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Grupos de activistas y voceros que apoyan al Refugio Franciscano denunciaron que durante el desalojo se empleó la fuerza pública para reprimir a quienes se oponían a la acción

Desalojo violento en el Refugio Franciscano

El Refugio Franciscano, un albergue para animales ubicado sobre la carretera México–Toluca en la alcaldía de Cuajimalpa, fue objeto de un desalojo con fuerte presencia policial que movilizó a activistas y defensores de los derechos de los animales, quienes denunciaron el uso de fuerza pública y agresiones durante el operativo.

Desalojo violento en el Refugio Franciscano
El operativo, que incluyó el traslado de más de 900 animales a distintos albergues oficiales y clínicas veterinarias de la administración capitalina

Desde tempranas horas de este miércoles, autoridades de la Ciudad de México, acompañadas por un operativo policial, ingresaron al refugio para retirar cientos de perros y gatos que permanecían en el lugar, argumentando una orden judicial relacionada con denuncias de maltrato y condiciones inadecuadas en las instalaciones.

Grupos de activistas y voceros que apoyan al Refugio Franciscano denunciaron que durante el desalojo se empleó la fuerza pública para reprimir a quienes se oponían a la acción. Según estas versiones, manifestantes que intentaron impedir el retiro de los animales fueron encapsulados y empujados por la policía, lo que generó confrontaciones físicas y tensiones en las inmediaciones.

Los defensores del albergue han insistido en que existe una disputa legal vigente por la propiedad del terreno, entre el Refugio Franciscano y la Fundación Antonio Haghenbeck y de la Lama, I.A.P., y han señalado que autoridades actuaron en contra de un fallo judicial que, según ellos, favorecía su derecho a permanecer en el sitio. El refugio ha publicado comunicados denunciando que las autoridades no respetaron dicha resolución judicial, lo que ha agravado el conflicto.

Además, quienes apoyan al Refugio Franciscano han expuesto su preocupación por el bienestar de los animales desalojados, argumentando que separar a los perros y gatos de sus cuidadores y voluntarios que los conocen incrementa el estrés y pone en riesgo su estabilidad emocional y física.

El operativo, que incluyó el traslado de más de 900 animales a distintos albergues oficiales y clínicas veterinarias de la administración capitalina, ha sido calificado por las autoridades como una medida para garantizar el cuidado y bienestar de los animales tras denuncias de maltrato, mientras que los voceros del refugio sostienen que se utilizó la excusa del maltrato para justificar la entrega del terreno a sus adquirentes, con el respaldo de la fuerza pública.

La situación continúa en desarrollo, con manifestaciones y acciones legales en marcha por parte de colectivos animalistas y representantes del Refugio Franciscano para impugnar las acciones y buscar la restitución de los animales y del predio.