El uso del sonar militar y otros ruidos producidos por los barcos son una amenaza mortal a las ballenas y a otros mamíferos marinos

Los científicos creen que el sonar de media frecuencia puede hacer que ciertas ballenas cambien sus patrones de nado de una manera que sus cuerpos no lo pueden soportar

Redactado por: Psicóloga y zooterapeuta Vivian Hall Vigoritto/ vivianhallvig@gmail.com

Las ballenas y otros mamíferos marinos dependen de su oído para las funciones más básicas de la vida, como la orientación y la comunicación. Es mediante el sonido que encuentran comida, amigos, pareja y su camino por el mundo todos los días.
Los barcos emiten fuertes sonidos y vibraciones que viajan bajo el agua para buscar submarinos, cuando estas ondas chocan con las ballenas las desorientan notablemente según confirmaron científicos.
Al igual que otros animales, las ballenas usan la ecolocación para ir encontrando su rumbo. El uso de sonares por parte de barcos arruina el proceso de ecolocación, por lo que las ballenas se ven desorientadas y, pensando que van en la dirección correcta, terminan en una playa.
Esta es la realidad que enfrentan las ballenas y otros mamíferos marinos debido al ruido causado por las actividades humanas en el océano, ya sea el sonido de las pistolas de aire usadas para la exploración petrolera, el sonar que emiten submarinos y barcos, el sonido causado por el hombre que ocasionan los barcos pesqueros, los que trasportan petróleo y mercancías, cruceros puede ahogar los ruidos de los que dependen los mamíferos marinos para su supervivencia, causándoles serias lesiones e incluso la muerte. Además si le agregamos las pruebas nucleares y los misiles que devastan habitad enormes y que afectan a todo el planeta ya que todo está relacionado porque destruyen la cadena alimenticia.
Así que cuando un sonido miles de veces más poderoso que un motor a reacción les llena los oídos, los resultados pueden ser devastadores, e incluso mortales.
Como afecta el sonar a las ballenas
El ruido del sonar, usado para detectar submarinos, luce ser la causa por la cual las ballenas reaccionan desorientadas. Esos síntomas son semejantes a un caso grave de “el mal del buceo”, la enfermedad que puede matar a los buzos que suben a la superficie demasiado rápido desde aguas profundas.

Los científicos creen que el sonar de media frecuencia puede hacer que ciertas ballenas cambien sus patrones de nado de una manera que sus cuerpos no lo pueden soportar, causando lesiones debilitantes e incluso fatales, entre ellos no escuchar o confundirse con tantos ruidos y desgraciadamente son golpeadas por los barcos al igual que otros animales marinos dañadas por las hélices.

Un grupo de científicos que examinó los cuerpos de 10 ballenas muertas atrapadas en una playa encontró señales evidentes de formación de burbujas en el torrente sanguíneo de los mamíferos, además de pérdida de sangre en sus órganos vitales. Muchos de esos cetáceos varados en las playas han sufrido traumas físicos, incluidas hemorragias alrededor del cerebro, oídos y otros tejidos, y grandes burbujas en sus órganos.
Los científicos que examinaron los cuerpos y escribieron lo que vieron en la revista "Nature", indicaron que las señales del sonar pudieron haber causado los cambios en la forma en que nadan los mamíferos, acelerando la manera en que ascienden.
Las ballenas varadas son solo el síntoma más visible de un problema que afecta a cantidades muchos mayores de animales marinos. Se ha demostrado que el sonar de la Marina trastorna los hábitos alimenticios y otras conductas vitales, y hace que una amplia gama de especies sientan pánico y huyan. A los científicos les preocupa el efecto acumulativo de todos esos impactos en los mamíferos marinos.
Los sistemas de sonar más usados por la Marina funcionan en el rango de media frecuencia. Las pruebas del peligro causado por esos sistemas salieron a la luz dramáticamente en el 2000, cuando ballenas de cuatro especies diferentes quedaron varadas en playas de las Bahamas. Aunque la Marina inicialmente negó ser responsable, la investigación del gobierno estableció que el sonar de media frecuencia causó los encallamientos.
Después del incidente, casi desapareció la población de ballenas picudas de Cuvier en el área, llevando a los científicos a concluir que abandonaron su hábitat o murieron en el mar. Han ocurrido encallamientos en masa similares en las Islas Canarias, Grecia, Madeira, las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Hawai y otros lugares alrededor del mundo.
Las ballenas, estresadas por el ruido en los océanos
También los científicos gracias a un curioso método con un perro capaz de olfatear las defecaciones sobre las aguas y una gran tragedia los ataques a las torres de Nueva York del 11 de septiembre de 2001, que provocaron una drástica disminución del tráfico marítimo, han podido obtener más respuestas, las estamos volviendo locas.

Las ballenas barbadas utilizan sonidos de baja frecuencia para comunicarse en el océano. «Al estar en un ambiente donde no hay mucha luz, bajo el agua, no pueden depender de la vista como lo hacemos nosotros», explica a Science Now, la web de actualidad de la prestigiosa revista Science, la veterinaria Roz Rolland, del Acuario de Nueva Inglaterra en Boston. Algunos estudios han descubierto que las ballenas alteran su comportamiento y sus vocalizaciones cuando el ruido se incrementa. La contaminación acústica dificulte su capacidad para comunicarse y parece lógico que eso les estrese. Pero debido a que los científicos no pueden parar el tráfico marítimo para controlar la cantidad de ruido en el mar, esta idea ha sido muy difícil de probar.

Pero ocurrió un hecho que, por desgracia, sí consiguió detener el tráfico en el mar: los ataques terroristas de septiembre de 2001. En ese momento, Rolland, estaba recogiendo las heces de las ballenas francas la Bahía de Fundy en Canadá, con la ayuda de la nariz de un rottweiler llamado Fargo, capaz de detectarlas sobre las aguas. El objetivo era poder realizar pruebas de embarazo y estudiar la reproducción de los animales. Pero las heces, además de mostrar si una ballena está embarazada, también revelan sus niveles de estrés.

En los primeros días después de los ataques terroristas, el tráfico de embarcaciones en la región disminuyó de forma drástica. «No había nadie más allí. Era como estar en el océano primigenio», dice Rolland. Las ballenas también notaron la diferencia. Los niveles de las hormonas del estrés se redujeron en sus heces, lo que sugiere que el ruido de los barcos es el causante de estresar a estos animales crónicamente.

Sistema inmune y reproducción

El único año en que las hormonas de estrés de las ballenas disminuyeron fue en el 2001, cuando el ruido y el tráfico de buques también se redujeron. En general, el ruido disminuyó en 6 decibelios, con una reducción especial en los sonidos de baja frecuencia, los que se cree son más importantes para las ballenas francas.

El estrés puede interferir con el sistema inmune y en la reproducción. Hay solamente 475 ballenas francas en el océano Atlántico noroccidental, y tienen tasas de reproducción mucho más bajas que las ballenas francas que pasan el verano cerca de la Antártida. El estrés causado por el ruido podría ser parte de la razón.

La contaminación del agua también tendría algún nivel de culpa en este problema, ya que los ácidos y químicos presentes en los océanos las intoxican, enferman e incluso matan.

NRDC ha sido líder en la batalla para reglamentar el uso del sonar y proteger a las ballenas y otras especies de sus dañinos efectos. En 2008, un caso presentado por NRDC contra la Marina de EE.UU. fue escuchado por la Suprema Corte de los Estados Unidos

De acuerdo con un estudio impulsado por la IFAW (International Fund for Animal Welfare), la distancia máxima a la que las ballenas azules pueden comunicarse se ha reducido un 90% como resultado de los elevados niveles de ruido.

Los científicos también alertan de que el aumento de los niveles de dióxido de carbono en los mares ha hecho subir la acidez del agua, lo que contribuye también a que los océanos sean más ruidosos (a más ácidos, menor capacidad de absorber el exceso de ruido).

Los conservacionistas marinos reunidos en Roma urgirán en las conclusiones de la conferencia a que los gobiernos adopten medidas para la implantación de motores silenciosos y normas más estrictas en cuanto al desarrollo de estudios sísmicos y de tecnologías de sónares militares.