Instan a 10 fuerzas navales del mundo a combatir pesca ilegal

Las embarcaciones de pesca ilegal pierden o botan redes en el mar con frecuencia - y eso está matando a los animales marinos. Ahora es hora de que las fuerzas navales se vuelvan parte de la solución

Redactado por: Staff

La organización internacional Protección Animal Mundial instó a las 10 fuerzas navales del mundo a aumentar las patrullas para combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR). Ya que existe un vínculo claro entre los barcos de pesca INDNR y el equipo perdido o abandonado, que enreda y mata a la fauna marina, como las ballenas, delfines, focas y tortugas.
La Organización a través del CEO, Steve McIvor, escribió a las fuerzas navales más grandes del mundo, pidiéndoles que ayuden a combatir el problema de los equipos de pesca perdidos y abandonados. También conocido como 'redes fantasmas', esto puede incluir redes de pesca, líneas y trampas.
"Los animales que quedan atrapados en este equipo increíblemente resistente y duradero sufren una muerte larga y dolorosa y generalmente mueren sofocados o de hambre. Además, pedazos finos de línea de pesca pueden involucrar a un miembro o el cuello de un animal, causando infecciones, constricciones y, finalmente, la muerte ", explica McIvor.
Pero la pesca ilegal no afecta solamente a los animales. En todo el mundo, muchas comunidades se ven afectadas por esta actividad, ya que sus esfuerzos para conservar y gestionar los stocks de peces se ven amenazados, así como la seguridad alimentaria. Esta actividad también causa pérdidas sociales y económicas a corto y largo plazo.
Protección Animal Mundial informó que cada año, más de 100.000 ballenas, delfines, focas, tortugas y otros animales son capturados por redes fantasmas. Lentamente, destruyen los hábitats marinos y matan a los animales.
Se estima que 640.000 toneladas de redes fantasmas son abandonadas en los océanos anualmente, representando un riesgo no sólo inmediato y también a largo plazo.
Los plásticos utilizados en la fabricación de estos materiales son muy duraderos y pueden permanecer en los océanos por hasta 600 años. Además, al degradarse, se transforman en microplásticos que causan graves daños a la salud de los animales y de las personas cuando se ingieren.