Especismo, discriminación de humanos hacia otras especies que persiste en la actualidad: investigador de la UNAM

Tenemos que aportar con la exigencia hacia las autoridades y políticos para hacer que volteen a ver por los derechos de los animales, conminó

Redactado por: Ulises García

El doctor Alejandro Herrera Ibáñez, investigador por la Universidad de Indiana, Estados Unidos, y por el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, lamentó que en la actualidad exista el “especismo” ya que “nosotros como una especie discriminamos a un individuo que no es de la nuestra, persiste en la actualidad e impide que a los animales se les brinden derechos”.
Durante la conferencia magistral “Qué animales debemos valorar moralmente y por qué”, que forma parte del Programa Universitario de Bioética de la UNAM, en los ciclos “Diálogos por la bioética”, Herrera Ibáñez señaló que existen filósofos como Peter Singer proponen “que todos los seres vivos deben ser tratados por igual, sin embargo, nosotros como una especie, como animales humanos, discriminamos a un individuo que no es de nuestra especie, y a esta discriminación se le llama especismo, y se ve en la actualidad”.
Señaló que “desde tiempos remotos tenemos a los animales en la mente ya que tienen cualidades que nosotros no tenemos y los representamos en esculturas, pinturas y otras formas de expresiones humanas, y a pesar de ello los consideramos inferiores”.
“Ahora, llegamos a un punto en donde hablamos que los animales tienen dolor, pero hablar del dolor de animales no es algo sencillo porque primero hay que convencer a muchos ciudadanos, que va desde la población general, políticos, autoridades, entre otras, de que los animales sí sienten dolor”, dijo.
“Pensamos que estamos relacionados con el chimpancé y otros primates, con delfines, pericos, perros y gatos, sobre todo porque podemos atribuir a otros individuos que tienen una posesión de una conciencia compleja, como es el dolor”, refirió el investigador.
Sin embargo, el problema empieza cuando “pensamos que pensar es la capacidad de comunicarnos, que el pensamiento es proposicional, es decir, que los animales no piensan, pero esto ocurre debido a que nosotros como animales humanos utilizamos el lenguaje como ‘la herramienta’, pero no es lo único que nosotros usamos, los semióticos saben que existen otras formas de comunicarnos pero hemos privilegiado al lenguaje, y esto es lo que no debe ocurrir, no existe una razón para privilegiar al lenguaje como mecanismo de comunicación entre nosotros y sin embargo lo hacemos”.
Los animales tienen un sistema de comunicación –sostuvo- los delfines, las ballenas, existe una infinidad de especies que tiene muy claro el cómo comunicarse, pero nosotros al pensar que son individuos que no pueden reclamar algún derecho a los animales humanos no los consideran, pero no sucedería lo mismo con los bebés, ellos lloran y automáticamente sabemos que tiene una necesidad y al ser de nuestra especie tienen un derecho, pero un ningún momento entendimos qué fue lo que dijo el bebé y esto no ocurre con los animales no humanos”.
Herrera recordó al filósofo estadunidense especializado en la teoría de los derechos de los animales, Tom Regan, quien “señalaba que no se tienen relaciones intrínsecas con bacterias o enfermedades, siendo que también son seres que están vivos, pero esto se debe a que hay que discutir entre quiénes merecen y quiénes no tienen derechos y obligaciones”.
“Él hablaba de dos tipos de individuos, los agentes morales que tienen derechos y obligaciones como los humanos, y los pacientes morales tienen derechos pero no obligaciones, como lo es un bebé o un cachorro de un perro”, abundó.
Lo anterior nos lleva a “la simpatía. De aquí se desprende en dos supuestos: la simpatía emocional, que también es visceral, y esto ocurre con los perros, osos pandas, y otros de que nosotros les atribuimos una especie de afecto, y el otro tipo de simpatía es el racional, o también conocido como ‘el humeana’, que es el que tenemos hacia otro tipo de especie como las cucarachas”.
Pero de acuerdo con el doctor Herrera está mal usado el término “porque debería ser la empatía y no la simpatía la que nos lleve de la mano a hacia la bioética”.
En cuanto a la ética, específicamente en la esterilización animal, argumentó que “al vacunar a un niño también lo haces sufrir pero es por su bien, la ética pide no hacer daño a nadie innecesariamente, pero a veces es necesario para lograr un bien mayor, pero hay una línea muy delgada en el que no tenemos el derecho de suprimir las capacidades de los individuos, porque entre ellas está el de reproducirse y coartar esas capacidades no sería correcto, sin embargo dado el problema que se ha llegado de sobrepoblación sería legítimo por lo menos permitir al animal que se reproduzca una vez y después esterilizarlo, porque de otro modo estaríamos contribuyendo a un sufrimiento de mayor número de individuos”.
Agregó que “en la ética hablamos de una ética de mínimos y de máximos, si una persona discapacitada va a cruzar una calle se tiene dos posibilidades: la primera que yo, sin tener una obligación de ayudarla a cruzar la calle le ayude, se pensaría que he hecho bien, a esto se le llama una ética supererogatoria; el otro caso es que no le he hecho ningún daño a la señora ni a nadie pero buscaría el modo para que se le ayude, como lo que hace el individuo mediante una petición ciudadana al gobierno, a eso es una ética de mínimos”.
Finalmente, el doctor señaló que se tienen que ampliar los círculos de las relaciones entre las especies, “esto se ve más en las ciudades ya que conforme van evolucionando hacen que otros individuos como las instituciones también lo hagan, es como los gases que se van expandiendo, pero claro, nosotros como población tenemos que aportar con la exigencia hacia las autoridades y políticos para hacer que volteen a ver por los derechos de los animales”.