Acumuladores de animales, problema social y psicológico que afecta a todos

Es una forma de manifestar algo que está en contra pero que no necesariamente sea una cuestión de identidad sino una forma de manifestar un rechazo

Redactado por: Ulises García

1 Parte
La acumulación de animales en el país ha derivado en incidentes en los que perros y gatos son encontrados en condiciones de hacinamiento, lo que representa un problema de salud pública por las diferentes denuncias de personas molestos, tanto por las condiciones como por la salud de los ejemplares que se encuentran, por lo general, en un espacio sobrepoblado.

Por desgracia, no se lleva un conteo sobre los casos de acumuladores de animales ya que ninguna dependencia pública se ha hecho cargo.

Por ello, Prensa Animal en entrevista con el doctor, investigador y académico con más de 30 años de trayectoria, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Juan Carlos Muñoz Bojalil, para explicarnos sobre este padecimiento psicológico y su visión en la sociedad sobre los casos de acumuladores de personas, la cual será entregada en tres partes.

PRENSA ANIMAL (PA): Doctor, ¿puede hablarnos un poco sobre su vida académica, y si ha realizado alguna publicación?

JUAN CARLOS MUÑOZ (JCM): Tengo ya algunos años publicando en una revista española de nombre Psicología y Cultura, de Editorial Ledoria, he sido conferencista, impartidor de cursos de psicoanálisis, en la UNAM tengo 30 años dando clases como profesor.

PA: ¿Puede explicarnos qué es el síndrome de Noé, si se le puede nombrar de ese modo a quienes acumulan animales, y si a esto se le puede considerar un problema de una enfermedad mental?

JCM: Desde lo que trabajo, que es el psicoanálisis, así como en estricto sentido llamarlo como síndrome de Noé no me hace mucho sentido, porque evoca una cuestión religiosa, no es como para nombrarlo así, además de que es como encasillar o etiquetar a las personas con este seudónimo.

Más bien opera en cientificar qué rasgos son los que determinan el modus vivendi u operandi de estas personas que básicamente tienen sufrimiento.

Es interesante porque ninguna persona llamada “normal” puede decirse que no sufre, el sufrimiento es parte de lo que es el humano, entonces, la locura es parte de lo humano, y verla como algo anormal o que no pertenece a lo cotidiano es como negar nuestra misma condición, eso es lo importante.

Es decir, si se puede llamar como enfermedad mental o no (a la acumulación de animales), pues tampoco requeriría la psicología o la psiquiatría para denominarla, sería algo como decir: si, estos están enfermos y estos otros no lo están. Creo que es muy reduccionista y determinista jugar como roles para tener principalmente control.

Hay muchas posibilidades de hacer discurso si hay una oportunidad más de determinar ¿qué diagnóstico es, o cómo se llama, o si es enfermedad mental o no?; que quién lo padece pueda hablar de esto, que pueda exteriorizar el cómo es que puede vivir, o sufrir, este tipo de comportamiento como el de acumular esto tan requerido.

Cuando me dijeron ayer que sería sobre este tema… Evidentemente reaccione y fue la de: no pueden acumular personas.

No pueden hacer porque una persona, a menos que (los acumuladores) la secuestren, pero no es de “suyo” a menos que una persona acepte la condición de otro, a vivir en un espacio por siempre.

PA: Es decir, hasta que se lo impone la persona que está acumulando.

JCM: Exactamente.

En cambio un animal, o ciertos animales, porque los animales silvestres, o los que sean depredadores, tendrían que estar enjaulados para que pueda quien lo quiere condicionar a un espacio. Por ejemplo, un león. Debe estar en una jaula para que quien la intenta acumular no lo lastime.

En cambio, muebles o basura pueden ser acumulados.

Es esta dificultad de estas personas de tener alguna relación con otro, de hacer vínculos sociales con otro, de compartir su espacio con otro. Hasta ellos mismos pueden quedar fuera de este espacio y eso es porque deben tener este espacio como colmado de objetos o de animales. Es hacerse un mundo privado donde los demás no participan. Eso también es interesante.

Los otros con los que esta persona puede convivir no pueden visitarlo sin extrañarse; es un mundo tan para sí mismos que es difícil que pueda ser compartido para otros. No puede haber una reunión amable, como en un caso de una señora que tiene hijos, estos ya no viven con ella pero tiene muchos gatos, y los hijos ya saben la condición para poder ir a visitarla y terminan comiendo entre animales. Puede haber un hedor por parte de los animales y esto puede ser desagradable para las personas, lo que puede ser muy difícil para alguien que está acostumbrado a vivir con cierto orden y limpieza.

Lo anterior es una cuestión muy interesante señalada por Freud, y es un poco distintivo de lo que es la “herencia de la cultura”, que es “el orden y la limpieza”, es lo que nos hace ser civilizados.
Continuará…