Con el proyecto FLUYE, equipo de la UAM recibe premio Nacional Diseña México 2017

Además recibieron el segundo sitio de la 9na. Bienal Nacional de Diseño, convocada por el INBA

Redactado por: Staff

Con el proyecto Fluye, que aborda las dificultades de movilidad de las personas con discapacidad visual en un Centro de transferencia modal –Cetram El Rosario– una alumna y tres egresados de la Licenciatura en Diseño de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) obtuvieron primeros lugares del Premio Nacional Diseña México 2017.
Los jóvenes matriculados en la Unidad Cuajimalpa lograron también el segundo sitio en la modalidad Investigación-estudiantes de la Novena Bienal Nacional de Diseño, convocada por el Instituto Nacional de Bellas Artes, con el proyecto Sistema de movilidad háptico para gente en la referida situación.
La alumna Nancy Lemus de León y los egresados Isaac Millán Arce, Raziel Oviedo Ramírez e Isaac Pérez Hernández –asesorados por los doctores Luis Alfredo Rodríguez Morales y Gloria Angélica Martínez de la Peña, docentes del Departamento de Teoría y Procesos del Diseño– recibieron el Diseña México en una ceremonia llevada a cabo en el Museo Franz Mayer de la Ciudad de México, el 10 de octubre pasado.
El galardón de la Bienal les fue entregado el 25 del mismo mes en una gala efectuada en el Museo de Arte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en cuya galería estará expuesto el trabajo hasta el 12 de noviembre.
En entrevista explicaron que al iniciar la investigación se preguntaron cómo un invidente podría trasladarse por los sitios del Cetram “en forma independiente, segura y autónoma”, y para solucionar la problemática propusieron un sistema háptico adaptable a áreas diferentes y el cual crea espacios incluyentes, ya que facilita ubicación, movimiento, velocidad y desplazamiento, lo que posibilita percibir, conocer e interactuar con los elementos del lugar.
La iniciativa establece un método de seis componentes enfocado en ofrecer opciones a discapacitados al viajar por algún sector cerrado –en este caso el Cetram El Rosario– donde los seis nodos conectan a un individuo ciego con el entorno.
El primero es un instructivo de operación que señala mediante una App el funcionamiento, los elementos y los puntos que cuentan con Fluye y así el usuario podrá consultar de manera anticipada la ubicación, las características, los servicios y las piezas que comprende el espacio, todo lo cual facilitará un recorrido ágil, seguro e informado.
Otro fundamento es la guía háptica adosada a los muros para que pueda ser tocada mientras se camina y representa el conector principal del mecanismo, porque asesora sobre el traslado de la persona, señalándole cuándo puede aumentar o disminuir la velocidad, la presencia de obstáculos y los datos indispensables para continuar la marcha.
También cuenta con un mapa de planta háptico en alto y bajo relieves, macrotipos y código de color en sistema braille, que se encuentra en lugares estratégicos y avisa acerca de detalles del sitio, por ejemplo, la ubicación de establecimientos comerciales y servicios, incluidos restaurantes y sanitarios.
Otro elemento consiste en un ajuste a los barandales a partir de señales informativas en braille, ya que las personas requieren saber cuándo bajan o suben alguno de los tres niveles del lugar, así como adónde llegan, detallaron los galardonados.
El sistema incorpora un mini-mapa háptico al final de cada guía –con pictogramas en alto y bajo relieves, macrotipos y braille– y un botón que brinda información auditiva específica sobre el área, en especial si se trata de un cruce para advertir sobre lo que sucede en el entorno.
Además consta de un módulo que incluye mapas generales con códigos en alto y bajo relieves, indicadores de movimiento, pictogramas y datos en braille para que aquellos que lo necesiten sean capaces de generar un plano cognitivo completo del centro de transferencia con el fin de desplazarse en forma independiente, segura y autónoma.
El equipo de la UAM partió de la problemática social relacionada con que “en algún momento de la existencia viviremos con una discapacidad” por enfermedad, lesión o algún factor hereditario, entre otras causas, a lo que se añade el incremento en los índices de diabetes mellitus, con pronóstico de aumento en el número de casos de pérdida progresiva de la vista.
Según datos oficiales, las principales discapacidades en México son la motriz: 58.3 por ciento; la visual: 27.2 por ciento; la auditiva: 12.1 por ciento; la mental: 8.5 por ciento, y la del habla: 8.3 por ciento.
Una persona con problemas de visión debe enfrentar situaciones sobre velocidad, limitaciones al andar y desconocimiento o falta de percepción de los objetos que integran un área, lo que significa que no hace uso del espacio ni logra interactuar en los sitios por los que transita.
Para quienes padecen esa condición o ciertos síntomas de la tercera edad, “la ciudad es el peor enemigo” porque no disponen de medios para sentirse seguros al caminar por las calles, así que al “considerar esto nos enfocamos en un ámbito público, donde lo primero que necesitan para moverse (…) es saber qué hay en ese espacio”.
El Cetram resultó óptimo para el proyecto por ser destino de varios tipos de transporte y una serie de sondeos permitió conocer los requerimientos de hombres y mujeres con discapacidad, así como el seguimiento a algunos usuarios, sin que se dieran cuenta, de manera que “pudimos constatar que no identifican los elementos que hay en el lugar” y en cierto modo siguen la guía tactopodal disponible, pero hay mucha gente que converge en el área, provocándoles desgaste, por lo que se basan en la memoria para llegar a su destino.
Debido a que ese sector de la población no hace uso de los espacios ni de la señalización en sistema braille, entre otros elementos, es urgente pensar en las medidas para diseñar una metrópoli adecuada a aquellos con ciertas limitaciones, es decir, propiciar un flujo humano que incluya a quienes tienen algún tipo de discapacidad mediante un sistema semejante que pueda ser aplicado en una escuela, un hospital u otro sitio, luego de haber sido puesto en práctica en un área más compleja.
La alumna y los egresados de la Unidad Cuajimalpa subrayaron que la calidad de la formación que obtuvieron en la UAM fue “la columna vertebral” para que “pudiéramos sobresalir en estos certámenes de carácter nacional” y agradecieron el apoyo de los académicos.
Con el proyecto Fluye ganaron primeros lugares en las categorías Diseño de experiencias y espacios interiores, y Tesis de Licenciatura de esta edición del Premio Nacional Diseña México, así como el segundo puesto –en la modalidad Investigación-estudiantes– de la reciente Bienal Nacional de Diseño.