Necesario vigilar que la industria cumpla con sus obligaciones para la seguridad de los trabajadores y la población
Freno a la negligencia que atenta contra la seguridad
Otro siniestro ocurrido en una mina de oro, en Sinaloa, evidencia las pésimas condiciones de seguridad, tanto para los trabajadores mineros como para las comunidades cercanas a las minas, en las que opera esta industria.
Aunque las empresas mineras dicen que cumplen con estándares internacionales y promueven una supuesta “minería responsable” no dejan de contaminar y de arrebatar la vida a trabajadores y población aledaña.

La Colectiva Cambiemosla ya! pide a las autoridades que implementen una estricta vigilancia para que la normatividad se cumpla y se impongan sanciones ejemplares, como la clausura de minas y la cancelación de concesiones mineras para evitar que se sigan presentando estas tragedias.
El miércoles 25 de marzo, en la mina de explotación de oro Santa Fe, propiedad de Industrial Minera Sinaloa, ubicada en el municipio de Rosario, Sinaloa, se reventó una presa de jales que inundó la mina y dejó atrapados a 25 trabajadores, afortunadamente 22 ya fueron evacuados, pero tres más siguen atrapados bajo tierra. Es necesario que expliquen qué pasó. Si desde adentro se toparon con la presa de jales y el lodo se metió, quiere decir que no estaba barrenado o no tenían mapas. En cualquier caso deben deslindarse responsabilidades y hacerse cargo.
Este desastre minero se suma a muchos otros ocurridos en años recientes en México, como el de octubre de 2025, en el que perdieron la vida dos trabajadores por un derrumbe al interior de la mina Buenavista del Cobre, propiedad de Grupo México, en el municipio de Cananea, la misma empresa cuya negligencia provocó el derrame de más de 40 mil metros cúbicos de jales mineros altamente tóxicos en los Ríos Sonora y Bacanuchí en 2014, que ha cobrado la salud y vida de miles de personas y sigue sin remediación.
Es inadmisible que la industria minera opere con tanta precariedad en materia de seguridad laboral y ambiental. Son reiterados los derrames de presas de jales y contaminación de cuerpos de agua en el país debido a la deficiente vigilancia del cumplimiento normativo y legal de la industria minera.
Se requiere de instituciones que cuenten con el personal suficiente y capacitado para asegurar el cumplimiento de la ley y de esta forma mitigar estos riesgos.
De poco servirá la ratificación del Convenio 176 de la Organización Internacional de Trabajo sobre seguridad y salud en el trabajo en la minería, que aprobó por unanimidad el Senado de la República en noviembre de 2025, si no se acompaña con normas, presupuestos y personal que vigile su cumplimiento y sancione a los responsables de los siniestros. Es claro que las empresas no cumplirán por voluntad propia.
La reforma a la Ley de Minería de 2023 estableció causales de cancelación de las concesiones mineras; por ejemplo cuando exista riesgo inminente de desequilibrio ecológico, o de daño o deterioro irreversible a los recursos naturales, casos de contaminación con repercusiones peligrosas para los ecosistemas, sus componentes, sistemas hidrológicos superficiales o subterráneos, o para la salud pública.
También se estipuló que se cancelarán las concesiones mineras cuando los titulares omitan dar aviso, en dos ocasiones consecutivas, sobre cualquier accidente que, con motivo de la operación de la mina, hubiere causado daños o cualquier incidente que ponga en peligro la seguridad de las personas, sus bienes o el medio ambiente.
Es lamentable, que a 20 años de Pasta de Conchos, uno de los eventos más trágicos para los trabajadores de la minería en México, en el que una explosión provocó el colapso de varios túneles en la mina de carbón y quedaron atrapados 65 mineros, en el municipio de San Juan de Sabinas, Coahuila, sigan ocurriendo estos desastres.
A casi tres años de la reforma a la Ley de Minería, las Secretarías de Economía y de Medio Ambiente todavía no han publicado el reglamento de la Ley, lo que limita su aplicación plena con los importantes avances en materia de seguridad laboral en la industria minera y protección al ambiente. Esta gran omisión contribuye a que se sigan presentando estos siniestros en la industria minera.

