Menu

Ofrenda monumental del 29 de octubre al 9 de noviembre

Chapingo dedicó su ofrenda la cultura nahua de Morelos

La Universidad Autónoma Chapingo (UACh) conmemoró el Día de Muertos con un homenaje a la cultura nahua, a través la instalación de una ofrenda monumental que destaca la figura de la milpa como el eje sagrado que sostiene la vida, el tiempo y la muerte. De forma particular, la propuesta recrea las ofrendas colgantes del estado de Morelos, simbolizando el puente entre el cielo y la tierra para recibir a las ánimas de los fieles difuntos. 

Chapingo dedicó su ofrenda la cultura nahua de Morelos
La ofrenda se encontrará en el edificio Marte R. Gómez, del 29 de octubre al 9 de noviembre, donde los visitantes serán recibidos por arcos florales de color amarillo y anaranjado

Tras celebrar la cosmovisión de la muerte de los mazahuas en 2023, de los otomíes en 2024 y de los matlatzincas en 2025; en 2026 la UACh invitó a la comunidad nahua de Hueyapan, Morelos, para consagrar y aperturar la ofrenda de Día de Muertos en apego a la política universitaria de compartir una visión respetuosa de las tradiciones indígenas, a cargo de los propios líderes y representantes de cada pueblo.

Este año, compartieron el montaje de la ofrenda el Sr. José Antonio Montaño Márquez, en compañía de María Pedraza Ramírez, Lourdes Morales Rodríguez, Reina Mariaca Rivera, Abelina Juárez Flores y José Miguel Montaño Juárez, todos ellos de Hueyapan, Morelos; y el artesano y florista Ignacio Espejel Linares, originario de Santa Catarina del Monte, Texcoco, Estado de México, y familia.

La ofrenda se encontrará en el edificio Marte R. Gómez, del 29 de octubre al 9 de noviembre, donde los visitantes serán recibidos por arcos florales de color amarillo y anaranjado que operan a manera de canal de luz y tránsito hacia el patio central techado donde se localiza la ofrenda colgante, integrada por guirnaldas florales, canastos y petates con relucientes flores de cempasúchil y el púrpura de la flor de terciopelo.

Al centro del patio se encuentra el altar, consagrado por José Antonio Montaño Márquez, quien explicó que “el altar conserva elementos característicos de la comunidad. Una de las características que nos distingue es que utilizamos arcos elaborados con elementos de la milpa. Generalmente se hacen con las plantas de maíz cuando todavía tienen elote; otra cosa muy de nosotros es el uso abundante de copal fresco recolectado este mismo año, lo que le da un significado especial. Además, del sahumerio conocido en lengua materna como Popochtle.

El altar fue colocado sobre un tablón de 6 metros de ancho por 9.6 metros de largo, dispuesto directamente sobre el piso y concebido como una superficie ceremonial que delimita el espacio sagrado de la ofrenda. En la tradición nahua de Hueyapan, este plano funciona como un punto de encuentro entre el mundo de los vivos y el de los ancestros, por lo que se cubre con elementos naturales y simbólicos que guían el recorrido de las almas.

Montaño Márquez indicó que sobre esta especie de alfombra ritual se erigen los tres niveles del altar: el primero, a ras de la plataforma, reúne frutas, dulces tradicionales y flores como alimento de bienvenida colocado sobre petates para el descanso de los ancestros por el viaje realizado; el segundo concentra los alimentos preparados para la ocasión, los cuales se sirven caliente, entre ellos mole, tamales, tortillas hechas a mano y arroz; mientras que el tercero resguarda las fotografías de los difuntos, acompañadas de pan, dulces tradicionales y otros objetos significativos.

“Generalmente se coloca una vela por cada ser querido que ha fallecido. En esta ocasión la ofrenda es representativa, por lo que incluimos varias velas, pero normalmente corresponde una por cada persona recordada. El conjunto se complementa con copal, veladoras, petates y metates para honrar a las matriacas de las familias”, puntualizó el también Tiempero nahua.

El altar es flanqueado por dos cascadas florales de cempasúchil y rodeado por arreglos florales que evocan al “Árbol Nodriza” de uno de los cinco lugares posmuerte de los pueblos prehispánicos: el Chichihuacuauhco, cuyo nombre en náhuatl significa «el lugar del árbol de pechos”. El sitio que alimenta a los bebés que no lograron nacer y tampoco probaron los alimentos sólidos del mundo terrenal.

En la cosmovisión nahua existían diferentes lugares a los que se arribaba tras la muerte; el Mictlán, gobernado por Mictlantecuhtli, donde descansaban quienes fallecían de manera natural o accidental tras superar nueve pruebas; el Tlalocan, un lugar de abundancia regido por Tláloc reservado para los fallecidos por causas relacionadas con el agua o rayos y el Tonatiuichan (hogar del sol), destinado a los guerreros caídos en combate y mujeres fallecidas en el parto.

Chapingo dedicó su ofrenda la cultura nahua de Morelos
Al centro del patio se encuentra el altar, consagrado por José Antonio Montaño Márquez, quien explicó que “el altar conserva elementos característicos de la comunidad

Además del Cincalco, templo del maíz divinizado donde reposaban los niños pequeños; y el Chichihuacuauhco, con su colosal árbol dotado de ramas de las que brotaban frutos en forma de senos maternos. De ellos destilaba continuamente leche tibia que funcionaba como el sustento divino; ahí las almas de los infantes no pasaban hambre o frío, ni sufrían por el desapego de sus madres terrenales.

La ofrenda dedicada a la cultura nahua podrá visitarse del 29 de octubre al 9 de noviembre, de lunes a viernes de 9:00 a 19:00 horas; sábados, domingos y días festivos de 8:00 a 16:00 horas, en el patio de Rectoría de la UACh. Entrada libre.