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Lo que la industria llama “Desarrollar recursos no convencionales” es fracking. - Con un “grupo de expertos” pretenden ocultar que el fracking es fuente de múltiples impactos negativos a la salud y el ambiente

¡México votó por la prohibición del fracking!

En la mañanera la Presidenta Sheinbaum abiertamente manifestó sus intenciones de desarrollar fracking en México, y aunque lo señaló como algo que está en análisis, el simple hecho de informar que un “grupo de expertos” evaluará si es factible producir “gas no convencional con reciclaje de agua” con “otros químicos” para supuestamente evitar impactos ambientales, marca una traición a lo que prometió durante su campaña: continuar con el compromiso de prohibición del fracking como lo hizo su antecesor López Obrador.

¡México votó por la prohibición del fracking!
La demanda popular es clara, el fracking y la explotación de los yacimientos no convencionales deben prohibirse

El pretexto para este giro: la soberanía energética. Desde la presentación del Plan Estratégico de Pemex 2025-2035 en agosto del año pasado y más recientemente en las mañaneras del pueblo, la Presidenta y su equipo han insistido en la necesidad de revertir la dependencia al gas fósil, mal llamado “gas natural”.

Enfatizan una y otra vez que el objetivo principal es garantizar la soberanía energética del país, sin embargo, no explican la historia completa y reconstruyen el relato a base de eufemismos, mitos y verdades a medias que contrastan con lo dicho ayer por la presidenta: “todo va a ser transparente y con aceptación de la comunidad”.

Desde la Presidencia y su gabinete hay un intento de confundir al pueblo, de simular y negar la traición que vienen orquestando: desarrollar el fracking en México y profundizar un modelo productivo y económico dependiente de los combustibles fósiles.

 La inversión, las leyes y las políticas públicas se están alineando hacia ese camino que peligrosamente será de no retorno, colocando a este gobierno como el que traicionó el voto popular y obstaculizó la urgente salida de los combustibles fósiles.

Desde hace más de diez años, con los gobiernos neoliberales, ya se hablaba de esta fantasía de un “fracking sostenible” con tecnología que no contamina el agua, sin embargo a la fecha esa tecnología sigue sin existir.

 Por el contrario, la evidencia científica sobre los graves daños al agua ocasionados por el fracking sigue acumulándose como ha quedado evidenciado en Estados Unidos donde durante 20 años se ha explotado gas en yacimientos no convencionales, que hoy empiezan a mostrar su declive natural, por lo que para mantener los niveles de producción requieren perforar más pozos continuamente, a mayores profundidades con los llamados monster fracks: pozos que requieren cada vez más agua, más químicos tóxicos, más energía y más presión que en los ciclos de fractura de hace diez o quince años.

 Es decir, en lo que sí ha “avanzado” la tecnología es en el incremento de los daños y la contaminación. Lo que busca el grupo de expertos al que se refirió la Presidenta es una ilusión: hasta hoy, la ciencia ha demostrado de múltiples formas que esta tecnología siempre conlleva graves riesgos.

Tan sólo la exploración de yacimientos no convencionales o “de geología compleja” como se nombran en el Plan Estratégico de Pemex, implica múltiples impactos sobre el agua porque sí o sí requiere el uso de agua que al ser fuertemente contaminada queda fuera de la posibilidad de ser reciclada y de regresar a su ciclo natural, tratar esta agua es tecnológicamente posible pero económicamente inviable, la industria usa agua dulce simplemente porque es más barata.

Ayer la Presidenta reiteró la gravedad de nuestra dependencia al gas, y a la importación de éste. Sin embargo, dependemos del gas no por la prohibición del fracking, sino porque la matriz energética de México, se transformó deliberadamente para depender de este.

El gas fósil o metano no es un combustible de transición, como buscan promoverlo, es principalmente metano, el cual tiene 86 veces más poder calorífico que el dióxido de carbono en los primeros 20 años de ser liberado a la atmósfera. Las altas fugas de metano de los yacimientos no convencionales hacen que el gas sea tan dañino para el clima como el carbón a corto plazo.

 Investigadores, como Robert Howarth insisten que el planeta alcanzará el incremento de los 1.5 grados de temperatura durante esta década, y ello en gran medida al incremento en la presencia de metano en la atmósfera y su considerable huella como gas de efecto invernadero .

En cuanto a los impactos locales, muchos compuestos utilizados en el fracking son altamente tóxicos y cancerígenos, e incluso con impactos en el desarrollo fetal, entre ellos benceno, acrilamida y formaldehído lo cual se traduce en graves impactos a la salud que vulneran principalmente a infancias. Garantizar nuestro abasto de gas no puede estar por encima de la salud de niñas y niños, ni a costa de las siguientes generaciones. Por sus impactos a la salud, al agua y a la atmósfera, múltiples evaluaciones científicas alrededor del mundo concluyen que los riesgos del fracking son inaceptables.

 El fracking ha sido prohibido en Francia por los riesgos al agua, en Alemania por incertidumbre científica, en Costa Rica para proteger el ambiente, en Uruguay para proteger los recursos hídricos.

 En Estados Unidos, estados como Nueva York, Vermont, Maryland, Washington y California lo han prohibido por razones de salud y ambientales, y hoy existe una fuerte oposición a esta técnica en Texas y Pennsylvania. En Texas, donde se extrae el gas fósil que consumimos en México, año tras año el agua es uno de los principales retos que enfrenta la industria en la cuenca Pérmica, donde por cada barril de crudo que se extrae, también se generan entre tres y cinco barriles de aguas residuales cargadas de sal y químicos que al ser eliminadas bajo tierra han generado terremotos y otras fenómenos como fuentes de agua tóxica que a modo de géiseres son expulsados por pozos fuera de funcionamiento.

 La oposición a la técnica también está presente en México desde hace más de 10 años, en que los pueblos tenek, nahuas, totonacos, zoques, comunidades mestizas campesinas, organizaciones civiles y miles de ciudadanos hemos exigido gobierno tras gobierno que prohíban esta técnica, que ya ha afectado y podría afectar a millones de personas en el país.

Se han presentado iniciativas de prohibición del fracking, además de la iniciativa de Reforma Constitucional presentada por López Obrador en tiempos electorales como parte del “Plan C”, que llevó a Claudia a la presidencia. Lo que ya se votó no se consulta: ¡Prohíban el fracking ya!