Greenpeace México demanda a la dependencia criterios claros para impedir evaluaciones fragmentadas de megaproyectos
Semarnat no emitió un resolutivo negativo a Perfect Day
Aunque la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reconoció públicamente múltiples riesgos ambientales y deficiencias técnicas graves en el proyecto Perfect Day de Royal Caribbean, el procedimiento principal concluyó por desistimiento del promovente y no mediante un resolutivo negativo de fondo.

A pesar de que la Semarnat anunció públicamente que no aprobaría el proyecto, éste no siguió adelante por desistimiento de la empresa, no por una postura firme y contundente por parte de la autoridad ambiental.
Es preocupante que la Semarnat no haya emitido un resolutivo negativo definitivo respecto al proyecto principal, ya que tal deliberación podría haber sentado un precedente importante de decisión sobre el territorio.
Desafortunadamente, el escenario actual podría permitir que se presenten nuevas iniciativas similares bajo modalidades o razones sociales vinculadas a los mismos intereses empresariales. Durante el análisis técnico del caso, la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) identificó riesgos para manglares y arrecifes, posibles alteraciones al acuífero y al sistema kárstico, insuficiencia de medidas de mitigación, impactos acumulativos y sinérgicos, así como afectaciones potenciales a especies protegidas.
Estos hallazgos coinciden con las alertas que Greenpeace México presentó públicamente desde febrero de 2026 en su análisis independiente de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto.
La decisión de Royal Caribbean de desistirse del megaproyecto turístico “Perfect Day” en Mahahual representa un resultado importante de la presión pública, social y ambiental ejercida desde comunidades, organizaciones, especialistas y ciudadanía dentro y fuera de México.
Sin embargo, desde la campaña México al grito de ¡Selva! de Greenpeace México, advertimos que este caso deja al descubierto un problema estructural: la fragmentación de evaluaciones de megaproyectos turísticos en la Península de Yucatán y la permisividad institucional frente a evaluaciones ambientales incompletas.
El retiro de Royal Caribbean y el reconocimiento de los impactos por parte de la Semarnat, confirman que las preocupaciones ambientales expresadas por comunidades, especialistas y organizaciones eran legítimas y fundadas.
El caso también evidenció cómo Royal Caribbean presentó distintos componentes del megaproyecto por separado, incluyendo un parque acuático, un club de playa, infraestructura marítima y obras portuarias, lo cual dificultó una evaluación integral de todos los impactos reales y acumulativos de este proyecto sobre ecosistemas altamente interconectados.
Desde la campaña México al grito de ¡Selva! reiteramos que el debate ya no es únicamente sobre un parque acuático. La discusión de fondo es sobre los límites ecológicos de la península de Yucatán, la capacidad de carga del territorio y el modelo de desarrollo que se pretende imponer sobre ecosistemas estratégicos para enfrentar la crisis climática.
Por ello exigimos a la Semarnat:
• Establecer criterios claros para impedir evaluaciones fragmentadas de megaproyectos.
• Estudiar con máxima claridad cuáles son los límites ecológicos de la península de Yucatán y su acuífero, y con base en ello, se cancelen y nieguen permisos para los proyectos que comprometan esa capacidad.
• Avanzar en una estrategia regional de protección y restauración de la Selva Maya.
• Cumplir los compromisos asumidos hace seis meses con organizaciones, comunidades y especialistas, los cuales consistieron en trabajar medidas para frenar impactos acumulativos y sinérgicos del Tren Maya, establecer una estrategia de prevención y vigilancia de impactos de megaproyectos, establecer moratorias en cambios de uso de suelo si no hay estudios de capacidad de carga, así como desarrollar un Programa Peninsular de Restauración.
Lo que ocurre en Mahahual no es un caso aislado. Es parte de un modelo territorial que continúa saturando ecosistemas ya sometidos a presiones extremas por desarrollos turísticos, inmobiliarios, extractivos y de infraestructura.
La Selva Maya no puede seguir administrándose proyecto por proyecto mientras se acumulan impactos simultáneos

