Wesley Dáttilo y su interés por estudiar el mundo de las hormigas

Wesley Dáttilo es un joven apasionado de la biología. Desde hace dos años estudia en el Inecol las interacciones ecológicas entre plantas y animales, involucrando aves, insectos y mamíferos

Redactado por: Staff

¿A quién no sorprende ver las líneas que forman las hormigas cuando salen a recolectar alimentos y regresan a su colonia?, ¿qué patrones siguen para marcar esos senderos?, ¿qué miembros de la colonia son los encargados de ir en busca de la comida?, ¿cuánto peso son capaces de llevar a cuestas?
Son preguntas que han venido a nuestra mente al menos una vez en la vida, pero para Wesley Dáttilo se trataron de interrogantes que estuvieron en su cabeza desde la infancia, etapa en la que pasaba largas horas observándolas.
A la fecha, el profesor investigador del Instituto de Ecología (Inecol) encuentra fascinante la organización social y la división del trabajo que tienen estos individuos, así como su capacidad de aprovechar los recursos y de defenderse contra sus enemigos naturales.
Es por ello que a temprana edad reconoció su interés profesional y concentró sus esfuerzos en estudiar estos insectos que habitan en todos los continentes, a excepción de la Antártida y algunas grandes islas.
A los 16 años comenzó sus estudios de biología en la Universidade Estadual do Norte Fluminense, en Brasil, destacando por el trabajo en el laboratorio de hormigas y que se tradujo en la publicación de seis artículos científicos aun cuando cursaba la licenciatura. Su desempeño le permitió obtener una beca para viajar a Manaos (ciudad cercana a la Amazonia) para estudiar con mayor detalle la interacción hormigas-plantas.
En entrevista, el joven académico recuerda que en ese periodo vivía diez días en la ciudad y siete en la selva, adquiriendo grandes conocimientos y la oportunidad de trabajar con investigadores internacionales, como el doctor Emilio Bruna, de la Universidad de Florida.
Su destino científico lo condujo a estudiar la maestría en ecología y conservación de la biodiversidad de la Universidade Federal de Mato Grosso (Brasil), de la mano del doctor Thiago Izzo, con quien desarrolló modelos teórico-matemáticos sobre la interacción de una planta con diversas especies de hormigas, observando que estas, a la par, se relacionaban con otras plantas.
Posteriormente, su perenne curiosidad sobre los formícidos lo llevó a realizar el doctorado bajo la dirección del doctor Víctor Rico Gray, profesor del Instituto de Neuroetología de la Universidad Veracruzana (UV) y uno de los principales investigadores a nivel mundial sobre las interacciones hormiga-planta.
“Vine a trabajar con él para aprovechar su conocimiento en historia natural, enfocando mi trabajo en la descripción de las interacciones desde una perspectiva matemática y de historia natural, perfeccionando los modelos que ya había desarrollado en la Amazonia brasileña”, destaca.
Durante su estadía en la UV, tuvo estancias en laboratorios de México y en España, particularmente en la Estación Biológica de Doñana con el doctor Pedro Jordano.
La pasión y constancia en su trabajo hizo que concluyera el doctorado en un periodo de solo tres años, obteniendo el premio Arte, Ciencia, Luz que otorga esa casa de estudios a las tesis más destacadas; así como sumar 41 artículos científicos publicados al término del posgrado.
Su ingreso a Inecol como investigador titular, vino casi de inmediato al demostrar sus aptitudes en el estudio de las interacciones plantas-insectos. En este centro de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), tuvo la oportunidad de conducir la investigación por parte de México, de un proyecto en el que participaron 40 1 datilo2106investigadores de 21 países para estudiar el padrón global de depredación en insectos herbívoros, analizando la proporción de orugas depredadas en un gradiente de más de 11 mil kilómetros, desde el Círculo Polar Ártico hasta el sur de Australia. Este estudio recientemente fue publicado en Science, una de las revistas científicas más importantes del mundo.
Pasión por la biología
Wesley Dáttilo es un joven apasionado de la biología. Desde hace dos años estudia en el Inecol las interacciones ecológicas entre plantas y animales, involucrando aves, insectos y mamíferos.
“Tenemos un laboratorio de Ecología Teórica donde desarrollamos nuevas teorías sobre las interacciones entre las especies. Hacemos modelajes matemáticos y simulaciones para describir —a través de las matemáticas— lo que pasa en la naturaleza y comprender cómo las especies interactúan, así como la fragilidad o robustez de las interacciones con diferentes tipos de disturbios”, refiere.
Con su trabajo ha podido responder algunas de las preguntas que se formulaba en la infancia, pero a la fecha tiene nuevas interrogantes y nuevos retos que motivan su carrera científica, su inquietud de ir al campo y ver qué pasa, regresar al laboratorio y consultar la literatura para tener la oportunidad de describir lo que ocurre en la naturaleza.
A la fecha, el investigador nacional nivel I tiene bajo su tutoría seis estudiantes de maestría, tres de doctorado y uno de licenciatura, a quienes contagia su entusiasmo por la investigación, pues considera que contribuir a la formación de recursos humanos es una forma de devolver lo que sus mentores hicieron con él.
“Tener estudiantes, entrenarlos y poder enviarlos a otras partes para que tengan experiencias profesionales y personales, es uno de mis principales compromisos. Considero que una de las cosas que puede cambiar el mundo es la educación, entonces tener el papel de educador para mí es muy importante”, abunda.
Además, considera que desde su posición puede ser un vínculo entre México y Brasil para la colaboración académica y científica en ecología, entre universidades y centros de investigación, así como en el intercambio de estudiantes.