Cancelar la exhibición de vuelo, para que las aves puedan descansar, para que su entrenamiento y su tiempo de volar fuera para su ejercicio;
• Sacar a al Cóndor para que se entrenara en vuelo, extender sus alas, y no estar encerrada todo el día viendo gente, “ya que las aves rapaces son animales nerviosos, y estar expuestos tanto tiempo todo el día a ver tanta gente, no es lo más benéfico para ellos”.
Finalmente, resaltó que Proyecto Gran Simio, pretende la reconversión de los zoológicos por el bienestar de los animales, en este caso de las aves rapaces, que realmente se les ponga el interés que se merecen, y “sobre todo que los zoológicos sean solamente exhibidores, sino que sean para que los animales se recuperen”.