La Isla de los Conejos es un caos y una ilusión de la felicidad: Margo Demello

Expone que los turistas alimentan a los conejos con comida envenenada que fue dada por los hoteleros, y estos no lo saben

Redactado por: Ulises García

La presidenta de House Rabbit Society, Margo DeMello denunció que existe “un caos y una ilusión de felicidad” en la isla japonesa Okunoshima, mejor conocida actualmente como “la isla de los conejos”, debido al desordenado negocio del turismo que “perjudica el bienestar de los conejos y de las especies endémicas”.

La también antropóloga por la Universidad de California en Davis, señaló en su conferencia llamada “El desordenado negocio del turismo animal: las consecuencias involuntarias del turismo en Okunoshima”, dentro de Minding Animals Ciudad de México 2018, refirió que el gobierno japonés “ha dedicado todo una campaña de marketing para la explotación de los conejos mediante el turismo, y también ocultándolo a los visitantes”.

“Los conejos se reproducen a una tasa aproximada del 20% anual, y de acuerdo con el gobierno japonés ‘esto se está controlando’, pero sabemos que se le está saliendo de las manos”, sostuvo.

Recordó DeMello que la “isla de los conejos” se creó unos años después de que la isla de Okunoshima fuera utilizada en el siglo pasado como campo de prueba para armas químicas, y después de que Japón perdiera la guerra inauguraron el Museo del gas Venenoso en 1988.

Con el paso del tiempo el gobierno japonés intentó repoblar la isla –dijo De Mello- pero los ciudadanos no quisieron regresar, así que le dieron énfasis al turismo para seguir utilizando la isla que se encuentra en la prefectura de Hiroshima.

La empresa Kyukamura National Park Resort Okunoshima es quien opera actualmente el turismo en “la isla de los conejos”, ellos ofrecen paquetes para visitarla y hospedarse durante varios días, siendo como principal atracción los conejos, pero esto fue debido a un video viral de un turista en 2014 en donde se ve que alimenta a un grupo de conejos, activando un boom turístico para la isla.

Sin embargo, de acuerdo con la DeMello, existe una cantidad considerable de cadáveres de conejos que ocultan los trabajadores del hotel para que los visitantes no se den cuenta del problema de sobrepoblación.

Estas muertes tienen diferentes factores como las peleas por territorio entre conejos, ya que los más fuertes se vuelven feéricos, esto es tanto por comida como por las hembras; alimentos envenenados; caza furtiva por piel de conejo, extracción de conejos, entre otras acciones de diversa índole.

“¿Qué es lo que sucede? Que nosotros hemos visto es que los trabajadores del hotel cuando encuentran cadáveres de los conejos los entierran en la arena o en la tierra de la isla y los ‘orejudos’ acercan y excavan ese lugar, exponiendo esos cadáveres. Ello lo hacen porque estos conejos tienen un comportamiento semejante al de los monos en templos budistas, si uno de su grupo muere lo siguen tratando igual, ya sea vivo o muerto”, expuso DeMello.

El ver esto por parte de los hoteleros de la isla se alarmaron porque no es un cadáver, son conejos, son muchísimos cadáveres. Y las autoridades japonesas solo no hacen caso a lo que nosotros les hemos señalado con este asunto de los cuerpos de conejos, porque se lo dejan a los hoteleros, porque gracias al boom de “la isla de la conejos” se ha vuelto una fuente de ingresos para ellos, haciendo a un lado el bienestar hacia los animales.

Lo más lamentable –dijo DeMello- es que los trabajadores les dan a los turistas comida envenenada para que alimenten a los conejos, y esto forma parte para controlar su población. Esto no lo saben los turistas porque a ellos se les vende la imagen de una isla feliz y llena de felicidad que espera por su visita.

Agregó que además de los conejos “también se dañan a los especies de flora y fauna endémicas de los isla a favor de los conejos, lo que ocurre en Okunoshima es el equivalente a una catcafe o rabbitcafe (lugar en donde interactúan gatos o conejos mientras bebes un café que ha tenido auge en Japón) pero al ser una isla es a gran escala.

La también activista de origen estadunidense señaló que “las mismas autoridades japonesas no nos escuchan, se les está saliendo de las manos este problema y que no están velando por el bienestar de los conejos y tampoco por las especies endémicas, y cuando los turistas se dan cuenta y preguntan sobre el asunto a los hoteleros ellos terminan dando un show sobre la cultura japonesa para distraer al turista y se vaya feliz”.

Al final de conferencia una japonesa dijo que se sentía confundida y enfadada, “soy japonesa y en mi país muestran esa isla como un lugar bonito, feliz y lleno de felicidad que espera a ser visitado, pero cuando regrese a mi país…, no sé qué pensar, tengo un sentimiento de no saber ahora cómo actuar porque me siento engañada”, expuso la señora japonesa cuyo nombre no quiso decir.