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Las y los pequeños productores agropecuarios constituyen el 72% del total de la fuerza productora de alimentos de México y proporcionan el 40% de la producción nacional agropecuaria

Arranca SAbERES para mejorar adaptación climática

Se presentó oficialmente el proyecto Planeación territorial e innovación financiera para incrementar la resiliencia de México al cambio climático (conocido como SAbERES), apoyado por la Iniciativa Internacional de Protección del Clima (IKI) del gobierno alemán, en coordinación con el gobierno mexicano a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), y cuyo objetivo es trabajar en regiones del País con condiciones de vulnerabilidad climática  para mejorar la resiliencia y la adaptación al cambio climático de pequeñas y pequeños productores rurales a través de políticas para la planeación del uso del suelo, prácticas de Adaptación Basada en Ecosistemas (AbE), y mecanismos de financiamiento específicos.

Arranca SAbERES para mejorar adaptación climática
El proyecto implementará prácticas basadas en ecosistemas en el sector agrícola, ganadero, apícola y forestal para apoyar la adaptación al cambio climático en 300 mil hectáreas, a través de 50 organizaciones campesinas

El consorcio de organizaciones que impulsa el proyecto está conformado por el Instituto de Recursos Mundiales México (WRI México, por sus siglas en inglés), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el Grupo Autónomo para la Investigación Ambiental (GAIA), el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) y el grupo de consultores GITEC-IGIP GmbH, y estará acompañado por la SEMARNAT y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

SAbERES está dirigido a organizaciones campesinas de los estados de Campeche, Chiapas, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Tabasco y Tlaxcala, y operará en 137 municipios donde confluyen condiciones como altos índices de pobreza, marginación, una rica biodiversidad y vulnerabilidad climática. Apoyará a fortalecer las capacidades de adaptación de diez sistemas productivos (maíz, cacao, café, miel, silvicultura, ganadería sostenible, cultivos agroforestales, ecoturismo, productos forestales no maderables y agaves).

Las y los pequeños productores con menos de 5 hectáreas y sistemas de producción campesina constituyen el 72% del total de personas dedicadas a la producción de alimentos en México, proporcionan el 40% de la producción nacional agropecuaria y generan el 60% del empleo contratado del sector (3.3 millones de personas). Pese a lo anterior, entre 2009 y 2022, menos del 1% de las pequeñas unidades de producción agropecuaria en México tuvieron acceso a créditos, debido a la falta de mecanismos financieros adecuados para este tipo de producción, por lo que dependen directamente de subsidios.

Aunque México cuenta con un sólido marco institucional para reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia al cambio climático, la aplicación de políticas y programas es un desafío. El País enfrenta una difícil planificación del uso de la tierra, degradación en gran escala de los sistemas agropecuarios, una falta de valoración de la biodiversidad, y una ausencia de mecanismos financieros que apoyen a las organizaciones campesinas con instrumentos ajustados a sus necesidades.

SAbERES promueve la adaptación, restauración y conservación de paisajes rurales, apoyando la seguridad alimentaria y mejorando las condiciones de vida y los ingresos de las y los pequeños productores, aumentando su resiliencia.

El proyecto apoyará las capacidades de organizaciones, personal técnico comunitario y de las y los pequeños productores para la implementación de estrategias de adaptación al cambio climático basadas en ecosistemas en los sectores agrícola, ganadero, apícola y forestal.

Javier Warman, director de bosques de WRI, aseguró que el proyecto SAbERES busca mejorar las condiciones de vida e ingresos de la población rural. Para ello, trabajará directamente con organizaciones campesinas para identificar prácticas en materia de ordenamiento del territorio y de producción sustentable de alimentos con un enfoque de Adaptación basada en Ecosistemas que puedan implementarse. Además, brindará educación financiera, al tiempo que se diseña un mecanismo financiero que en realidad cumpla con lo que la población campesina de México necesita.

“El mecanismo financiero desarrollado por el proyecto servirá de base para promover planes de producción sustentables que ayuden a adaptar otros territorios al cambio climático en el futuro. Se espera que las prácticas productivas que hayan demostrado ser financieramente viables sean promovidos con más organizaciones y productores rurales a nivel nacional”, indicó.

El representante del IICA en México, Diego Montenegro, destacó que el instituto trabajará para mejorar la adaptación al cambio climático y la resiliencia en el sector rural, fortaleciendo la planificación del uso de la tierra en el contexto del cambio climático y los criterios de Adaptación de basada en Ecosistemas, promoviendo prácticas en sistemas productivos de ganadería sustentable, miel, agaves, café, cacao y otros; además ofrecerá un mecanismo de financiamiento específico para pequeños productores.

Arranca SAbERES para mejorar adaptación climática
Sin embargo, son muy vulnerables a la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos como huracanes, sequías e inundaciones

“SAbERES apoyará el establecimiento de mesas estatales de diálogo político; la elaboración de un marco de gobernanza para la gestión del territorio y mejoras en la articulación de instrumentos de planificación territorial y sectorial; apoyo a la formulación de agendas de innovación y de planes de adaptación; la implementación de modelos de producción sostenible resiliente y el fortalecimiento de capacidades para mejorar el acceso al mercado”, indicó Montenegro.

SAbERES busca incorporar a jóvenes, mujeres y otros grupos marginados del sector rural en las decisiones sobre el territorio y los sistemas productivos. Se monitoreará la inclusión de estos grupos en los espacios de decisión y en las actividades productivas.