Capitalinos reaccionan a video de abuso animal en la producción de huevo

Esta es la primera de una serie de cápsulas que THL realizará en distintos estados de la República Mexicana con la finalidad de mostrar que existe un interés en la población mexicana por el bienestar animal en la producción de sus alimentos

Redactado por: Staff

The Humane League, un grupo internacional dedicado a reducir el sufrimiento de los animales utilizados en el consumo humano, realizó un sondeo en el que pidió a personas que salían de una sucursal Walmart opinar sobre una grabación que muestra cómo se produce en huevo en los lugares donde la cadena de autoservicio compra dicho producto.
En el video titulado Walmart #MéxicoTeHabla y que tiene una duración de dos minutos, se observan imágenes de gallinas desplumadas, hacinadas en jaulas de alambre, con lesiones en las patas y viviendo entre los cadáveres de sus semejantes. Las reacciones de los participantes fueron en su mayoría de rechazo y aversión ante el abuso animal; agregando que estarían dispuestos a pagar más por el huevo si esto significara una mejoría en las condiciones en las que viven las aves.
Esta acción es parte de una campaña de información al consumidor que The Humane League comenzó el año pasado luego de que la cadena de tiendas de autoservicio se negara a hacer una reforma en sus políticas de abastecimiento y bienestar animal. Se han llevado a cabo protestas públicas, movilizaciones en redes sociales y reparto de volantes. "Sabemos que los ejecutivos en Walmart subestiman a los mexicanos y queremos demostrarles que somos tan conscientes sobre la importancia de eliminar el sufrimiento así como exigentes en el trato que se nos da como consumidores", comentó Gustavo Olvera, director de campañas para THL en México.
Abuso animal en la producción de huevo
En el sistema de producción en batería, que actualmente es el más utilizado en México, se llegan a albergar hasta diez mil gallinas en una instalación. De cuatro a ocho pasan toda su vida productiva, que es de dos años, en jaulas de alambre que miden 30 cm de ancho por 35 de largo, algunas veces apiladas hasta en diez pisos. Esto le deja a cada ave menos espacio que el área de una tableta electrónica y les impide realizar cualquiera de sus comportamientos naturales como lo es perchar, escarbar o incluso extender sus alas; provocando estrés y conductas agresivas como el canibalismo.