La fotógrafa y senderista Lidia Hernández Soto comparte su experiencia recorriendo bosques, humedales y barrancas de la capital, y reflexiona sobre la importancia de respetar los espacios naturales
Senderismo en CDMX: reencontrarse con la naturaleza
Aunque muchas personas consideran que la Ciudad de México es únicamente concreto y urbanización, aún existen numerosos espacios naturales donde es posible practicar senderismo y observar la biodiversidad.
Caminar por bosques, humedales y montañas se ha convertido para algunos en una forma de vida y también en una manera de valorar el entorno.

En entrevista con Prensa Animal, Lidia Hernández Soto, fotógrafa independiente y aficionada al senderismo, habló sobre sus recorridos en distintas alcaldías de la ciudad, su interés por la fotografía de hongos y fauna, y la necesidad de fomentar una cultura de respeto hacia la naturaleza.
—Para comenzar, ¿qué es el senderismo y cómo podemos entenderlo?
El senderismo es caminar por zonas naturales, hacer recorridos en bosques, montañas o caminos al aire libre. Puede ser en terrenos planos o en elevaciones, pero siempre implica recorrer espacios naturales y disfrutar del entorno.
—Has realizado varios recorridos, ¿qué lugares te gustan más?
Cada lugar tiene su encanto. He recorrido sobre todo bosques y montañas porque ahí se encuentra más vida silvestre, plantas, hongos y animales. Muchos de los recorridos los hago cerca de la ciudad porque es más fácil visitarlos cada fin de semana, aunque también he salido a otros lugares.
—Muchas personas creen que en la ciudad ya no hay naturaleza. ¿Qué zonas has visitado?
He recorrido lugares en Tlalpan, Xochimilco, Miguel Hidalgo, Magdalena Contreras y Cuajimalpa. Por ejemplo, en la tercera sección de Chapultepec hay barrancas y senderos donde uno se olvida que está en la ciudad. Hay vegetación, insectos, hongos y en temporada de lluvias incluso se forman corrientes de agua.
—También te has dedicado a fotografiar hongos, ¿qué has encontrado?
Cuando te gusta la naturaleza parece que tienes un imán para encontrarla. Incluso cerca de mi casa he encontrado hongos. En zonas más boscosas como Cuajimalpa o Magdalena Contreras hay muchas especies. He visto formas muy extrañas, algunas que parecían plástico derretido y en realidad eran hongos. Es un mundo muy amplio y sorprendente.
—De todos los recorridos, ¿cuáles han sido los más significativos?
En Xochimilco, por ejemplo, los amaneceres en los humedales son impresionantes, el reflejo del sol en el agua y las aves migratorias hacen que sea un lugar muy especial. En la Magdalena Contreras he encontrado mucha vegetación y gran variedad de hongos. También el Desierto de los Leones es un sitio muy importante para mí porque ahí empecé a entrenar carrera de campo traviesa y después regresé con la cámara para fotografiar.
—¿El senderismo ha cambiado tu forma de ver la ciudad?
Sí. Desde pequeña he tenido contacto con la naturaleza porque mi familia es de provincia, y siempre me han gustado los detalles como las flores, los amaneceres o los animales. Con el tiempo he visto cómo la ciudad ha crecido y muchos lugares se han deteriorado, pero todavía existen espacios muy valiosos que debemos cuidar.
—¿Has notado falta de respeto hacia la naturaleza en estos lugares?
Sí, y es triste. A veces encuentras basura, árboles pintados o zonas dañadas. Hay gente que va al senderismo sin valorar el lugar. Yo pienso que si alguien no ama la naturaleza, mejor que no la destruya. Es importante aprender a respetar porque la naturaleza es parte de nosotros y es necesaria para nuestra vida.
—¿Dónde se pueden ver tus fotografías?
Las comparto en mis redes sociales. No lo hago con la intención de presumir, sino de compartir lo que encuentro en mis recorridos. No he pensado en una exposición, pero me gusta guardar esos momentos y mostrarlos a quienes también disfrutan la naturaleza.
—¿Qué mensaje darías a quienes quieren empezar a hacer senderismo?
Que lo hagan con respeto. Que conozcan, que observen y que valoren los espacios naturales. No se trata sólo de ir a caminar, sino de entender que esos lugares son importantes y debemos conservarlos.
El senderismo no sólo es una actividad recreativa, sino una forma de acercarse a la naturaleza y reconocer que aún dentro de una gran ciudad existen espacios llenos de vida. La experiencia de recorrer bosques, barrancas y humedales permite comprender la importancia de conservarlos. Para quienes practican esta actividad, el mayor aprendizaje es valorar el entorno y protegerlo, porque el respeto hacia la naturaleza es también una forma de cuidar la propia vida.




