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La ductilidad y versatilidad del acero permiten desarrollar soluciones estructurales capaces de responder ante las fuerzas generadas por un sismo

Construir en una ciudad sísmica: el papel del acero

En una ciudad con alta actividad sísmica como la Ciudad de México, el diseño estructural debe considerar no solo las cargas cotidianas de operación, sino también la capacidad de las edificaciones para responder adecuadamente ante movimientos telúricos a lo largo de su vida útil.

Construir en una ciudad sísmica: el papel del acero
Dos proyectos estudiados en la Ciudad de México muestran que la incorporación de sistemas de disipación de energía puede incrementar 109% la capacidad de alteración de una estructura

Ante las exigencias del diseño sísmico, el acero ofrece propiedades que permiten desarrollar estructuras capaces de responder de manera controlada ante las fuerzas generadas por un sismo. Su ductilidad y versatilidad facilitan la incorporación de distintas soluciones de protección sísmica de acuerdo con las características de cada proyecto.

“Una de las propiedades más relevantes del acero ante un evento sísmico es su ductilidad, ya que permite que los elementos estructurales experimenten deformaciones importantes antes de llegar a una falla. Esta capacidad brinda a los ingenieros mayores posibilidades para diseñar estructuras que respondan al movimiento e integrar sistemas de disipación de energía en función de las necesidades específicas de cada proyecto”, explica Rigoberto Torres, jefe de Asistencia Técnica de Gerdau Corsa.

Las propiedades estructurales son solo una parte de la ecuación. En ciudades densamente urbanizadas como la Ciudad de México, la forma en que se ejecuta una obra también representa un desafío.

Las estructuras de acero permiten fabricar previamente numerosos componentes para posteriormente transportarlos y montarlos en sitio. Esta característica puede reducir tiempos de ejecución y facilitar los trabajos en predios con restricciones de espacio o ubicados en zonas con alta actividad vial.

Del movimiento a la ingeniería

La ingeniería ha desarrollado sistemas destinados a controlar la respuesta de las edificaciones y disipar parte de la energía introducida por un movimiento sísmico. Una muestra es el análisis técnico “Uso de disipadores de energía en edificaciones de acero”, desarrollado por Gerdau Corsa, que evalúa dos edificaciones ubicadas en la zona de lago de la Ciudad de México y compara soluciones estructurales convencionales con alternativas que incorporan sistemas de protección sísmica.

Uno de los casos analizados es el de un edificio de ocho niveles y semisótano ubicado en Sinaloa 95, en la colonia Roma Norte. Para el proyecto se evaluó una solución que incorporó 64 disipadores de energía tipo Dampo BRB, dispositivos cuyo núcleo de acero permite disipar energía mediante su comportamiento no lineal.

Los resultados muestran que, frente a la solución original, el empleo del sistema de protección sísmica incrementó hasta 36% la capacidad lateral de la estructura y 74% su capacidad de deformación. Además, las simulaciones realizadas mostraron demandas promedio por debajo de 35% de su capacidad de deformación.

El segundo caso, ubicado en Ámsterdam 219, en la colonia Hipódromo, llevó el concepto todavía más lejos: la propuesta innovadora sustituyó parte de la solución original de concreto por marcos de acero e incorporó 72 disipadores Dampo BRB y 24 disipadores viscosos.

De acuerdo con los análisis realizados, la capacidad lateral aumentó hasta 114%, mientras que la capacidad de deformación se incrementó 109% frente a la propuesta estructural original.

Rigoberto Torres comparte: “Construir en una ciudad con alta actividad sísmica exige entender cómo se comportan los materiales y aprovechar sus propiedades desde el diseño. En Gerdau Corsa buscamos que la capacidad del acero se traduzca en estructuras diseñadas con ingeniería, calidad y una visión de largo plazo”.

La seguridad comienza antes de que el acero llegue a la obra

El desempeño de una estructura no depende de un solo elemento: materiales, diseño, fabricación, conexiones, montaje y control de calidad forman parte de un mismo sistema y son determinantes para alcanzar el comportamiento previsto desde la etapa de ingeniería.

Construir en una ciudad sísmica: el papel del acero
Las propiedades estructurales son solo una parte de la ecuación. En ciudades densamente urbanizadas como la Ciudad de México, la forma en que se ejecuta una obra también representa un desafío

El Instituto Mexicano de la Construcción en Acero (IMCA) señala que, desde la recepción de los perfiles, los certificados de calidad permiten comprobar que el material suministrado corresponde con las especificaciones establecidas por el diseñador estructural, incluyendo propiedades mecánicas y composición química.

Para Gerdau Corsa, construir con acero implica aprovechar las propiedades de un material capaz de adaptarse a los desafíos de la ingeniería contemporánea. En ciudades como la Ciudad de México, donde el movimiento del suelo forma parte de las variables que acompañan cada decisión estructural, estas características adquieren especial relevancia para diseñar y construir edificaciones preparadas para responder de manera adecuada ante un evento sísmico.