Al rescate del árbol timbe

De acuerdo a Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el árbol del timbe es un arbusto de 2 a 4 metros de altura

Redactado por: Prensa Animal /Agencia Informativa Conacyt

El campus Amazcala de la Universidad Autónoma de Querétaro desarrolla un proyecto para el rescate del árbol del timbe (Acasiella angusstissima), especie endémica que se encuentra en peligro de extinción en el semidesierto de la región.
Esta iniciativa la lleva a cabo el profesor del área de Ingeniería de Biosistemas de la Facultad de Ingeniería en el campus Amazcala y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel III del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) Ramón Gerardo Guevara González, quien explicó que el objetivo del proyecto es proponer estrategias para el rescate de esta especie de manera sustentable, así como aprovechar las propiedades bioactivas de sus vainas.
Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Cómo surge su interés por esta especie?
Ramón Gerardo Guevara González (RGGG): En 2011 participé en una convocatoria de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), que apoyaba proyectos para el rescate y aprovechamiento sustentable de especies endémicas del semidesierto que abarca la zona de Querétaro y San Luis Potosí. En ese tiempo estudiaba los efectos de sustancias de origen natural, especialmente plantas, que sirvieran como aditivos en alimentos para mejorar la salud de humanos y ganado.
Un colega de Chiapas, me platicó sobre el árbol del timbe y que las vainas que producen tienen propiedades medicinales reconocidas desde tiempos ancestrales. Esto lo platiqué con algunos biólogos de la facultad de Ciencias Naturales de la UAQ y dimos comienzo a la investigación.
AIC: ¿Qué se encontró en esta investigación respecto a árbol?
RGGB: Analizamos la base de datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) y en trabajo de campo encontramos algunas especies en el Cerro del Cimatario, La Cañada y cerca de Tolimán. Nos apoyamos con unos biólogos y taxónomos, especialistas en identificar la especie.
De acuerdo a Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el árbol del timbe es un arbusto de 2 a 4 metros de altura. Habita en climas cálidos, semicálidos, semisecos y templados. Crece a orillas de caminos o sobre suelo rocoso, asociada a bosques tropical caducifolio, subcaducifolio, subperennifolio y perennifolio; matorral xerófilo, bosque espinoso, bosque mesófilo de montaña, de encino y de pino.
Colectamos semillas y las trajimos a nuestro laboratorio, para propagarla en un invernadero forestal que tenemos en el campus Amealco. Produjimos cerca de 2 mil árboles y un programa de reforestación. Con el apoyo de antropólogos de la UAQ establecimos una vinculación entre el campus y la comunidades de Amazcala y El Marqués a través de un taller y un programa que llamamos “Adopta un árbol”.
AIC: ¿Qué propiedades encontraron en la vaina del árbol del timbe?
RGGB: Encontramos que la vaina tiene propiedades de protección contra mutaciones, que potencialmente podrían ayudar contra el cáncer; además tiene compuestos hipoglucémicos y antioxidantes que podrían despertar un interés potencial en industrias como la farmacéutica y de agroquímicos.
AIC: ¿A qué se debe que la especie esté en peligro de extinción en esta zona del semidesierto?
RGGB: Estos árboles han sido talados por pobladores para usarlo como leña o forraje para su ganado. Lo que proponemos es generar pequeños bosques, como el que tenemos en Amazcala. Actualmente trabajamos con las vainas para hacer extractos, las pulverizamos y mezclamos con alcohol, que luego se remueve para obtener una goma.
AIC: ¿De qué formas se propondrá el consumo de la vaina del timbe?
RGGB: Platicamos con profesores del posgrado de Ciencia y Tecnología de Alimentos de la facultad de Química. Nos propusieron que, por las propiedades antioxidantes, se podría generar un protector solar. Respecto a sus compuestos hipoglucémicos se contempla su consumo para el control de la diabetes, aunque la idea es que la cosecha de la vaina se convierta en una opción de proyecto productivo para la comunidad.
AIC: ¿De qué forma se podría detonar este proyecto?
RGGB: Queremos que las comunidades implementen bosques de esta especie, cosechen las vainas, la procesen y que hagan productos con ellas. El árbol no requiere tanta agua, porque es del semidesierto; además fija el nitrógeno (N) del ambiente y hasta fertiliza el suelo. El proyecto lo vamos a someter a instancias como la Conafor, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) o la Secretaría del medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para buscar fondos.