La UNAM ha fortalecido en favor de su población estudiantil el trabajo que se lleva a cabo en el Seminario de Investigación en Juventud, aseveró
Sensación de inseguridad permea a las juventudes
La incertidumbre del futuro es uno de los desafíos que enfrentan los jóvenes hoy en día, pues según la Organización Panamericana de la Salud una de cada siete personas, de 10 a 19 años (14.3 por ciento), padece algún trastorno mental, explicó la titular del Seminario de Investigación en Juventud (SIJ) de la UNAM, Mariana Gutiérrez Lara.

Recordó que la Organización Mundial de la Salud alertó que los adolescentes con alguno de esos padecimientos son vulnerables a la posibilidad de sufrir exclusión social, discriminación, estigmatización, dificultades educativas, mala salud física y violaciones de sus derechos humanos, lo que puede aumentar su predisposición a buscar ayuda, o llevarlos a incurrir en conductas de riesgo.
La experta en Promoción de la Salud y Prevención del Comportamiento Adictivo subrayó que es necesario hablar de ello. No es que sea la única variable, pero sí es importante. Esta sensación de “que no tengo nada seguro” está permeando a las juventudes, las relaciones con éstas y con el acceso en los espacios educativos. Por ello, agregó, es prioritario que en el Seminario se trabaje al respecto, hay que escucharlas.
De acuerdo con la especialista, en la Universidad de la nación se ha realizado un significativo trabajo de apoyo para quienes en ella estudian, por lo cual el SIJ avanza para responder a los retos que enfrenta este sector de la población, por ejemplo en cuanto a los nuevos vínculos a través de la incorporación de tecnologías; los que viven los jóvenes migrantes; así como las masculinidades.
La investigadora de la Facultad de Psicología señaló: El Seminario tiene que ver con desarrollar mecanismos para el entendimiento de cómo viven estas transiciones y qué otras acciones podemos aportar como Universidad a la sociedad, a fin de crear formas más convenientes de interactuar, aprovechando los ámbitos públicos, privados y digitales, en su beneficio.
De ahí que se tomó la decisión de actualizar y fortalecer esta iniciativa académica mediante una agenda orientada a profundizar en líneas de investigación, que aborde los desafíos actuales y emergentes; potenciar nuevas rutas de investigación con impacto social; ampliar los espacios de formación; además de facilitar el diálogo entre Universidad y colectivos juveniles, organizaciones civiles y redes académicas nacionales e internacionales, añadió Gutiérrez Lara.
Más herramientas
A partir de su creación, en 2008, las dinámicas de las juventudes han cambiado considerablemente debido a la pandemia, aunado a la incorporación de cada vez más tecnologías que afectan las relaciones, enfrentando hoy en día fracturas sociales y fragilidades subjetivas cuya comprensión es un imperativo académico y ético.
Gutiérrez Lara detalló: Hace 20 años la interacción humana era más presencial, y el acercamiento era necesario. Ahora tenemos otras formas de comunicación. Nos hemos aproximado demasiado gracias a la tecnología y aprendido otras maneras de enlazarnos, además de la física.
Estimó que parte del trabajo en esta nueva etapa del Seminario es, de manera colectiva, crear herramientas psicosociales que les permitan transitar por una juventud y adultez que sea más serena, con mayor paz y seguridad, enfocada a su desarrollo personal; pero también a otros modos de socialización y de dialogar, los cuales urgen a nivel global.
Asimismo, dijo, se ha trabajado en determinar si ha sido fácil la adaptación de los jóvenes y qué otros mecanismos se deben valorar, como identificar si atraviesan por periodos de estrés, ansiedad, depresión, y de qué manera se subsanarían esos problemas para su crecimiento personal óptimo.
Entre las nuevas líneas de trabajo destaca Salud Integral, incluyendo el autocuidado físico, cognitivo, social y emocional; manejo no violento de conflictos y comunicación asertiva; nuevas masculinidades (de lo personal a lo colectivo); uso ético y responsable de la inteligencia artificial y las redes sociales; así como los retos que afrontan los jóvenes migrantes, tanto los de retorno como los que se van.
Gutiérrez Lara, autora de “Análisis de la violencia y la psicopatología infantil”, precisó que mediante esta actividad académica es posible incidir con sus aportaciones en políticas públicas e institucionales, por ejemplo en la Ley General de Juventudes que actualmente se analiza en el Congreso.

