La Alianza Mexicana Contra el Fracking advierte que el comité "técnico-científico" anunciado por el gobierno no debe ser una coartada para legitimar la extracción de gas, sino un espacio que priorice el principio precautorio y los derechos humanos
Comité sobre fracking ¿Deliberación seria o simulación?
Tras el anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la creación de un comité especializado para evaluar el uso de gas no convencional, la discusión pública se encuentra en un punto crítico. Organizaciones civiles y comunidades defensoras del territorio han señalado que este mecanismo corre el riesgo de convertirse en una simulación tecnocrática si su objetivo final es simplemente «perfeccionar» la técnica en lugar de cuestionar su viabilidad ética y ambiental.

Un debate que trasciende lo técnico
Para la Alianza Mexicana Contra el Fracking, reducir la discusión a «qué tecnología usar» es un error grave. El fracking no es un asunto meramente técnico; es una decisión política y territorial con impactos directos en la salud, la disponibilidad de agua y la integridad de los ecosistemas.
«No se trata de buscar nuevas coartadas técnicas para prolongar la dependencia fósil de México, sino de asumir decisiones para dejar atrás los combustibles fósiles», señala el colectivo.
Las 5 condiciones para una deliberación real
Para que el comité anunciado para este miércoles tenga credibilidad pública, se exige el cumplimiento de cinco ejes fundamentales que distingan una evaluación honesta de un montaje administrativo:
- Mandato sin sesgos: El comité no debe nacer para buscar «cómo extraer mejor», sino para evaluar si se debe extraer. Si la prohibición no es una opción desde el diseño, es una simulación.
- Posibilidad real de prohibición: Debe existir la facultad explícita de concluir que el Estado mexicano debe prohibir el fracking definitivamente.
- Transparencia total: Metodología, criterios de selección y conflictos de interés de los integrantes deben ser públicos.
- Inclusión de saberes: No puede ser un grupo de élite científica. Debe incluir voces de comunidades afectadas, expertos en salud pública y conocimiento indígena, tal como lo sugiere la opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
- Principios precautorios: La deliberación debe considerar antecedentes internacionales de moratorias y los principios pro aqua e interculturalidad, no solo las promesas de la industria energética.
El mito del «fracking responsable»
La postura de los defensores del medio ambiente es tajante: no existe el fracking sustentable. Dos décadas de evidencia científica respaldan los daños irreversibles en los acuíferos y la salud de las poblaciones cercanas a los pozos.
El gobierno federal enfrenta ahora una prueba de fuego: demostrar si realmente busca una transición energética justa o si utilizará la ciencia para «vestir» una decisión que contradice el compromiso original de la administración de no permitir esta técnica destructiva en suelo mexicano. La soberanía energética no puede construirse sobre zonas de sacrificio territorial.

