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Defensores de derechos humanos alertan así a las autoridades sobre esta nueva amenaza: “Si algo le pasara a Arnulfo Oxlaj, o a su familia, responsabilizamos no solo a las familias Cerezo y Arévalo, sino también a Paolina Albani, de Prensa Comunitaria

Amenazan a sobrevivientes de la masacre de Chiul

Lideresas defensoras de derechos humanos, la vida y la madre tierra, alertan sobre una nueva amenaza a la seguridad, reputación y vida de Arnulfo Oxlaj, su familia y los sobrevivientes de la masacre de Chiul, Cunén, El Quiché (1988), en Guatemala; por lo que denunciaron ante la Policía Nacional Civil de San Marcos la Laguna, Sololá, amenazas por parte de la periodista de Prensa Comunitaria, Paolina Albani, y solicitaron patrullajes constantes en la residencia de Arnulfo Gómez Oxlaj, y otras medidas necesarias para resguardar su integridad.

Amenazan a sobrevivientes de la masacre de Chiul
Víctimas aseguran que el Ministerio Público se dedica a investigar la vida privada de Arnulfo Oxlaj, en lugar de averiguar acerca de la masacre y los atentados contra los sobrevivientes

Las activistas denuncian acosos y mensajes por parte de Prensa Comunitaria, medio de comunicación guatemalteco, que criminalizarían y difamarían a Oxlaj y los demás sobrevivientes. 

En el marco de la segunda vuelta de las elecciones en Guatemala, a realizarse el próximo 20 de agosto, Oxlaj ha señalado a Marco Vinicio Cerezo Arévalo, expresidente de este país, como responsable de la violación de los derechos de los indígenas, con la masacre ocurrida el 21 de mayo de 1988. En ese crimen de lesa humanidad, niñas, niños, mujeres y hombres mayas fueron secuestrados, torturados, violados y masacrados en la aldea Chiul, Cunén, departamento de Quiché, Guatemala.

Asimismo, sobrevivientes a la masacre señalan al actual candidato presidencial guatemalteco, Bernardo Arévalo, como miembro de ese gobierno genocida, y acusan a Prensa Comunitaria, de sumarse a una campaña oscura que busca intimidar y asustar a los sobrevivientes para que abandonen su lucha por la búsqueda de justicia, a 36 años del genocidio.

En particular, activistas señalan a la reportera Paolina Albani de acosarles y de no respetar su derecho de réplica, luego de que, el 28 de septiembre del 2021, publicara un artículo sobre el intento de exhumación saboteado – en el que no estuvieron ellos presentes -, y a pesar de una llamada de zoom de dos horas que sostuvieron con la periodista, no se corrigió ninguno de los errores de fondo, evidencia de que la intención siempre fue desacreditar los testimonios y difamar y criminalizar a Arnulfo Oxlaj.

Ahora la reportera de Prensa Comunitaria afirma poseer testimonios que oscurecen, niegan la masacre, y difaman a los sobrevivientes: “Es la misma táctica, aseguran activistas, que la utilizada en la exhumación prevista por la FAFG y el Ministerio Público, el 28 de septiembre de 2021, que luego fue pospuesta.

Ese día, los mismos ex patrulleros que habían señalado la casa de los padres de Arnulfo a los militares, el 21 de mayo de 1988, intentaron sabotear la exhumación y secuestrar a Arnulfo Oxlaj, hechos que son confirmados por la nota de prensa de la misma fecha publicada por el entonces Procurador de Derechos Humanos, Jordán Rodas”.

Asimismo, el 25 de diciembre del 2021, los responsables de la masacre contrataron a un abogado, de nombre Manolo García García, para realizar una campaña de desprestigio entre las organizaciones de derechos humanos para criminalizar y aislar a los sobrevivientes, en particular a Arnulfo Oxlaj.

Defensores de derechos humanos alertan así a las autoridades sobre esta nueva amenaza: “Si algo le pasara a Arnulfo Oxlaj, o a su familia, responsabilizamos no solo a las familias Cerezo y Arévalo, sino también a Paolina Albani, de Prensa Comunitaria. Como dice Arnulfo Oxlaj: La justicia no es venganza; se trata de reeducar la conciencia. Independientemente de nuestras creencias políticas o religiosas, todos debemos respetar la vida de los demás, especialmente la vida de los niños y niñas.

“Como seres humanos, tenemos diferentes ideologías políticas, pero esta lucha por justicia, por la masacre, no tiene nada qué ver con ideologías; es un crimen de lesa humanidad perpetrado contra una etnia, un crimen fundado en prejuicios racistas y religiosos y políticas invasoras. Es una atrocidad que atenta contra la paz de la humanidad; ataca la democracia, los derechos humanos y la justicia.”

Y agregan: “Las víctimas de la masacre son mayas; a los ojos de los racistas, los mayas indígenas están condenados desde su nacimiento a ser llamados mentirosos, criminales, simplemente por ser indígenas y por buscar justicia por las violaciones de sus derechos humanos. Para los racistas, sólo el victimario racista cristiano tiene la verdad, no la víctima”.

Víctimas aseguran que el Ministerio Público se dedica a investigar la vida privada de Arnulfo Oxlaj, en lugar de averiguar acerca de la masacre y los atentados contra los sobrevivientes. “Los intereses personales, políticos y religiosos oscuros son los que predominan para dejar en la impunidad este crimen vil”.

Por ello resulta de suma importancia el que las autoridades otorguen medidas de protección y auxilio para Arnulfo Fernando Gómez Oxlaj y prestar la colaboración necesaria, para resguardar su integridad y la de su familia.