Proponen en ALDF, pena de 1 a 9 años de prisión a quien lucre, comercie o confine ejemplar de tortuga o mamífero marino en CDMX

La legisladora dijo que los delfines para complacer el espectáculo tienen a desarrollar comportamientos patológicos y estereotipados de nado

Redactado por: Staff

De aprobarse, se podría imponer pena de uno a nueve años de prisión y por el equivalente de 300 a 3 mil pesos de multa a quien dañe, comercie o lucre con algún ejemplar de tortuga o mamífero marino en confinamiento o cautiverio, prive de la vida o del hábitat silvestre a estas especies, las done, explote o utilice como instrumento como para terapia en contra de su naturaleza silvestre, informó la diputada Mariana Moguel Robles, del Grupo del Partido Revolucionario Institucional al presentar una Iniciativa de Ley, en el periodo extraordinario de la ALDF.
Dicha Iniciativa con proyecto de Decreto por el que se adiciona el artículo 350 Quater al Código Penal para el Distrito Federal, fue turnada a las Comisiones Unidas de Administración y Procuración de Justicia y de Preservación del Medio Ambiente, Protección Ecológica y Cambio Climático.
Al subir a la Tribuna de la ALDF, la diputada Mariana Moguel dijo que no es difícil encontrar las razones que están detrás de mantener a los animales en situaciones de cautiverio, ya que “muchas veces las razones de índole científica o ecológica no suelen ser suficientes, tampoco los fines educativos y de sensibilización animal con los que se busca justificar el mantenerlos en estas circunstancias”.
Precisó que para justificar este tipo de actividades se esgrime que están apoyando o trabajando en áreas de su conservación, sin embargo, en algunos casos las condiciones de hábitat y el trato que dan a diario hace difícil de principio asumir esos buenos propósitos para estos animales.
Destacó que como ocurre en el país y también en la ciudad, existen centros de diversión que operan teniendo a delfines en cautiverio y ofreciendo legalmente entre sus espectáculos o servicios las actividades de nado y contacto físico con estas especies.
“De este modo encontramos que las personas que los visitan y pagan por los servicios de nuestros amigos los delfines están inducidos a creer por ejemplo una percepción de que están mejor que en su propio hábitat, sin embargo, esta visión suele ser lejana respecto de lo que realmente viven estos animales estando en situaciones de confinamiento”, añadió.
La legisladora dijo que los delfines para complacer el espectáculo tienen a desarrollar comportamientos patológicos y estereotipados de nado. No sabemos si son el grupo de mamíferos marinos que más sufre la cautividad, pero desde luego experimentan situaciones de estrés debido a la iluminación artificial, la exposición a sonidos demasiado fuertes, olores excitantes, las temperaturas o a las paredes de los estanques que devuelven sus ondas sonoras, además de estar obligados a permanecer en la proximidad a los seres humanos.
Sostuvo que desde la perspectiva de duración de su vida, investigaciones del gobierno de Estados Unidos han determinado que la tasa de mortalidad en delfines nariz de botella, como los 75 existentes en los delfinarios de México, aumenta seis veces inmediatamente después de la captura.
En los últimos años, agregó que también se promueve la llamada delfinoterapia, el desarrollo de terapias asistidas con delfines sobre la base de un supuesto y no demostrado científicamente poder curativo de estos animales para contrarrestar ciertos padecimientos que resultan de difícil curación, con tratamientos basados en la medicina alópata.
Precisó que realizan esto, no sólo por la homologación con la Legislación Federal y la normativa internacional suscrita por nuestro país, sino sobre todo con el objeto de proteger más y mejor a nuestros animales, que como lo reconoce la Constitución de la Ciudad de México son seres sintientes y por lo tanto deben recibir trato digno y debemos garantizarles la protección y bienestar fomentando una cultura de cuidado responsable.
Mariana Moguel, destacó que aprender a disfrutar de los mamíferos marinos no requiere encontrarse con ellos en los parques acuáticos, centros de diversión o bien experimentar junto a ellos en situaciones de cautiverio.
“ Es por ello que los invito a que no perdamos esta oportunidad inigualable. Esta iniciativa nace de la suma de los esfuerzos de la sociedad civil organizada que junto con nuestro apoyo como sus representantes nos permitirá que hagamos leyes más justas y de esta manera promover una efectiva procuración y administración de la justicia ambiental”, finalizó.