Benjamín Barón Sevilla y su pasión por los peces marinos

Tras concluir la carrera de biología en la UNAM, Benjamín Barón recibió la invitación de uno de sus profesores de licenciatura para trabajar en un centro de investigación del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en Oaxaca

Redactado por: Prensa Animal /Agencia Informativa Conacyt

Su motivación era dedicarse a una actividad que derivara en beneficios para la humanidad. No sabía si estudiaría medicina, biología o arquitectura, pero el factor determinante era desempeñar una actividad que contribuyera al desarrollo social.
A punto de terminar la preparatoria, Benjamín Barón Sevilla evaluó que sus intereses estaban orientados hacia las ciencias naturales y, con el firme propósito de ayudar a la gente, optó por estudiar biología en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“Pensaba que como médico podía ayudar a algunas personas, en cambio haciendo cosas en materia de biología, podía yo ayudar a más gente o contribuir de mejor manera y eso fue por lo que elegí biología, pero siempre me gustó mucho”, compartió en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt el ahora especialista del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE).
Resaltó que el trabajo de sus profesores de biología, física y química en la preparatoria también fue un componente decisivo para que eventualmente decidiera realizar su carrera como investigador.
Tras concluir la carrera de biología en la UNAM, Benjamín Barón recibió la invitación de uno de sus profesores de licenciatura para trabajar en un centro de investigación del Instituto Politécnico Nacional (IPN) en Oaxaca.
“Me incorporé a ese centro y trabajé siete años en el área de acuicultura, la idea era el cultivo de peces de agua dulce porque el centro estaba enclavado en la capital del estado”, recordó.
Trabajando en Oaxaca tuvo sus primeras experiencias con acuicultura de peces tilapia y carpas, conocimientos que se promovían entre la población mediante capacitaciones que se impartían principalmente a productores y campesinos interesados en instalar cultivos de peces en zonas serranas y selváticas del estado.
“Fue una experiencia muy interesante. Es acuicultura de traspatio, en tu terreno, en casa, se hacía un estanque y se les enseñaba a cultivar los peces: a engordarlos, alimentarlos, cómo cosecharlos, cómo comérselos incluso”, mencionó.
Llegar al CICESE
Aunque consideraba satisfactoria su actividad en Oaxaca, Benjamín Barón Sevilla estaba interesado en continuar sus estudios y preparación, lo que lo motivó a ingresar a la maestría en ecología marina del CICESE, etapa en continuó trabajando en el campo de la acuicultura.
“Aunque siempre me han interesado los peces, no había en el CICESE alguien que estuviera trabajando con peces, entonces mi tesis la hice sobre un cangrejo; había gente que tenía varios años trabajando con diferentes especies, se trabajaba a escala muy pequeña”.
En esa etapa, el centro de investigación todavía no contaba con sus instalaciones actuales, por lo que Benjamín Barón realizó sus estudios de maestría en un modesto laboratorio con sistemas de recirculación, es decir, se reutilizaba el agua de los estanques de acuicultura porque estaba ubicado lejos del mar.
“El doctor Fernando Bückle, un personaje muy importante para nosotros, del departamento y el país, había desarrollado un sistema interesantísimo de recirculación de agua marina y entonces el laboratorio podía hacer experimentos de pequeña escala; no era tan grande el abastecimiento de agua pero se trabajaba con microalgas, moluscos y acociles, que es la línea que cuando yo llegué estaban cultivando”.
Reproducción de peces
Benjamín Barón Sevilla estudió la fisiología de una especie de cangrejo para desarrollar su tesis de maestría, y al concluir su posgrado se incorporó al CICESE como técnico, categoría en la que estuvo trabajando por varios años hasta que decidió ingresar a un programa de doctorado.
“Quise seguir estudiando y me inscribí en un doctorado en la UNAM. Hice el doctorado en biología y en biología de la reproducción de peces, el tema que siempre me ha interesado mucho”, indicó.
Pero sus estudios de doctorado no implicaron que dejara sus actividades en el CICESE, debido a que ingresó a un programa a distancia en el que el requisito es que el estudiante forme parte de un grupo de investigación y desarrolle trabajo experimental en un laboratorio instrumentado.
“Entonces todo el trabajo experimental lo hice en el Departamento de Acuicultura del CICESE y terminando el doctorado solicité el ingreso como investigador, cosa que fructificó y ya me incorporé a la institución con esa categoría”.
Laboratorio de Peces Marinos
Uno de los principales logros que el doctor Benjamín Barón ha obtenido como investigador es la instalación del Laboratorio de Peces Marinos en el Departamento de Acuicultura del CICESE, donde comenzaron trabajos con peces lenguado y caballitos de mar.
“Inicié, junto con Juan Pablo Lazo, acciones para trabajar con peces marinos, yo hice mi tesis con peces dulceacuícolas, en reproducción, control de sexo, pero siempre había querido trabajar con peces marinos; empecé haciendo propuestas de proyectos a diferentes instancias, obtuve fondos, él también, juntamos nuestros fondos e iniciamos el Laboratorio de Peces Marinos”, relató.
Inicialmente el laboratorio era una estructura modesta, una especie de invernadero, pero poco a poco fue recibiendo inversión hasta obtener recursos del gobierno federal, con lo que pudieron construir instalaciones al nivel de la investigación que se desarrolla en el CICESE.
Ciencia sin límites
Para Benjamín Barón, lo más interesante de su travesía como científico mexicano ha sido tener la libertad de hacer lo que más disfruta y sin límites, elegir lo que desea estudiar y comenzar a investigarlo.
“Lo importante es hacerte preguntas relevantes sobre las cosas de la naturaleza, en nuestro caso. Esa es una de las grandes virtudes de la ciencia, poder responder preguntas que son relevantes para el bien social y para la ciencia”, consideró.
Con más de 15 años de experiencia como investigador, opinó que es importante que los desarrollos científicos se encaminen hacia aplicaciones prácticas pero sin perder esa libertad de indagar en los temas que más apasionan.