El sistema inmune de la almeja de sifón

Ante un patógeno, los hemocitos de la almeja de sifón lo identifican como algo extraño y lo envuelven para aislarlo, un proceso al que se le denomina fagocitosis

Redactado por: Staff

La doctora Sheila Castellanos Martínez, especialista del Instituto de Investigaciones Oceanológicas (IIO) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), estudia las formas y funciones de células del sistema inmune de la almeja de sifón (Panopea globosa), especie endémica de la península de Baja California.
En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, la investigadora expuso que su estudio se centra en los hemocitos, células presentes en invertebrados como la almeja de sifón, que tienen la función de proteger el organismo de cualquier patógeno.
Explicó que, a diferencia del sistema inmune humano, el sistema de los bivalvos es innato, es decir, que no tienen memoria inmune, por lo que cada vez que se enfrentan a un patógeno tienen que repetir todo el procedimiento de defensa, desde reconocerlo como una amenaza hasta eliminarlo.
“En nuestro caso, cuando nos enfermamos, nuestras células registran qué es lo que hay y cuando se vuelva a presentar ese patógeno, ya saben lo que hay que hacer para eliminarlo, pero en el caso de las almejas que no tienen memoria inmune, eso no sucede”, apuntó.
Ante un patógeno, los hemocitos de la almeja de sifón lo identifican como algo extraño y lo envuelven para aislarlo, un proceso al que se le denomina fagocitosis.
“Una vez envuelto y ya que se lo comieron, producen radicales de oxígeno y de nitrógeno, tóxicos para los patógenos y con eso lo que hacen es matarlo, y una vez muerto se degrada y elimina”, refirió la doctora Sheila Castellanos.
Forma y función
Derivado de la caracterización morfológica en la que trabaja, la investigadora del IIO ha encontrado que —en términos generales— los hemocitos se dividen en dos tipos: los hialinocitos y los granulocitos.
Detalló que los hialinocitos son células que presentan en el citoplasma pocos gránulos o ninguno, a diferencia de los granulocitos, que se caracterizan por sus gránulos abundantes.
Dijo que aunque esta es la diferencia más notoria en la morfología de los hemocitos, también se analizan otros aspectos como la proporción del núcleo respecto al resto de la célula.
Además de las formas de los hemocitos, la doctora Sheila Castellanos estudia las funciones de cada tipo celular y para ello trabaja con organismos vivos, muestras que se toman en San Felipe, Baja California.
“Traemos a los organismos, se aclimatan a 20 grados, que es la temperatura a la que hemos visto que los animales están relajados y su fisiología funciona perfectamente. De esta manera, evitamos que haya una respuesta inmune alterada”, mencionó.
Ya que los organismos han superado el periodo de estrés por el traslado y cambio de ambiente, se les extrae la hemolinfa, un líquido equivalente a la sangre de los humanos, y se separan las células para hacer pruebas y monitorear el tiempo que estas células viven.
Sheila Castellanos Martínez indicó que después de que obtienen las células, las exponen a una partícula que simula una infección por hongos, con lo que las estimulan para que inicie el proceso de fagocitosis y así evaluar si los dos tipos de células son capaces de realizar este proceso.
“Hacemos una preparación para ver en el microscopio, las células se tiñen y después toca contar cuántas de estas partículas hay dentro de cada célula, de esa manera podemos saber primero si todas las células fagocitan partículas y cuántas partículas puede fagocitar cada tipo celular, para tener una idea de cuáles son las células más activas en la defensa inmune”, describió.
Conocer la forma y el funcionamiento de las células del sistema inmune de la almeja de sifón, además de su valor como información biológica, puede ser útil en procedimientos de acuacultura o para generar indicadores del cambio climático en el mar, ya que se ven alterados ante cambios en el ambiente, por ejemplo, el aumento de la temperatura.