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Antes de depositar la semilla en la tierra, el agricultor la purifica con copal y la encomienda mediante palabras rituales que expresan una relación de cuidado mutuo entre el sembrador y la planta

La cosmovisión agrícola indígena en Chapingo

Cientos de mazorcas secas de maíz rojo, morado, amarillo, blanco y pinto; hojas de totomoxtle de color natural y teñidas, así como follaje verde, fibras vegetales e iluminación integran la instalación efímera que transforman el arco de entrada de la XXXI Feria Nacional de la Cultura Rural, de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), en un manifiesto visual sobre la memoria agrícola de Mesoamérica.

La cosmovisión agrícola indígena en Chapingo
El arte floral de la familia Espejel, invita a valorar el lugar del maíz en Alcaldías de la Ciudad de México con vocación rural como Tlalpan y Milpa Alta

El arco de bienvenida de la trigésima primera edición de la Feria Nacional de la Cultura Rural fue creado por el artesano Ignacio Espejel Linares, originario de Santa Catarina del Monte, Texcoco, Estado de México, quien conjuga la creación artística con la labor de productor de maíz para el autoconsumo y el aprovechamiento de subproductos que se transforman en expresiones de identidad, creatividad y patrimonio biocultural.

Desde los 15 años de edad, el artesano mexiquense se especializa en crear diseños de muros gigantes de follajes con relieves, realizando apariencia de tercera dimensión, jardines colgantes con variedad de flores y follajes de distintas clases, árboles en tamaño real, pérgolas, forrados en soportes y jupas, portadas.

Este año, su obra recibirá a las y los visitantes de la FNCR, del 8 al 18 de octubre, como parte del homenaje a los estados de Puebla, Tlaxcala, Estado de México, CDMX y Querétaro, así como a las culturas de los pueblos Nguiva (Popoloca), Nahua, Matlatzinca y Hñähñu (Otomí).

Espejel Linares evoca la cosmovisión de los pueblos nahuas de la Sierra Norte de Puebla, donde el grano es concebido como un ser vivo con identidad propia: tlacacentli y cihuacentli, hombre maíz y mujer maíz. Bajo este concepto, el cultivo adquiere dimensión humana y establece un vínculo en el que las personas cuidan al maíz y el maíz cuida a las personas.

La obra también dialoga con la cosmovisión popoloca, para quienes la siembra constituye un acto ceremonial de reciprocidad. Antes de depositar la semilla en la tierra, el agricultor la purifica con copal y la encomienda mediante palabras rituales que expresan una relación de cuidado mutuo entre el sembrador y la planta.

Destaca que, para atravesar el arco, el visitante tendrá que internase en un túnel formado por mazorcas suspendidas y agrupadas de tal forma que generan texturas, volumen y movimiento, evocando un cielo nocturno en el que los granos de la sagrada semilla brillan como estrellas.

Esta parte de la instalación honra conocimientos ancestrales que indican que el maíz surge de la tierra, pero su destino depende de los ciclos cósmicos. La propuesta invita a levantar la mirada y reconocer una de las formas más antiguas de conocimiento desarrolladas por los pueblos originarios: la observación atenta del cielo.

Asimismo, el totomoxtle: la hoja o cáscara que envuelve naturalmente la mazorca de maíz durante su crecimiento comunica la presencia de este cultivo en la cuenca de México, realizando homenaje a la CDMX y Estado de México como estados dedicados.

El arte floral de la familia Espejel, invita a valorar el lugar del maíz en Alcaldías de la Ciudad de México con vocación rural como Tlalpan y Milpa Alta, además de enaltecer el orgullo de las chinampas en Xochimilco y Tláhuac, que hasta hoy conservan sistemas agrícolas prehispánicos.

Estado de México es representado por el propio artesano creador del arco y productor de la cosecha de maíz cultivada en de Santa Catarina del Monte, Texcoco, que se muestra como hilo conductor de la instalación. Tlaxcala, estado considerado como una de las cunas históricas de la milpa mesoamericana, se expresa en la estrecha relación con el cultivo de maíces nativos.

La cosmovisión agrícola indígena en Chapingo
Al centro de la composición emerge, de forma tridimensional, el nombre y el logotipo de la Universidad Autónoma Chapingo, institución con más de 170 años de historia

Finalmente, Querétaro uno de los estados dedicados tiene presencia a través de la muñeca Lele, una de las artesanías más representativas de la cultura otomí de Querétaro. Esta figura caracterizada por sus vestidos de colores intensos, listones igualmente coloridos y entrelazados en el cabello, convive en la instalación con el totomoxtle y las mazorcas dispuestas a manera de soles, girasoles o ciclos agrícolas.

Al centro de la composición emerge, de forma tridimensional, el nombre y el logotipo de la Universidad Autónoma Chapingo, institución con más de 170 años de historia que  desarrolla investigación de punta y lleva a cabo la transferencia de tecnologías necesarias para mover los engranes de los sistemas de producción agrícola, pecuaria, forestal y agroindustrial en las comunidades rurales, el campo, los bosques y la ciudad.