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La acción, que continuará en los próximos días, se lleva a cabo en la Zona Clarion Clipperton (ZCC), un área entre México y Hawaii, donde la industria de minería en aguas profundas está llevando a cabo una de las últimas expediciones antes de presentar la primera solicitud para explotar comercialmente el fondo marino internacional, a pesar de la creciente oposición política

Greenpeace se enfrenta a un barco de minería submarina

Activistas de Greenpeace Internacional iniciaron una acción pacífica –que sigue en curso– contra un barco que realiza exploración minera en aguas profundas para The Metals Company (TMC), para denunciar la amenaza inminente que esta industria representa para los océanos del mundo.

Greenpeace se enfrenta a un barco de minería submarina
Greenpeace activists from Mexico, Argentina, Norway and the UK have paddled and protested around MV COCO, a specialized offshore drilling vessel currently collecting data for deep sea mining frontrunner, The Metals Company, on its last expedition before it files the world’s first ever application to mine the seabed in the Pacific Ocean.

Bajo una lluvia torrencial y a bordo de kayaks lanzados desde el barco Arctic Sunrise, de Greenpeace, activistas remaron y protestaron alrededor del MV COCO [1], un buque especializado en perforación en alta mar que actualmente recopila datos para que TMC presente un permiso de minería. Activistas de México, Argentina, Noruega, Corea del Sur, Polonia y el Reino Unido se rotaron para llevar a cabo una actividad de remo ininterrumpida que trastocó los planes de TMC desde el amanecer hasta el atardecer y desplegaron pancartas con el mensaje “Stop Deep Sea Mining” (Alto a la Minería Submarina).

“Greenpeace Internacional ha seguido esta imprudente industria hasta el área central del debate sobre la minería en aguas profundas, tomando medidas pacíficas para defender estos preciosos ecosistemas. The Metals Company parece decidida a ignorar la ciencia, el sentido común y la oposición pública global a la minería en la última frontera intacta del mundo, pero estamos aquí para denunciar esta peligrosa industria y hacerles saber que la minería en aguas profundas no comenzará bajo nuestra supervisión”, dijo Louisa Casson, campañista de Greenpeace International de Alto a la Minería en Aguas Profundas, a bordo del Arctic Sunrise.

La acción, que continuará en los próximos días, se lleva a cabo en la Zona Clarion Clipperton (ZCC), un área entre México y Hawaii, donde la industria de minería en aguas profundas está llevando a cabo una de las últimas expediciones antes de presentar la primera solicitud para explotar comercialmente el fondo marino internacional, a pesar de la creciente oposición política.

De acuerdo con la práctica de Greenpeace, la protesta se llevó a cabo de manera segura, pacífica y controlada por activistas capacitados. Las y los activistas informaron repetidamente al capitán de sus intenciones pacíficas antes de comenzar la protesta y mantuvieron contacto durante todo el proceso. El Arctic Sunrise permanecerá en el lugar para protestar y ser testigo de los movimientos de la industria.

En junio de 2021, TMC aprovechó un vacío legal en el derecho internacional para intentar obligar a los gobiernos a permitir que la minería en aguas profundas inicie, a pesar de las negociaciones no resueltas en la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA).

Después de que los gobiernos no dieran luz verde a la minería en aguas profundas en julio, TMC anunció que presentarán una solicitud comercial de minería en aguas profundas el próximo año, incluso en ausencia de regulaciones y a pesar de que ahora hay 24 países que piden una moratoria y México se unió a esa lista el martes.

“The Metals Company ha tratado de subvertir un proceso democrático y presionar a los países para que acepten la minería a escala comercial antes de que haya suficiente ciencia disponible para tomar una decisión informada. Los fondos marinos internacionales y alta mar son patrimonio común de la humanidad y no deberían estar en el ámbito de empresas destinadas a enriquecer a unos pocos para destruir los ecosistemas marinos”, afirmó Alex Rogers, profesor de biología en la Universidad de Oxford y director científico de Ocean Census.