Educación y leyes deben estar a favor de conservación de especies que habitan en la ciudad: Expertos en Minding Animals CDMX

La paloma es una especie que se ha sido dañada y desprestigiada; mientras que en Inglaterra empiezan a cuidar a las abejas como parte de su imagen urbana

Redactado por: Ulises García

Expertos internacionales coincidieron en que “de nada sirve tener leyes y educar a la población sino se protegen a las especies que habitan en las ciudades”.

Lo anterior fue señalado en el Congreso Internacional “Minding Animals Ciudad de México 2018” que se realizó en Ciudad Universitaria, por expertos que vinieron de Canadá para hablar sobre los animales en la ciudad.

En el turno de la voz, la escritora, activista e investigadora de la Universidad de York, Erin Luther, argumentó que los ciudadanos que habitan en las ciudades pierden el interés o no saben valorar a las especies que cohabitan con ellos, ya que al verlos con frecuencia, o en abundancia, “creen que son para siempre y pierden el interés para protegerlos”.

Señaló que “existen vacíos en las leyes y por parte de las autoridades, ya que en lo general no fomentan la educación, y las leyes que crean no protegen a los animales que habitan en las ciudades, ellos valoran más a los animales de compañía como perros y gatos, pero en dónde quedan las palomas, mapaches, sapos u otro tipo de especie que habitan en las ciudades, para ellos no hay programas y simplemente se les hace a un lado, entonces lo único que queda es hacer conciencia”.

Los animales, dijo Luther, fueron quienes llegaron primero a las ciudades y después los humanos, los animales se adaptaron a los cambios climáticos que afectan a su hábitat y a las ciudades que están en su hábitat pero nosotros hemos abusado al invadir su territorio, no los estamos protegiendo y estamos poniendo a especies arriba de otras solo por la compañía que nos ofrecen cuando en realidad debemos proteger y valorar a todos por igual.

Lamentó que la paloma es una especie que se ha sido dañada y desprestigiada, “desde hace décadas, sino es que siglos atrás, era símbolo de paz y armonía entre nosotros y los animales, pero ahora se le considera una plaga por dañar la imagen urbana con sus heces, sus nidos, por el plumaje o por volar cerca de un aeropuerto, y ni hablar otro tipo de aves o de los ratones de campo que entran en las ciudad, para ellos no hay políticas de protección”.

Debe existir un cambio de chip en las generaciones actuales para poder seguir con la conservación de las especies que habitan en la ciudad y de los animales que la ocupan como un punto de su migración, apuntó Luther.

Por su parte, la doctora e investigadora de la Universidad de Western Ontario, Rebeca Ellis, cuestionó si ¿las abejas tienen el derecho a habitar las ciudades?

“Hago esta pregunta porque la población de abejas que habitan en las ciudades es cada vez más baja cada año, además que cada vez que a uno le hablan sobre abejas piensa, o las ve, como animales de granja, que solo sirven para hacer miel y esto no tiene por qué ser así”, respondió.

“Es cierto que existen ciudadanos que no están de acuerdo con su estancia en la ciudad pero no tienen un argumento firme para negar el derecho de las abejas para habitar en las ciudades. Las ciudades deben ser espacios compartidos para todos quienes la habitan, humanos y no humanos”, argumentó.

Las colonias de abejas dejan una historia para las generaciones que le siguen, no es la reina la que lo determina, sino la colonia, y si la colonia se rompe se quiebra toda una generación de abejas. Así de vulnerables son, y está en nosotros el poder conservarlas, abundó Ellis.

En Inglaterra empiezan a cuidar a las abejas y no solo para hacer miel sino también como parte de la imagen urbana, ello se determina en un programa piloto en el cual se establece qué parque, bosque, lago, entre otros sitios, son exclusivamente para que puedan habitar las abejas en la ciudad y esto es un avance muy importante, agregó.

“Sabemos que es un proceso complicado en el que muchas personas no quieren gastar o invertir recursos (en las abejas) para su cuidado, alegando que existen prioridades, como si ellas no lo fueran, y claro que son cruciales, pues existen estudios que señalan que si ellas llegan a desaparecer nos va a perjudicar”, refirió.

Sostuvo que los legisladores tienen mucho por hacer, incluyendo el suavizar la imagen de las abejas, ello se debe a que existen personas que les tienen fobia, por lo que planteó que se tendría que hacer un programa para tratar de ayudar a este sector de la población para poder convivir sanamente con las abejas.

Mientras que el profesor de la Facultad de Estudios Ambientales de la Universidad de York, Justin Podur, indicó que en la ciudad de Toronto, Canadá, existe diferentes especies a las que uno no está preparado para ver como los alces, mapaches, gansos, ardillas, zorrillos, zorros, entre otros, por la falta de protocolos y de educación hacia la población.

“Uno puede levantarse una mañana de invierno, prepararse para ir al trabajo y notas que está nevando, sales de tu casa y ves en el patio un alce alimentándose de tu árbol, y a lado se encuentra tu auto y tienes que ir a trabajar, y entonces, cómo le haces, ni modo que salgas y le des los buenos días”, dijo mientras se reía.

Tiene que existir aunque sea un pequeño protocolo para poder convivir con ellos sin perjudicarlos. Ellos nos ven como los sujetos extraños, se nos quedan viendo y seguramente piensan: ¡hey, este tipo me está mirando mientras como en mi territorio de comida! Y uno pensaría que estas visitas son invasivas pero no es así, ellos tienen su derecho a estar en la ciudad y en el patio de la casa, se debe hacer una convivencia entre humanos y animales, y para ello se debe conocer la distribución de las especies en la ciudad, pero de esto es algo que poco se hace en las ciudades.