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Cuando una otitis se cura y vuelve a aparecer, puede estar avisando de un problema dermatológico de base

Otitis en perros: una señal dermatológica

Una otitis puntual en un perro puede parecer un problema menor, pero cuando se repite, mejora con tratamiento y vuelve a aparecer, conviene mirar más allá del oído. Y es que, se estima que uno de cada siete perros pasa por algún proceso de otitis, una inflamación del oído que puede aparecer de forma puntual, pero que en muchos casos no es un problema aislado, sino una señal de que puede existir una alergia o una enfermedad dermatológica de base que aún no se ha diagnosticado.

Otitis en perros: una señal dermatológica
Las gotas pueden aliviar el oído, pero no siempre resuelven la causa que lo provoca

“Son muchos los tutores que pasan años tratando las otitis de forma repetida sin saber que el problema real es una alergia, y para algunos perros, la primera señal de una enfermedad alérgica no aparece en la piel, sino en el oído”, advierte la veterinaria de DermadridVet, Irene Alfonso, especializada en dermatología.

Y es que no debemos normalizar las otitis en perros porque “la mayoría de las otitis recurrentes tienen una causa subyacente que debe investigarse, siendo un elevado porcentaje de origen alérgico”. Cuando el problema se repite, añade, “es muy raro que la otitis sea primaria. Lo normal es que esa otitis tenga un origen”, explica la especialista.

Por eso, insiste en que no basta con tratar el oído cada vez que aparece el problema, sino que es necesario entender qué lo está provocando y por qué vuelve una y otra vez.

Cómo saber si mi perro tiene otitis

Uno de los errores más habituales es pensar que una otitis siempre se detecta porque el oído huele mal o porque hay una secreción evidente. Sin embargo, los primeros signos pueden ser mucho más sutiles.

Algunas señales que pueden alertar de una otitis son:

  • Sacudidas frecuentes de cabeza.
  • Rascado continuo de las orejas.
  • Frotarse la cabeza o las orejas contra superficies.
  • Inclinar la cabeza hacia un lado.
  • Enrojecimiento en la zona del oído.
  • Aumento de cerumen.
  • Mal olor.
  • Cambios de comportamiento, como mostrarse más irritable o incómodo.

Además, en algunos casos, la otitis puede ir acompañada de otros síntomas dermatológicos que ayudan a sospechar que existe un problema de base, como:

  • Picor en otras zonas del cuerpo.
  • Lamido frecuente de patas.
  • Enrojecimiento entre los dedos.
  • Pérdida de pelo.
  • Lesiones en la piel.
  • Infecciones recurrentes.
  • Irritación en axilas, ingles o abdomen.
  • Problemas digestivos, si existe sospecha de alergia alimentaria.

Causas frecuentes de las otitis en perros

Para la dermatóloga veterinaria, lo importante en una otitis es estudiar tanto los factores que la desencadenan, como aquellos que hacen que se mantenga en el tiempo. “Las otitis son muy complicadas. Tienen factores predisponentes, desencadenantes, primarios y secundarios, y hay que estudiarlos todos juntos”, señala.

Entre esos factores pueden encontrarse la raza del animal, la forma de la oreja, la presencia de alergias ambientales o alimentarias, infecciones, o humedad, entre otras.

Además, hay perros que, por su anatomía, pueden tener más tendencia a desarrollar problemas de oído y es que las orejas caídas, conductos auditivos estrechos, exceso de pelo en la zona o la piel con tendencia a la inflamación pueden favorecer que el oído ventile peor, acumule humedad o se irrite con más facilidad.

“Algunas razas, como los carlinos, cockers, teckels o labradoodles, pueden tener más predisposición a problemas de oído y piel”, explica Irene. Pero que un perro tenga tendencia a tener otitis no quiere decir que sea normal que viva con molestias, picor, dolor o infecciones recurrentes.

Otitis en perros: una señal dermatológica
Uno de los errores más habituales es pensar que una otitis siempre se detecta porque el oído huele mal o porque hay una secreción evidente

En muchos casos, la otitis es solo la punta del iceberg y detrás puede haber un problema dermatológico que se manifiesta a través del oído. De hecho, para muchos tutores, el primer signo de que algo no va bien en la piel de su compañero peludo no es una lesión visible en el cuerpo, sino una otitis que aparece, se trata, mejora y vuelve. Por eso, ante cualquiera de las señales que indican que tu perro puede tener una otitis, lo recomendable es no esperar a que el problema avance ni recurrir a tratamientos sin diagnóstico.

“Una otitis puede parecer algo leve al principio, pero si se repite, empeora o aparece junto a otros signos de piel, conviene acudir al veterinario o especialista para revisar el oído y valorar si detrás puede haber una causa dermatológica o alérgica”, señala Irene. Porque detectar el problema a tiempo ayuda a evitar dolor, molestias prolongadas y recaídas que pueden complicarse con el paso del tiempo