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A tres meses del derrame atribuido a una fuga de ductos de Pemex, comunidades indígenas y pescadores tradicionales denuncian la falta de acciones para restaurar lagunas, playas y arrecifes, advirtiendo graves afectaciones a la biodiversidad y a las especies que habitan la Sierra de Santa Marta

Derrame petrolero mantiene en riesgo a la fauna silvestre

Organizaciones indígenas, pescadores tradicionales y colectivos ambientalistas denunciaron que, a tres meses del derrame petrolero ocurrido el pasado 2 de marzo en el Golfo de México, las autoridades y Petróleos Mexicanos (Pemex) mantienen en el abandono los ecosistemas costeros y lagunares afectados, poniendo en riesgo la supervivencia de numerosas especies de fauna silvestre y acuática.

Derrame petrolero mantiene en riesgo a la fauna silvestre
Las organizaciones exigieron la realización inmediata de monitoreos científicos independientes para evaluar las afectaciones sobre las especies silvestres y los recursos pesqueros

Las comunidades nahuas y nuntajiiyi’ de los municipios de Pajapan, Tatahuicapan, Mecayapan y Soteapan señalaron que el chapopote continúa llegando a las playas con cada frente frío, mientras no existen estudios públicos sobre la calidad del agua, los sedimentos ni sobre el estado sanitario de peces, moluscos, crustáceos y otras especies que forman parte de la biodiversidad de la región.

Los denunciantes advirtieron que la ausencia de un programa integral de restauración amenaza el equilibrio ecológico de lagunas, manglares y arrecifes, hábitats fundamentales para aves migratorias, peces, reptiles y una amplia diversidad de organismos que sostienen la productividad ambiental del sur de Veracruz.

Además del impacto sobre la fauna, las comunidades indígenas señalaron que la contaminación ha paralizado las actividades de pesca tradicional y el comercio de mariscos, afectando tanto a las familias que dependen de estos recursos como a los ecosistemas de los que forman parte.

Las organizaciones exigieron la realización inmediata de monitoreos científicos independientes para evaluar las afectaciones sobre las especies silvestres y los recursos pesqueros, así como la elaboración de un plan participativo de restauración ecológica que incluya la recuperación de lagunas, costas y arrecifes dañados por el hidrocarburo.

También manifestaron su rechazo a nuevos proyectos de explotación petrolera y de fractura hidráulica (fracking) en la región, al considerar que representan una amenaza permanente para la biodiversidad y para los territorios de los pueblos originarios.

El pronunciamiento fue respaldado por diversas organizaciones sociales y ambientalistas, que hicieron un llamado a garantizar justicia ambiental, castigo a los responsables del derrame y la protección efectiva de los ecosistemas que albergan una de las mayores riquezas biológicas del Golfo de México.

Para las comunidades y defensores ambientales, la recuperación de estos espacios naturales no solo significa proteger la economía local, sino preservar el hábitat de miles de especies que dependen de estos ecosistemas para su supervivencia.