La mala alimentación, impulsada por entornos alimentarios poco saludables, está aumentando enfermedades crónicas y generando impactos ambientales cada vez mayores
Nutrición saludable y sostenible: prioridad urgente
En el marco del Día Mundial de la Nutrición, celebrado este 28 de mayo, especialistas llamaron a priorizar una alimentación saludable y sostenible ante el aumento de enfermedades relacionadas con la mala nutrición y los crecientes impactos del cambio climático sobre la salud y los sistemas alimentarios.

Actualmente, enfermedades como la diabetes, la hipertensión y otros padecimientos cardiovasculares representan algunos de los principales desafíos de salud pública en México y el mundo. Diversa evidencia científica ha señalado que estos problemas están estrechamente relacionados con patrones de alimentación caracterizados por el alto consumo de ultraprocesados, sodio y grasas saturadas.
A este panorama se suman los efectos del cambio climático sobre la salud y los sistemas alimentarios, comprometiendo la capacidad de las generaciones presentes y futuras para acceder a una alimentación adecuada.
Frente a este escenario, cada vez más investigaciones destacan la importancia de avanzar hacia patrones de alimentación más saludables y sostenibles, con mayor presencia de verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y semillas.
En México, la recomendación de la Secretaría de Salud es priorizar alimentos frescos y de origen vegetal, así como reducir el consumo de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados. Además de sus beneficios para la salud, estas recomendaciones buscan disminuir el impacto ambiental de la alimentación y promover sistemas alimentarios más sostenibles.
Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión EAT-Lancet y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han advertido que transformar los sistemas alimentarios será fundamental no solo para prevenir enfermedades, sino también para enfrentar los impactos del cambio climático y garantizar la seguridad alimentaria.
La producción y consumo de alimentos también tienen efectos directos sobre el medio ambiente. El sistema alimentario global es responsable de una parte significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero y ejerce presión sobre recursos naturales como el agua y el suelo.
En este contexto, los alimentos de origen vegetal adquieren un papel central. Su producción, en general, requiere menos recursos naturales en comparación con productos de origen animal, mientras aportan nutrientes como proteínas, vitaminas y minerales.
Las legumbres, como frijoles, lentejas y habas, destacan por su valor nutricional, accesibilidad y arraigo en la alimentación tradicional mexicana. Además de ser fuente de proteína vegetal, pueden formar parte de patrones de alimentación saludables y sostenibles.
Ante este escenario, Sofía Ruiz Oldenbourg, gerente de Políticas Alimentarias de Alianza Alimentaria y Acción Climática, señaló que la conversación sobre nutrición ya no puede limitarse únicamente a decisiones individuales.
“Durante muchos años hablamos de nutrición solo desde la responsabilidad personal, pero hoy sabemos que también depende de los entornos, las políticas públicas y el acceso real a alimentos saludables. Garantizar una alimentación adecuada y sostenible debe ser una prioridad de salud pública”, afirmó.
Especialistas también han señalado que avanzar hacia una alimentación más saludable y sostenible no implica cambios extremos, sino transformar gradualmente nuestros hábitos cotidianos, incorporar más alimentos frescos y reducir el consumo de ultraprocesados.
Además de las decisiones individuales, expertas coinciden en que será fundamental fortalecer políticas públicas, programas alimentarios y entornos que faciliten el acceso a alimentos nutritivos, asequibles y sostenibles para toda la población.
“La alimentación puede convertirse en una de las herramientas más poderosas para enfrentar simultáneamente enfermedades crónicas, inseguridad alimentaria y cambio climático. Lo que necesitamos ahora es acelerar soluciones que permitan que estas opciones sean accesibles para todas las personas”, concluyó Ruiz Oldenbourg.

