Mini historia de la navidad en México y otras curiosidades navideñas

El historiador señaló que otro medio que ocuparon los españoles para evangelizar fue la piñata

Redactado por: Ulises García

En una investigación en fuentes radiofónicas descubrí una entrevista en el noticiero de Jorge Berry en Grupo Imagen, por allá del 2014, en donde el historiador Alejandro Rosas, que es catedrático de la Universidad Autónoma de México (UAM), comentó que “cuando llegaron los españoles tuvieron la necesidad de ver el cómo empataban toda la tradición, ideología, modo de vida y la religión española a Mesoamérica”, y ello fue porque no era tarea fácil la Conquista.
Precisó el historiador que los españoles “hicieron el sincretismo, que es tratar de hacer equivalencias entre la religión católica y la politeísta en las naciones indígenas, esto empezó con el proceso de evangelización en 1524 con la llegada de las órdenes de los franciscanos.
Pero nuestros ancestros tenían muchos dioses, por ello, según Rosas, los españoles “comenzaron con la música, esto fue un medio, pero también usaron a los santos, porque los aztecas tenían por decir, entre 30 o 50 dioses, los españoles sólo tenían un solo Dios, que al mismo tiempo era una Trinidad, es decir, era un golpe duro para ellos porque pasaban de 50 a solo tres”.
Rosas destacó con Jorge Berry que “aquí, en la religión politeísta tenías a deidades de mayor rango pero los santos hicieron, en muchos sentidos, ese politeísmo que había entre los aztecas, eso hizo en parte que el proceso de evangelización fuera más sutil, y entre ello se encuentra la navidad”.
Recuerda que “de acuerdo con las crónicas de Fray Bartolomé de las Casas, de Fray Diego Durán, y otros más, cuentan que en las fechas de diciembre en Tenochtitlán, hacían una festividad que duraba nueve días en honor a Huitzilopochtli, entonces esos nueve días fueron trasladados a las posadas”.
Hasta los españoles empataron esos días de celebración pero, Rosas dijo que tenía entendido que “no hay ningún otro país en Europa que se acostumbren las posadas, aquí se hicieron para que tuvieran la participación de la gente, para que se involucrara con el nacimiento de Cristo que llega con el último día de la posada, es decir, en España no hacen esto, hacen la fiesta de Belén”.
El historiador señaló que otro medio que ocuparon los españoles para evangelizar fue la piñata, “ahí tenemos a los siete picos que representaban a los siete pecados capitales en la piñata, y tú al momento de tomar el palo para tratar de romperla era la batalla entre el bien y mal, contra las tentaciones y los pecados, y cuando se rompía y salía los dulces como el tejocote, u otros, la gente recibía los dones de parte de Dios por haber combatido al mal, y esto fue arraigado desde el siglo XVI, pero ojo, esto no es único, hay crónicas que señalan que esto se usaba en China”.
Esos chinos están en todo, pero continuemos, los españoles “sabían fueron encontrando el modo de usar estas festividades durante el México prehispánico hacia el colonial, porque hacían lo mismo –dijo Alejandro Rosas- me refiero a que eran festividades de barrio. Habían tres fechas fundamentales en el México colonial, el 12 de diciembre, la semana Santa, que supongo que era más importante que la navidad por el lado de la resurrección y demás, y al final la navidad”.
El historiador indicó que en aquellos tiempos “si uno iba a una posada” te ibas a fletar, es decir, uno tenía que estar dispuesto a ir a todas las posadas, “porque tenías que ir a todas, esto fue en el siglo XIX, y eran las posadas (que se hacían) por tu calle, no era como hoy en la que uno va a la del primo, y luego a la de la novia, no, aquí no. En este México se empezaba con algo muy modesto, muy tranquilo y se terminaba con la cena de navidad”.
Imagínense, uno tenía que ir con cuidado para elegir bien a cuál posada ir porque si te metías a una ya te comprometiste.
“La gente de ese tiempo lo que hacía era cenar y de ahí se iban al Zócalo del Centro Histórico, y ahí siempre hacían una verbena del tipo del que se organiza el 15 de septiembre pero en versión navideña”, abundó Rosas.
Además que mucha gente después de cenar iba a “la misa de gallo” –dijo el catedrático de la UAM- (el cual está explicado en la anterior entrega), que era a las 12 de la noche, y uno cree que ya perdió la tradición pero no es así. Esas misas ahora son a las 7 de la noche, dependiendo del templo, y pueden llegar a durar hasta dos horas, pero el de las 12 de la noche, ahí si se fue perdiendo. De hecho puedo confirmar que ya son raros los templos que hacen este tipo de misa.
Rosas subrayó que durante ese tiempo, “el siglo XIX, también se bailaba”, como lo hacen hoy en día pero “era con fandangos, sonecitos, entre otras piezas musicales. El alcohol corría igual como se hace ahora sólo que en vez de tequila, cervezas o vinos, era ‘el chinguirito’, que era un aguardiente, el cual estuvo prohibido durante mucho tiempo en periodo colonial por la Inquisición, también bebían el pulque y ya para estas fechas ya había de sabores”.
En cuanto al primer árbol de navidad en México, Rosas explicó que “eso fue por parte de Maximiliano en 1864, de acuerdo con las crónicas de varios historiadores, porque aquí se acostumbraba los ‘Belénes’ o los nacimientos, y en aquel diciembre fue puesto en el Castillo de Chapultepec”.
“Pero el árbol de navidad más conocido propiamente fue por parte del general Miguel Negrete en 1878, que fue uno de los vencedores del 5 de mayo, y que después de estar un tiempo en Europa se dio cuenta de la tradición y mando a traer un árbol de navidad. En aquel tiempo no había lucecitas eléctricas, así que le ponían velas, y este general también le puso 250 juguetes, y cada vez que el realizaba una cena de navidad cada invitado podía tomar un regalo. Es ahí donde se puede decir que se empezó a darse el primer regalo de navidad en la Ciudad de México, (esto fue) en 1878 y (ahí empezó) la tradición de poner un árbol de navidad”, argumentó Rosas.
Cabe recordar que lo de poner luces en el árbol de navidad es algo nórdico y de la región sajona, “porque ellos hablaban del renacer de la luz en el solsticio de invierno y que te iba a guiar durante los siguientes meses. Pero aquí en México a partir de 1878, durante el Porfiriato, el árbol de navidad ya iba a estar presente en la historia del país, sobre todo en periódicos como El Imparcial, Nueva Era, y muchos otros de la época en el que retratan en sus gráficas en los días de diciembre a los árboles de navidad”.
Algo que no es ajeno a México “y se hizo una tradición fue en 1907, en el que se hizo el famoso ‘Juguetón’, varios periódicos se reunían y proponían que la gente diera juguetes, organizaban un gran banquete para los niños pobres en alguno de los edificios del centro de la Ciudad de México. Los niños iban, cenaban mole, arroz, buñuelos y otras comidas más, pero el pavo no, aún no (porque era caro), y se les daba sus juguetes, porque el gobierno creía que los niños debían también sentirse acogidos. La comida del Juguetón de este tiempo era desayuno, almuerzo y comida y se realizaba el 24 de diciembre, (esto empezó) en 1907”.
Pero de acuerdo con el historiador hubo un momento en el que el gobierno mexicano, no como los de ahora, pretendió “exterminar” a Santa Claus, y poner un dios azteca, pero eso mis amigos, eso es otra historia.