45% de los empleados se siente exhausto de manera recurrente según Welbe
¿Por qué las empresas deben hablar de salud mental?
El pasado 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha impulsada para generar conciencia sobre un problema prevenible.
En México, de acuerdo con las cifras más recientes del INEGI, durante 2024 se registraron 8,856 defunciones por suicidio entre personas de 10 años y más, equivalentes a una tasa de 6.8 casos por cada 100 mil habitantes. La tasa fue de 11.2 entre los hombres y de 2.6 entre las mujeres, mientras que los grupos de 30 a 44 y de 15 a 29 años concentraron las tasas más elevadas.

La Secretaría de Salud señala entre los factores asociados al comportamiento suicida problemas de pareja y familiares, crisis económicas, dificultades en la gestión emocional y consumo de sustancias, aunque se trata de un fenómeno multicausal. El ámbito laboral también puede convertirse en un espacio de riesgo cuando existen condiciones que deterioran la salud mental, como las cargas excesivas de trabajo, la falta de control sobre las actividades, los conflictos, el acoso, el hostigamiento y otras formas de violencia laboral como riesgos psicosociales.
De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud en agosto de 2026 los casos registrados de depresión aumentaron 4.4% respecto de 2025, con un total de 92,727 casos. Sin embargo, vale la pena destacar que las cifras pueden elevarse si se considera que el padecimiento no siempre es diagnosticado o el paciente no cuenta con algún seguro médico. En relación al trabajo, Welhub señala que 92% de los mexicanos sufren algún tipo de burn out.
Según el informe “El verdadero reto de la salud mental” de Welbe, firma mexicana de tecnología en bienestar, señala que 45% de los trabajadores se siente exhausto de manera recurrente y 14.8% lucha con el deseo constante de no ir a trabajar. Este agotamiento laboral no solo genera que los niveles de rotación aumenten, sino que también incrementa el presentismo, es decir, la asistencia sin productividad.
Debido a este fenómeno, el cuál puede generar hasta tres veces más pérdidas económicas que el ausentismo, es que las empresas deben cuidar la salud mental de sus trabajadores con planes de prevención. Gran parte de las organizaciones ve estas estrategias únicamente dentro del cumplimiento a la NOM-035, por lo que implementan campañas reactivas cuando el problema está presente, sin embargo, lo ideal es anticiparse para evitar procesos y costos innecesarios.
Si bien el riesgo de desgaste, concentrado principalmente entre la población de 26 a 40 años (64% de acuerdo con Welbe), no depende únicamente de las condiciones laborales,
es importante entender que el estrés personal impacta en el trabajo y puede convertirse en presentismo laboral. Esta situación puede afectar, según el informe, hasta el 28% de los colaboradores y generar un 30% de pérdida de productividad, lo que en un negocio de mil empleados se traduciría en pérdidas de hasta 9 millones de pesos al año.
Cabe mencionar que el presupuesto público destinado a la salud mental se redujo 13.8% en 2025 respecto al 2024 y el IMSS dirige la mitad de su presupuesto al pago de pensiones. Estos indicadores son relevantes ya que solo 13.4 millones de mexicanos cuentan con seguro social, por lo que muchas personas no pueden acceder de manera gratuita a servicios de atención psicológica, mucho menos costearlos con especialistas privados.
Aunque el bienestar emocional de los colaboradores no es responsabilidad única de la empresa, si es necesaria la formación de programas de bienestar que contemplen este campo dentro de una estrategia integral. Además de ver estos esquemas como fuentes valiosas de datos mediante los cuales los líderes pueden analizar áreas de oportunidad, detectar riesgos de manera anticipada y tomar decisiones estratégicas que fortalezcan a la organización.
En resumen, la salud emocional no es un gasto extra ni debería contemplarse de manera reactiva, sino como una inversión que más allá de evitar gastos adicionales por presentismo, ausentismo y rotación, puede impactar directamente en la satisfacción de los empleados y mejorar su productividad.
