Programación para diversos públicos marca el inicio del 2018 en el Centro Cultural Helénico

Con funciones los viernes a las 20:30 horas, sábados a las 17:00 y 20:00 horas y domingos a las 18:00 horas

Redactado por: Staff

El Centro Cultural Helénico comienza el 2018 con una atractiva programación dirigida a diversos públicos, fortaleciendo así al teatro mexicano, además de abrir sus espacios a propuestas internacionales.
Con funciones los viernes a las 20:30 horas, sábados a las 17:00 y 20:00 horas y domingos a las 18:00 horas, continúa en cartelera hasta el 4 de febrero en el Teatro Helénico Casa de muñecas, considerada la primera obra feminista en la historia del teatro moderno.
El texto escrito en el siglo XIX por Henrik Ibsen es abordado desde una visión contemporánea bajo la dirección de Mauricio Jiménez y con un elenco conformado por Andrea Salmerón, Moisés Arizmendi, Erando González, Olga González y Francisco Mena.
En la trama, Nora es una mujer que vive, aparentemente feliz, al lado de sus tres hijos y su marido Torvaldo, quien la protege y consiente como a una niña incapaz de valerse por sí misma.
Al llegar la Navidad, Torvaldo anuncia un importante ascenso en su trabajo. Sin embargo, Nora oculta una deuda que ha mantenido en secreto para salvarlo, lo que pondrá en riesgo su carrera y reputación.
A partir del 6 de febrero y hasta el 14 de marzo, el recinto ubicado en Avenida Revolución número 1500, recibirá a la Ópera de toilette contemporánea Las Cartas de Frida, protagonizada por la soprano Catalina Pereda.
Se trata de un espectáculo de Marcela Rodríguez, dirigido por Jesusa Rodríguez y Clarissa Malheiros, que presenta un lado poco explorado de la artista plástica Frida Kahlo, a través de sus cartas y diarios personales.
Así, se reflexiona sobre aspectos de su vida como la creación artística, las políticas del surrealismo, el dolor físico y sus turbulentas relaciones personales, sin perder nunca el sentido del humor.
La acción tiene lugar en la intimidad de un baño donde la pintora mexicana vive una experiencia surrealista y enfrenta sus pasiones y miedos más profundos.
Por otro lado, del 15 de febrero al 25 de marzo, se presentará El bien del país, bajo la dirección de Zachary Fine con un elenco integrado por Antonio Algarra, Alejandra Ambrosi, Everardo Arzate, Jerónimo Best, Artús Chávez, Kriss Cifuentes, Nohemí Espinosa, Teté Espinoza, Itari Marta y Salvador Petrola.
La historia se desarrolla en Sydney en el año 1788, momento en que se encuentra bajo la custodia de los Reales Infantes de Marina que han establecido una colonia penal británica.
El gobernador, el Capitán Arthur Phillip, es un pensador progresista y favorece la reforma sobre el castigo. Con ese fin, asigna al teniente Ralph Clark, un entusiasta del teatro, la tarea de dirigir a los presos en una obra.
Los actores no sólo son aficionados, sino también ladrones, prostitutas y rufianes malencarados. ¿Cómo se ensaya una obra cuando los miembros del elenco ni siquiera pueden leer el guión? ¿O cuando los están sacando de los ensayos para ser brutalmente azotados? ¿Qué recursos tiene un director cuando una de sus actrices puede ser ahorcada antes del estreno?
En tanto, el público infantil podrá disfrutar del 14 de enero y hasta el 1 de abril, la obra Salimos del mar y soñamos el mundo, la cual parte del mito de la creación del mundo de la cultura huichol.
La puesta en escena dirigida por Nora Manneck, se apoya del video y la multimedia para generar en el espectador la sensación de inmersión en el entorno de los dioses, además de la estética huichol con mecanismos electrónicos y bordados con hilos de LED.
En el elenco participan Asur Zágada, María José Vargas, Erick Israel Consuelo, Juan Acosta, Bruno Benítez, Bernardo Banítez, Adrían Alarcón, Atza Urieta y Miguel Pérez Enciso.
Como parte de la oferta internacional y luego del éxito de sus presentaciones en el pasado Encuentro Internacional de Clown, la compañía suiza Finzi Pasca, regresará en el mes de abril al Teatro Helénico con Bianco su Bianco.
El espectáculo es una visión fresca y surrealista que utiliza elementos del circo y el clown para promover la esperanza a partir de la historia de una actriz y un técnico de teatro un tanto torpe interpretados por los acróbatas Helena Bittencourt y Goos Meeuwsen.
Con un formato pequeño e íntimo, sobre el escenario destacan decenas de lámparas que crean un juego de luces y efectos visuales como si se trataran de un personaje más.
El humor está muy presente, aunque se trata de hacer comedia de manera distinta, apelando a ver otras dimensiones del ser humano en las que también está el dolor y la tragedia.