Urge Greeenpeace a México a establecer “reglas claras” para evitar abusos corporativos de Monsanto

Grupo Monsanto afectó a los estados de Campeche y Yucatán por plantar soya transgénica sin consultar a pueblos indígenas

Redactado por: Staff

Greenpeace México urgió a México a que establezca “reglas claras vinculantes” sobre responsabilidad corporativa ya que “lamentablemente existen compañías de talla internacional como Monsanto que usa el poder corporativo para abusar y violar los derechos humanos y medioambientales en Yucatán y Campeche.

En el marco del Foro Económico Mundial 2018 en Davos, Suiza, Greenpeace presentó su reporte “Justicia para la gente y el planeta”, en este documento destaca que la compañía Monsanto en México ha violado los derechos de los pueblos indígenas en los estados de Yucatán y Campeche.

A través del reporte indica que Monsanto se introdujo en el país a través del sector de la soya. “Durante diez años tuvo una etapa de introducción experimental (2000 – 2009), en 2010 y 2011 las plantaciones se convirtieron en un programa piloto, lo que le dio mayor flexibilidad legal en México, y para 2012 las autoridades federales autorizaron a la corporación cultivar soya genéticamente modificada con fines comerciales sin consultar primero a las comunidades indígenas.

“Las comunidades mayas locales señalaron agravios como la contaminación del agua del agua con herbicidas, la deforestación y el impacto en el proyecto de apicultura maya”, subraya el documento.

Denuncia que “las poblaciones de abejas ya se han reducido significativamente por el uso de pesticidas en la agricultura industrial, como los nenicotinoides, atrayendo efectos adversos como los conflictos sociales entre los agricultores que promueven el modelo industrial y las comunidades mayas que mantienen una cosmovisión basada en el respeto por la naturaleza”.

“En el 2012 los apicultores mayas presentaron una demanda contra el permiso de Monsanto, argumentando las violaciones de los derechos de los pueblos mayas. El caso llegó a la segunda cámara de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), y en el 2015 se dictaminó que los responsables de haber otorgado a Monsanto (SAGARPA Y SEMARNAT), tenían la obligación de solicitar el consentimiento previo de las comunidades indígenas afectadas.

Después de que las secretarías no lo hicieron –abundó Greenpeace- SCJN dictaminó que no podría haber plantaciones legales de soya Grupo Monsanto (GM) hasta que la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los
OGM (CIBIOGEM) consulten con las comunidades indígenas que presentaron la demanda.

Greenpeace afirmó que Las autoridades judiciales no reconocieron la obligación de otorgar reparación de los daños a las comunidades mayas, sin proporcionar argumentos al respecto.

En marzo de 2016, comenzó la consulta indígena, pero con muchas deficiencias y violaciones, y la soya GM continuó plantándose ilegalmente en el estado de Campeche en 2016.

En respuesta a estas violaciones, en octubre de 2016, los agricultores indígenas presentaron una petición (1447 - 1416) ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y testificaron ante el Tribunal Internacional de Monsanto, que es una iniciativa internacional de la sociedad civil.

En 2017, el Secretario de Agricultura sancionó a varios agricultores por plantar soya GM de manera ilegal. En junio de 2017, Monsanto, que había estado distribuyendo soya en años anteriores, declaró en su sitio web que la compañía había decidido no comercializar la soya GM en México.


PRESIONAN PUEBLOS Y BIMBO CAMBIA

Greenpeace señaló en su reporte que Grupo Bimbo empezó a cambiar sus prácticas de producción de alimentos “gracias al poder de la gente que ha influido en las prácticas agrícolas de la panificadora más importante a nivel mundial, logrando que se comprometa a transitar hacia una agricultura sustentable e impulsar un proyecto piloto de maíz en México que elimine el uso de agrotóxicos”.

Fueron dos años y medio de campaña por parte de Greenpeace México y 160,000 consumidores –abundó Greenpeace en su reporte- este cambio incluye promover la resiliencia económica, social y ambiental. Como parte de su política, Grupo Bimbo está trabajando con el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) para desarrollar un programa piloto sobre el suministro sustentable de maíz.

“La implementación de estos compromisos aún está en desarrollo, pero los proveedores ahora se han comprometido a utilizar las técnicas de manejo integrado de plagas según corresponda a su contexto, y a reducir gradualmente el uso de agroquímicos, como indica la Política Agrícola Global”, sostuvo.

Anteriormente, Grupo Bimbo había tomado medidas para abastecer ingredientes específicos de su cadena de suministro, como el aceite de palma libre de deforestación y para garantizar la obtención de huevos de gallina libre de jaulas.

Greenpeace mencionó que “si bien las acciones de Grupo Bimbo son aceptadas, es urgente que México rompa con las políticas públicas que se centran en las exportaciones en lugar de alimentar a la población y que privilegian el monocultivo y usan tecnologías que dañan el medio ambiente y ponen en peligro la salud de las personas”.

“En México, 24 millones de personas sufren de escasez de alimentos, y la mayoría de las personas afectadas por estas carencias viven en áreas rurales. La política que supuestamente respalda el campo deja fuera al 70% de los productores, concentrando los recursos en manos de unos pocos”, concluyó.