Narcotraficantes y políticos que tienen animales, yates, y manjares, en fincas o casas, son acumuladores: Investigador UNAM

En esta última entrega PRENSA ANIMAL pregunta al maestro en psicología, y con más de 30 años en la UNAM, sobre qué sucede en la mente cuando se le intenta quitar un animal a un acumulador, qué propondría en caso de ser funcionario para tratar este síntoma, y una conclusión que invita a la reflexión sobre este tema

Redactado por: Staff

En la 2da entrega de esta entrevista el académico e investigador de la UNAM, Juan Carlos Muñoz Bojalil, destacó que cuando el humano acumula animales está contaminando al romper el orden y limpieza de la naturaleza.

En esta última entrega PRENSA ANIMAL pregunta al maestro en psicología, y con más de 30 años en la UNAM, sobre qué sucede en la mente cuando se le intenta quitar un animal a un acumulador, qué propondría en caso de ser funcionario para tratar este síntoma, y una conclusión que invita a la reflexión sobre este tema.


PA: ¿No sería también como acumulación de poder por parte de quien acumula a los animales?

JCM: Por supuesto.

De ahí se puede tomar que el acumular gatos, perros o pericos, en tanto no se note que hay animales en esa casa, funciona.

PA: ¿Pero esto no se estaría disfrazando el acumulador?

JCM: Así es, porque esta persona puede decir: si son varios loros pero hay tanto ruidero, es soportable.

Sin embargo, mientras más animales se va haciendo más insoportable.

PA: ¿Tiene alguna relación la acumulación de algún tipo de animal en cuanto a la personalidad de quien padece este síntoma, como una persona que acumula reptiles, perros, gatos o aves?

JCM: No, eso más bien tiene que ver con su propia historia. ¿Cuál es ese rasgo que esa persona reactiva con un animal? Te menciono un estereotipo: quien fuma marihuana acumula lagartijas o salamandras y además lleva tatuajes. Uno dice: eso es una correlación. Pero no necesariamente es así.

Es más bien crearse estereotipos muy humanos de que así nos comportamos. Hace 20 años en el país la gente que se tatuaba era considerada como criminal o una “persona mala”, y hoy en día varias actrices tienen tatuajes. Uno no puede decir: como es actriz sin tatuajes es una persona buena. Esto está con base en las condiciones histórico-político-sociales y económicas que van determinando estos modos de discurso que no son precisamente tan sencillos para poder leer y decir: tú que acumulas lagartijas tienes tal personalidad.

PA: ¿El acumular cierto tipo de animales no te da una personalidad, es una mentira?

JCM: En efecto.

PA: ¿Es una justificación el querer encasillar, o hacer estereotipos, por parte del humano para entender algo que desconoce cómo lo es este síntoma?

JCM: El humano siempre ha querido clasificar, es una de sus condiciones para tener control en la naturaleza, necesita clasificar o nombrar.

PA: ¿La persona que tiene el síntoma puede reaccionar violentamente cuando las personas que viven con este individuo tratan de solucionar este problema al quitarle un animal de su grupo de acumulación?

JCM: Sí, de hecho puede haber una fractura en su relación, incluso llegar a los problemas legales, y lo peor serían las tragedias. Esto no es un problema menor.

PA: ¿Existen casos donde se rebasa la fractura social hasta llegar al tema penal?

JCM: Sí, si lo hay.

Justo es uno de los casos que en el trabajé, y que no puedo hablar por cuestiones de ética profesional, pero en resumen unos vecinos interpusieron una demanda.

PA: Uno de los casos más sonados, fue noviembre de 2013, en Santa María La Ribera, por acumulación de animales, ahí se contabilizaron 100 perros y 20 gatos…

JCM: ¡Puuf!

PA: … En este caso los protectores de animales señalaron a las autoridades como inútiles por dejar esto como un caso más de impunidad al dejar libre a la mujer que hizo esta acumulación.

Desde su punto de visto ¿consideraría a esta acumuladora como un delincuente?

JCM: Decir “qué sólo es un delincuente” es un problema, decir “qué es alguien que tiene problemas” me parece mejor.

Pero, evidentemente se trata de alguien que está cometiendo un ilícito, porque socialmente es reprobable esa actitud y así está tipificado, y además tiene problemas consigo mismo y con su relación al otro.

Es un problema complejo que sólo aquel en el que se transgrede la ley por acumular animales, es mucho más complejo que eso.

PA: ¿Qué sucede en la mente del acumulador cuando se le trata de quitar un animal por la vía legal o social?

JCM: Recuerdo un poco al historia de un narcotraficante que tenía grandes extensiones de terreno y ahí los acumulaba, era su zoológico.

Por ello, decirle a este síntoma como “síndrome de Noé” no es tan útil, porque son grandes extensiones de terreno en puede haber jirafas, elefantes, entre otros. No hay un lugar reducido pero es de su propiedad, que puede ser privada y resguardada como si fuera un zoológico.

Tiene personal que da de comer a los animales, que los atiende, como si fuera un African Safari.

Pero, este narcotraficante es un trasgresor de la ley y además tiene problemas consigo mismo y con el otro. Insisto, no sólo es alguien que tiene que ser sancionado judicialmente, sino que se tiene que explicar el por qué ocurre esto.

Mira, los narcotraficantes, o políticos, tienen unas características de necesidad de poder, es una adicción al poder y al dinero, y una forma de manifestarlo es teniendo grandes barcos, zoológicos, manjares, entro otros. Estamos hablando de excesos, entre ellos está la acumulación de animales.

Es muy claro este ejercicio de poder, por ello me parece que es gente con muy pocos recursos, o muy pobres, en su relación para consigo mismos.

Por eso necesitan, de manera contundente, la necesidad de crear algo de semejante magnitud.

PA: Para este tipo de personas no es lo mismo acumular estar acumulando perros a estar acumulando en su techo leones.

JCM: Por ejemplo, cuántos leones caben en un techo. En una unidad habitacional apenas podrían vivir dos o tres leones por la necesidad que tienen de territorio, y estamos hablando que ya son muchísimos leones.

PA: ¿Pero el tener a un súper depredador dentro de su acumulación no es acaso el satisfacer su necesidad de poder?

JCM: Claro, ahora imagínate que en vez de un techo tengan un pantano a una extensión de un río y ahí tienen cocodrilos.

PA: Lo anterior sería para una persona que esté en el crimen organizado, pero esto no aplica para el ciudadano común.

JCM: Respóndeme, ¿qué ciudadano común no desearía vivir como narcotraficante o político de este país?

No es para generalizar el que todos (los ciudadanos) sean así, porque es un poco el riesgo de la clasificación, siempre hay algunos que no cumplen.

PA: Entonces es un ejercicio de autocrítica a uno mismo.

JCM: Exactamente.

Es muy fácil decir: tú tienes tal problema, tú eres el castigado. Es “ver la paja en el ojo ajeno” y no la paja en el propio. Es un acto de reflexión, pero tampoco es para no actuar, porque para ello está la ley. La ley está ciega y debe aplicarse, por desgracias ya sabemos cómo opera la ley en este país.

PA: Repito, ¿este síntoma es patógeno o nocivo?

JCM: Por su puesto que es patógeno, por supuesto que si tiene problemas, por supuesto que tienen causas que pueden desde gravísimas hasta tragedias, pero además ¿por qué no rehabilitar, por qué no tener un espacio de cura?

Pero esto es de los asuntos más difíciles porque quien tenga el síntoma tendría que decir: es cierto, tengo un problema. El que diga eso ya es un avance enorme, porque no sólo lo está reconociendo sino que sabe que también puede ir en contra de si y en contra del otro.

Esto no sólo es de tener un problema mental sino que causa malestar a quienes están a su alrededor.

PA: ¿El acumulador que recibió rehabilitación puede volver a caer años después?

JCM: No se puede asegurar.

PA: ¿Por qué?

JCM: Porque nosotros los humanos no podemos ser determinados como si fuéramos maquinas, pongamos de ejemplo un celular.

Este aparato tiene un periodo de vida de máximo dos años, es decir, están diseñados para máximo dos años, ello se debe a que el mercado requiere vender, si pudieran vender uno diario lo harían. Y nosotros de algún también operamos en esta condición pero no del todo, porque tenemos un discurso, un lenguaje, conciencia, derechos, obligaciones, y así se empieza a complicar la realidad tanto en lo particular como en lo social.

Ya no es tan sencillo hacer predicciones, del lado de la psicología hacen predicciones para tratar de regular el comportamiento humano.

Si sucede una catástrofe tienen que saber cómo va a reaccionar una persona, como lo que en un sismo, existe la obligación de calcular pero no se puede al 100 por ciento.

A la totalidad siempre se nos va a escapar un rango de error, que será dependiendo de las condiciones y este rango de error jamás se podrá eliminar.

PA: ¿Si fueras funcionario cuál sería tu propuesta para reducir este síntoma en la población?

JCM: Lo que les digo a mis alumnos que lo ideal para tener salud mental es saber qué quiero y saber quién soy.

Son preguntas que uno nunca deja de hacerse, son preguntas fundamentales, y hacerme cargo de esas preguntas es actuar no de manera precipitada, sino actuar reflexivamente.

Poder hablar de lo que pienso, digo, hago con otros, y entonces poder situar con base en la realidad que nos compete, se puede dar un principio d respeto y confianza entre unos y otros.

Lo anterior que dije para mí sería la base fundamental de cualquier relación humana.

Para mí aterrizar esto como funcionario ya sería lo ideal, sé que suena inalcanzable e imposible por cómo lo planteo, pero el poder decir que ante una desavenencia se pueda hablar, antes de que cometan actos que pueden ser ya irremediables.

Sería usar la palabra para dirimir diferencias, pero los humanos a veces decimos: no me voy a esperar a que llegue la ley, a que haga orden.

Algunos ciudadanos de este país hacen justicia por su propia mano porque la ley no opera. Y eso sucede en algunos lados, en el que no siempre es así, en donde hay pobreza.

De ahí que la acumulación de animales sea un asunto de: yo puedo, tú no puedes.

PA: ¿Existe alguna diferencia entre quienes tienen el síntoma de acumular objetos o animales?

JCM: En ambas condiciones son tomados como objetos, y son objetos porque la persona que los acumula determina que la condición de objeto porque condiciona en dónde y cómo van a vivir, todo está condicionado. Es decir, aunque fuese un ser humano (el acumulado), también sería un objeto si está en esas condiciones.

PA: ¿Qué sucede cuando una persona por algún documental, lectura, reportaje, película, etcétera, desee y quiera rescatar animales de la calle para así protegerlos, qué hacer para poder ayudar sin llegar a la acumulación?

JCM: Para mí la mejor forma es adoptar un animal, pero uno, bueno, ponle que dos. Pero hay gente que tiene cuatro y, “por qué no nueve”, y luego uno va a su casa y ocurre el: ¡oye!, no te sientes ahí porque ese es el sillón del perro.

Ya desde ahí los muebles son para los animales; tiene que haber límites en todo porque si no hay caos. Pero, ¿hasta qué punto? Bueno, hasta donde podamos disfrutar vivir todo en una sana convivencia, y quien lo determina somos nosotros mismos.

Es como una relación de pareja: a ti te toca ciertos cajones. Y de repente ya está ahí su pantalón, o deja tirada la ropa por todas partes, y viene luego el asunto de: quizás puedo pero “solo”. Pero también lo anterior puede atraer más caos, esto estando solo y se complica más cuando hay otra persona.

Pero como esta persona que va a “rescatar” a los animales va a determinar la condición de cómo van a vivir los ejemplares acumulados, por eso digo que animales y objetos no tienen opción. Desde mi punto de vista son tratados con la misma categoría.

Es importante poder trabajar con este tipo de personas y que, lamentablemente, en ocasiones tendrán que ser obligadas a dejar la acumulación, no hay opción de que no puedan ser obligadas porque el espacio en donde acumulan ya es un foco infeccioso importante.

Habrá animales muertos, y si tiene vecinos se molestarán si se dan cuenta o si son varios los posibles animales muertos eso va a apestar, llegará la policía y se aplicará la ley.

PA: ¿Tener dos o tres animales están bien, pero 20 o más ya no?

JCM: Insisto, aunque sea uno. Ese uno puede ser un león o un perro, y si hay casos (de personas con el síntoma de acumulación) se tienen que revisar.

Por eso es muy importante hablar entre nosotros, y preguntarnos ¿cómo es que queremos vivir?, pero respetando las condiciones de nosotros y la naturaleza.

Y siempre recordando ¿qué quiero y hasta dónde me quiero comprometer?, claro, asumiendo costos y consecuencias, así como la profesionalización por parte de las autoridades para atender estos casos.

Es un macro problema en que todos estamos involucrados, incluyendo la naturaleza, pero poco queremos hacernos responsables.

Ojala podamos hacer algo.