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Implementar programa de biofertilizantes aportará 500,000 toneladas más a la producción nacional en sólo un ciclo

Viable aumentar 20% producción de maíz en un millón de hectáreas de agricultores marginados

La nueva administración federal que asuma la Presidencia de México debe considerar soluciones creativas y viables para el campo, desde los ámbitos productivo, económico, social y ambiental, expresó el director de Biofábrica Siglo XXI, Marcel Morales, quien propuso cultivar, como plan piloto, un millón de hectáreas de maíz en áreas marginadas, donde los pequeños productores con solo el uso de biofertilizantes y acompañamiento técnico pueden incrementar en 20 por ciento el rendimiento de su parcela.

El costo sería 10% de lo que hoy se destina al PIMAF y el Proyecto de Seguridad Alimentaria para Zonas Rurales

Un incremento de 500 kilos por hectárea permitiría a los agricultores –en un ciclo productivo– producir en México un total 500,000 toneladas más en la superficie propuesta, lo cual se podría destinar en parte al autoconsumo y otro volumen a la comercialización, mejorando así el ingreso del pequeño productor, explicó el especialista en temas de desarrollo rural.

El ingeniero agronómo destacó que para el nuevo gobierno de México lograr este incremento productivo significaría poner en marcha un programa con una inversión de sólo 500 millones de pesos (mdp), que representa sólo 10 por ciento de los montos presupuestales autorizados este año para el Programa de Apoyos para Productores de Maíz y Frijol, PIMAF, (2 mil 586 mdp, incluída la ampliación presupuestal) y el Proyecto de Seguridad Alimentaria para Zonas Rurales (2 mil 598 mdp), que suman 5 mil 174 mdp.

Dichos programas –remarcó– atienden a productores marginados, pero a la luz de los problemas de producción y pobreza que prevalecen en áreas rurales, no han dado resultados.

Marcel Morales explicó que con una sola innovación sustentable –el uso de biofertilizantes—se lograría dicho incremento para el agricultor y si se considera un precio promedio de 4 mil pesos por tonelada, el ingreso adicional por hectárea sería de 2 mil pesos. El beneficio involucra a cerca de 400 mil pequeños productores.

“Lo más importante –subrayó– es que este beneficio va directamente a población marginada, fortaleciendo su ingreso monetario y/o su disponibilidad alimentaria, además de beneficiar al medio ambiente y la productividad de los suelos”.

Al detallar su propuesta indicó que ésta busca promover el uso de biofertilizantes en unidades marginales de producción de maíz, que permita incrementos de rendimientos del orden de 20 por ciento, es decir, pasar de 2 toneladas por hectárea que producen en la actualidad a 2.5 toneladas.

El programa se ubicaría en ocho estados de la República: Chiapas, Guerrero, Guanajuato, Hidalgo, Estado de México, Michoacán, Oaxaca y Veracruz, que se caracterizan por tener una superficie considerable de maíz, del orden de las 200 mil hectáreas o más.

Hizo hincapié en que un aspecto fundamental es la conservación y regeneración de los suelos, que hoy se encuentran degradados por el uso intensivo de agroquímicos, que además de ser dañinos para el ambiente afectan la salud humana.

El doctor en sociología rural detalló que su propuesta para el nuevo gobierno se enfoca a realizar acciones inmediatas, que permitan resultados de impacto en el corto plazo, desde el punto de vista político, económico, social y ecológico, las cuales deben integrarse a un proyecto más integral de transformación del agro mexicano, donde existen posibilidades de incrementar la autosuficiencia alimentaria en productos básicos como el maíz.

Resaltó que el programa deberá ser sometido a evaluación de resultados por lo que se tomará una muestra representativa del orden del 10 por ciento (100 mil hectáreas), distribuidas en los ocho estados, a la que se le dará seguimiento durante todo el ciclo de producción, hasta contar con evaluación tanto de cosecha y del efecto físico y biológico en los suelos que tienen los biofertilizantes; después de la cosecha se contrastarán estos resultados con parcelas testigo (sin aplicación de los biofertilizantes).

“La alternativa permite, en forma simultánea incrementar producción; apoyar el consumo e ingresos de la población marginada y mejorar las condiciones productiva del suelo y el medio ambiente”, subrayó.