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Las obras ganadoras de la Gran FInal son provenientes de Michoacán, Ciudad de México y Colombia

Cierra 30 FITU con más de 9 mil asistentes tras 10 días

En un Teatro Juan Ruiz de Alarcón lleno de las nuevas generaciones de teatreros, docentes, directorxs, comunidad y público, el pasado 10 de septiembre se realizó la Ceremonia de premiación y clausura de la edición número 30 del Festival Internacional de Teatro Universitario (FITU) en la que resultaron ganadores en sus diferentes categorías obras provenientes de la Ciudad de México, Michoacán y Colombia; además, se entregó el premio de la convocatoria Dramaturgia Salud mental y Derechos Humanos, así como distintas menciones honoríficas y el Reconocimiento “Luisa Josefina Hernández” a dos docentes de la UNAM y una maestra de Veracruz.

Cierra 30 FITU con más de 9 mil asistentes tras 10 días
El premio en Dramaturgia, Salud mental y Derechos Humanos fue para “Bipolar”, de Adrián Cabrera; se anunció que el próximo año la convocatoria será a nivel nacional

Tras 10 días de intensas actividades que incluyeron la presentación de 23 obras en competencia y otras 17 de exhibición de distintas partes de México y el mundo, contando performances e instalaciones digitales, además de 7 talleres y 1 laboratorio con 137 participantes, 2 mesas redondas, 2 conferencias magistrales, 2 conversatorios, con presencia de más de 9 mil personas de público, se llevó a cabo la ceremonia de premiación y clausura conducida por la actriz Paola Arrioja y el actor Antonio Peña, mientras que el toque de humor lo colocaron los personajes del Carro de Comedias, la Nana Conchita (Priscila Rosado) y Simón (Alexis Briseño), quienes interactuaron con el público y los ganadores.

Ante más de 400 personas, el director de Teatro UNAM, Juan Meliá, comentó que dentro de la programación que se desarrolló sucedieron actividades que llenan de esperanza rumbo al día a día de las nuevas generaciones de creadores escénicos, así como la alegría que causó la participación constante y comprometida de las escuelas a través de las obras programadas vía la convocatoria nacional e internacional.

“Entre todas y todos considero que debemos ser capaces como gremio, como comunidad escénica, de ayudar a garantizar una vida académica y profesional vibrante, propositiva, inclusiva, diversa. Intentando mejorar siempre las condiciones de producción, programación, circulación y trabajo, defendiendo la libertad artística y creativa, y generando siempre vías de crecimiento e integración de las jóvenes generaciones al mundo profesional”.

El trabajo en las aulas  

Como parte de la ceremonia, se presentó la cuarta emisión del Reconocimiento “Luisa Josefina Hernández” a la docencia teatral, el cual distingue la trayectoria de docentes cuyo compromiso y generosidad han marcado a varias generaciones de creadores y creadoras escénicas.

Fueron invitados a subir al escenario a Iona Weissberg, Mario Espinosa y Juan Meliá́ para hacer la entrega por el Centro Universitario de Teatro a Francisco Álvarez “Panchito” uno de los técnicos más queridos del CUT UNAM y del país, pieza fundamental para la comunidad cutera y quien en sus 50 años de actividad profesional ha colaborado con las personalidades más destacadas de la escena a nivel nacional, además compartir su experiencia en varios proyectos internacionales.

“Doy gracias a tantas personas que marcaron mi vida a lo largo de todos estos años, en los que me brindaron la oportunidad de crecer personalmente y sobre todo me brindaron su confianza. José Caballero, que me brindó la posibilidad de trabajar como técnico de iluminación; Raúl Zermeño me impulsó a trabajar como Jefe de Departamento de Producción del CUT y me permitió iniciar una carrera como docente en producción y mecánica teatral, donde descubrí el placer de dar clases”.

También agradeció a José Ramón Enríquez y Antonio Crestani al poner en sus manos los trabajos de realización de escenografía e iluminación de las puestas en escena del CUT durante 12 años; y a Mario Espinosa, por encargarle todas las producciones de la escuela y la responsabilidad de cuidar varias generaciones durante los viajes de gira en México y el extranjero. Además de externar su alegría y satisfacción, reconoció que en esta labor su familia fue sacrificada con su ausencia y les agradeció su amor.

Enseguida, se entregó el reconocimiento por el Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras a Rafael Pimentel Pérez, quien ha sido maestro de actuación y pantomima por más de 50 años en diversas instituciones públicas y privadas, recibiendo premios de la crítica especializada. Perteneció al elenco estable del Centro de Experimentación Teatral del INBAL, fue becario ejecutante del FONCA y Secretario Académico de la ENAT del INBAL.

Pimentel subió al escenario entre risas al protagonizar una caída que primero asustó a los presentes, pero después, al mostrar su nariz de payaso hacia el público, los gritos se tornaron en aplausos al darse cuenta de que fue parte de su pantomima que complementó con unos divertidos pasos. El maestro compartió el premio con muchos de sus compañeros que por diversas razones ya no están en la Facultad, la cual consideró como un vertedor eterno de maestros de teatro; además, se comprometió ante sus nietos a volver a hacer teatro para niños.

“A todos aquellos que han compartido el aula conmigo, la mitad del proceso de enseñanza-aprendizaje han sido mis alumnos, los maestros que tuve en el CUT, los maestros de las compañías de teatro. Cuando yo trabajé en una compañía decían: ¡los actores a escena y el mimo!, cómo si detrás de un mimo no hubiera un actor”.

Pimentel reclamó que los espacios teatrales en la ciudad y el país vayan a menos y exhortó a los jóvenes a tener la fuerza para incidir en las políticas culturales para que el teatro no muera: “Entre ustedes están los futuros funcionarios de México, desde el punto de vista del teatro, no se olviden de lo que los estoy pidiendo, luchen por conseguir espacios. El teatro es una obligación de cualquier gobierno hacerlo y hacerlo bien”, pronunció, tras lo cual recibió una gran ovación.

Juan Meliá tomó la palabra para señalar que el reconocimiento se creó en un principio para reconocer a los maestros de la Facultad y del CUT; sin embargo, mencionó que es fundamental se reconozcan también a maestros de otras escuelas más allá de las Universitarias y en esta ocasión, se pensó en una docente de la Facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana, ya que fue la compañía que participó en el FITU como parte del programa Crear en Compañía.

La galardonada fue Laura Moss, admirada maestra y creadora escénica dentro y fuera de México. Es asesora interpretativa y escénica en espectáculos de ópera, flamenco, danza contemporánea y comedia musical. Licenciada en Educación Artística, con perfil especializado en Teatro, por la Universidad Veracruzana (U.V.) y con estudios de Psicología en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Laura subió al escenario bailando y en su discurso abogó por las escuelas de arte en las universidades públicas y compartió que antes de venir a México desde Argentina, la UNAM siempre resonó porque muchos exiliados del sur han llegado al país y ha sido un recinto para recibir a los intelectuales, a los artistas y a los maestros que han llegado con el corazón roto por una patria destruida llena de muerte.

“La pasión es esto que nos mueve, que nos da energía para pasar nuestros límites, amo estar en el salón de clases, es la razón primordial que me llena de sentido cada día para ir a la escuela…creo que la docencia teatral es un acto de amor, y que es un acontecimiento, es un convivo creativo del que surgen semillas, surgen frutos, muchas veces el teatro se gesta en el silencio, en lo invisible de los salones, donde nadie nos ve, pero todo ocurre”, concluyó entre aplausos.

Escritura teatral con enfoque salud mental y derechos humanos

El FITU y Teatro UNAM se han preocupado por el quehacer dramatúrgico, abriendo nuevas oportunidades para los jóvenes dramaturgos; por ello, en alianza con Cátedra Nelson Mandela de Derechos Humanos en las Artes y la Dirección de Teatro UNAM, se convocó a las personas inscritas en el Centro Universitario de Teatro o en cualquier programa de licenciatura de la Facultad de Filosofía y Letras y de la Facultad de Psicología a participar en el segundo concurso de escritura teatral.

Este año estuvo enfocado en Dramaturgia, salud mental y derechos humanos. Hacia la construcción poética de un mundo libre de violencias, cuyo premio fue entregado por Juan Meliá, director de Teatro UNAM y Bruno Velázquez, de la Cátedra Nelson Mandela de Derechos Humanos en las Artes, quien destacó que cada año se va a expandiendo esta convocatoria y la idea es que el próximo año sea a nivel nacional. 

“Al abrir esta convocatoria esperábamos dar una oportunidad para escucharnos, rescindirnos y retratarnos, acompañándonos para posibilitar una salida que fuese a su vez el inicio de nuevos caminos desde donde pudiésemos pensar una angustia existencial, la nostalgia, la locura, la memoria, el olvido, la ansiedad, el dolor, las tristezas, las neurodivergencias, la depresión, la soledad y el suicidio, problemas fundamentales desde donde podemos pensar y sentir el significado del arte”.

Bruno añadió que se recibieron 18 proyectos y gracias a ellos se aprendió que “no estamos solos, ni siquiera cuando damos un monólogo, que somos todas suficientes, que no tenemos que demostrarle nada a nadie, que estamos además siempre acompañados, y que en la vida como en el teatro no se trata solamente de llegar a aquel lugar al que vamos, sino de llegar con bien”.

El jurado estuvo integrado por Ángel Hernández, Paolo Pagliai y Fana Adjani, esta última agradeció a los participantes por su valentía y por poner el corazón en cada uno de sus textos, algo emocionante y alentador. Ángel anunció como texto ganador a Bipolar, de Adrián Cabrera.

“Por ser un texto bien estructurado, teatralmente construido y con un lenguaje creativo que logra capturar al público. Hay un trasfondo discursivo y un texto congruente donde el autor logra comunicar lo que quiere decir. Evoca al lector a identificarse con la obra y entrar en un proceso transformador con respecto al momento particular en el que vivimos, involucrando temas sobre derechos humanos y salud mental”, se asentó en el acta.

El jurado también otorgó por cuatro menciones honoríficas a Nunca abraces a un monstruo, de Karla Cecilia Esquivel Ramírez; De viajes y viajeras, de Uriel Reyes Feria; Vectores, de Ilse Jiménez; y a Histeria, de Joselin Estefanía Peña Méndez, quienes subieron al escenario entre aplausos.

¡Y los ganadores de la Gran Final!

Entre el público se encontraban las y los participantes de esta edición del 30 FITU, quienes impacientes esperaban el anuncio de las puestas en escena en cada una de las seis categorías y subcategorías.

En la Categoría A. Nivel Bachillerato, resultó vencedora “De la calle”, de la escuela COBAEM, Plantel Uruapan, Michoacán, escrita por Jesús González Dávila, con dirección y adaptación libre de Daniela Concepción Zúñiga Bravo. El jurado estuvo integrado en su primera etapa por Sol Sánchez y Carlos Herrera y para su etapa final por Misha Arias, Libertad Mardel y Darling Lucas.

En la Categoría B. Nivel licenciatura sin especialidad en teatro, el premio fue para “La última y nos fuímonos”, del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México (CDMX), con autoría y dirección de Clemente Vega. El jurado responsable de esta categoría estuvo conformado en su primera etapa por Patricia Loranca y Pablo Vera; y en la etapa final por Natalia Sedano, Fabrina Melón y Sergio Bátiz.

En la Categoría C, la cual pone en el centro a las escuelas que se dedican a la profesionalización del teatro y contó con participación nacional e internacional, en sus cuatro subcategorías resultaron ganadoras:

C1. Montajes estudiantiles dirigidos por estudiantes, “Yo he querido gritar”, de la ASAB Universidad Distrital Francisco José de Caldas, en Bogotá, Colombia, escrita por Tania Cárdenas y dirigida por Leonardo Merchán. El jurado de la primera etapa estuvo conformado por Elizabeth Pedroza y Adrián Aguirre y para la etapa final los jurados fueron Erzy Joseff, Paola Izquierdo y José Manuel Majul.

C2. Montajes estudiantiles dirigidos por docentes, “Ui did it”, de la Escuela Nacional de Arte Teatral, en la Ciudad de México, de Bertolt Brecht, con adaptación de Samuel Arcadia, Alejandra Domínguez, Lola Luna, Cristian Ramos y Leonardo Ledesma y dirección de Nohemí Espinosa. El jurado lo integraron Paula Watson y Daniel Bretón en su primera etapa y al final Ricardo Rodríguez, Alejandra Ballina y Silvia Ortega.

C3. Montajes de personas egresadas, “Todavía D.F.”, de La Casa del Teatro A.C., en la Ciudad de México, escrita por Enara Labelle y dirigida por Fernanda Flores. Como jurado en la etapa inicial estuvieron Gabriela Núñez y Sixto Castro Santillán; y para la final fue conformado por Rodrigo Alonso, Silvia Peláez y Patricia Yáñez.

C4. Montajes de Teatro para Infancias, “Isla popotes o la historia de cuando quise abrazar un ave salvaje”, del Centro Universitario de Teatro, Colegio de Literatura Dramática y Teatro y Escuela Nacional de Arte Teatral, en la Ciudad de México, escrita por Andrea López Ruiz y Luz Barragán y dirigida por Alondra Cuadrilla. El jurado de la primera etapa estuvo conformado por Clarissa Malheiros y Carolina Garibay y en la etapa final se contó con Daniela Arroio, Marcela Castillo y Anelvi Rivera.

Los jurados también hicieron 28 menciones especiales a compañías e integrantes por mejor dirección, actuaciones destacadas, ensambles actorales, movimiento escénico, pertinencia temática, entre otros, a cuyos merecedores se les invitó a subir al escenario para recibir su reconocimiento.

Cierra 30 FITU con más de 9 mil asistentes tras 10 días
Los docentes galardonados, Francisco Álvarez, Rafael Pimentel y Laura Moss, exhortaron a las nuevas generaciones a luchar por espacios teatrales, mantener la pasión y no dejar que el teatro muera

Antes de despedirse y desear larga vida al Festival, los presentadores Paola y Antonio reiteraron el llamado de Juan Meliá a participar en la encuesta del #FITUdeseado a través de la página de Teatro UNAM, para hacer saber sus anhelos respecto al futuro del Festival, qué temáticas consideran necesarias y qué sugieren para mejorarlo.

La ceremonia concluyó con el mariachi en el escenario del Teatro Juan Ruiz de Alarcón y como en todo festejo, no faltó el pastel por los 30 años del Festival, el cual fue compartido con todos los asistentes en el vestíbulo del recinto; mientras que afuera, DJ Bonsai, quien también amenizó la ceremonia, siguió con la música para que las y los jóvenes premiados continuaran con la celebración.