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Las muertes ocurrieron en apenas diez días en instalaciones de Tiger Kingdom, en la provincia de Chiang Mai

Misteriosa peste felina deja 72 tigres muertos en Tailandia

Una inusual y devastadora ola de muertes encendió las alarmas en el norte de Tailandia, donde 72 tigres fallecieron en un lapso de diez días dentro de un parque turístico dedicado a la exhibición y contacto con grandes felinos. El caso, que ha sido ampliamente reportado por medios internacionales, mantiene bajo investigación a las autoridades sanitarias y ambientales del país asiático.

Misteriosa peste felina deja 72 tigres muertos en Tailandia
Autoridades investigan un brote de virus del moquillo canino y refuerzan medidas sanitarias ante la vulnerabilidad de los felinos en cautiverio

Los decesos se registraron entre el 8 y el 18 de febrero en dos instalaciones vinculadas a Tiger Kingdom, ubicadas en la provincia de Chiang Mai, un destino turístico conocido por sus santuarios y centros de interacción con animales salvajes. De acuerdo con los primeros reportes oficiales, los tigres comenzaron a presentar síntomas respiratorios, fiebre alta, secreciones nasales y un rápido deterioro físico antes de morir.

Tras realizar necropsias y análisis de laboratorio, especialistas determinaron que los animales estaban infectados con el virus del moquillo canino (CDV), una enfermedad altamente contagiosa que afecta principalmente a perros, pero que también puede transmitirse a grandes felinos. En varios casos se detectaron además infecciones bacterianas secundarias, lo que habría agravado el cuadro clínico.

En un inicio, las autoridades consideraron la posibilidad de gripe aviar, debido a brotes recientes en la región, pero esta hipótesis fue descartada tras los exámenes correspondientes. El Ministerio de Salud Pública tailandés aseguró que no existe evidencia de transmisión a humanos, aunque se mantiene un monitoreo preventivo del personal y de las personas que tuvieron contacto cercano con los animales.

Como parte de las medidas de contención, las instalaciones fueron cerradas temporalmente, se establecieron zonas de cuarentena para los tigres sobrevivientes y se intensificaron los protocolos de desinfección y control sanitario. También se revisan los esquemas de vacunación y las condiciones de manejo de los ejemplares.

El episodio ha reavivado el debate sobre la situación de los tigres en cautiverio en Tailandia, un país donde este tipo de parques turísticos operan desde hace años bajo el argumento de promover la conservación y el turismo responsable. Sin embargo, organizaciones defensoras de los derechos animales han advertido que la alta concentración de ejemplares, el estrés constante por la interacción humana y posibles fallas en bioseguridad incrementan la vulnerabilidad ante brotes infecciosos.

Expertos en fauna silvestre subrayan que el moquillo puede propagarse con rapidez en entornos cerrados y que la prevención depende de estrictos controles sanitarios, vacunación adecuada y reducción del contacto con especies potencialmente portadoras del virus.

Mientras continúa la investigación para determinar el origen exacto del brote, el caso de los 72 tigres muertos se perfila como uno de los episodios más graves registrados en centros turísticos de vida silvestre en la región, y podría derivar en una revisión más rigurosa de la normativa que regula este tipo de establecimientos en Tailandia.