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Mi feminismo, mi veganismo, mi anarquismo, mi irreverentismo, mi agencia académica, mi ser creativo, mi Shakti: mis luchas, mi creatividad, mi ser, mi cuerpo, ¡mi cuerpo: mi vida!

De corporalidades y corporeidades. Feminismo y antiespecismo

Poli Sotomayor
Paola Sotomayor Ibarra. Candidata a Doctora en Ciencias Sociales por la UAM-X. Socióloga, politóloga, especialista en género, conflictos sociales y metodologías audiovisuales para la divulgación científica; activista feminista y antiespecista; y creadora de contenidos. soc.paola.sotomayor@gmail.com

El cuerpo, este cuerpo, tu cuerpo, el tuyo también. Mis piernas, mis brazos, mi cabello, mis senos. Tus piernas, tus senos, tus manos, el roce de mis manos sobre mi piel. Tu mirada sobre mi cuerpo, sobre el tuyo, tu incomodidad a mi cuerpo. Tu incomodidad con EL cuerpo.

¿Qué es el cuerpo?

Somos cuerpo, no lo somos, somos más que eso. Somos cuerpo resignificado. Somos cuerpo agraviado, objetivado, observado. Somos cuerpo enojado. Soy cuerpo de aliada, soy cuerpo de bloque mixto, no soy cuerpo separatista. Soy. Soy, en sentido estricto, la búsqueda de la unión en cuerpos: cuerpos sororos, sonoros, amantes. Algunas son cuerpa, yo soy parte de la cuerpa pero yo no me siento cuerpa. 

Veo mi cuerpo que es reflejo de mi mente. Veo mi mente que es reflejo de mis emociones, esa inteligencia despreciada, desdeñada pero que estalla la pasión que lleva a la producción del conocimiento, a la ciencia, a la filosofía, al arte: no hay pensamiento más racional que ese que se siente. 

Veo mi cuerpo femenino, mi cuerpo anarquista, mi cuerpo rebelde, mi cuerpo con estrías, mi cuerpo musculado, mi cuerpo tatuado, mi cuerpo adolorido, mi cuerpo fuerte, mi cuerpo como vehículo de mensajes, mi cuerpo como discurso no hegemónico. Mi cuerpo obligado a seguir un estándar, mi cuerpo cansado de la delgadez conceptual, mi cuerpo harto de su relación con la comida, mi cuerpo que no debe arrugarse, que no debe colorarse, mi cuerpo que debe, debe, debe. 

Mi cuerpo es perfecto. Mi cuerpo es hermoso. Mi cuerpo tiene orgasmos. Mi cuerpo empoderado, mi cuerpo en resistencia, mi cuerpo que se rehúsa a ser utilizado más allá de las tareas que yo le dé, lo miras cuando quiero, no lo miras cuando lo escondo. Lo escondo porque me urges a sentir miedo, lo expongo porque me obligo a hacerlo un vehículo de lucha: mi cuerpo activista, mi cuerpo dominador, mi cuerpo seductor, mi cuerpo que tantos años infringió dolor a otras hembras: vacas, gallinas, puercas obligadas a ser violadas, recluidas, maltratadas, destetadas para ser reproducidas y utilizadas como materia prima, tal como el machismo y la heteropatriarcalidad quieren perpetuar con nuestros cuerpos, este cuerpo que es mío, mío, sólo mío. Ese cuerpo de la vaca es sólo suyo, su leche no es tuya es de su crío, su carne no es tuya es de ella, mi carne no es de ningún hombre, sólo es mía. Mi menstruación no es de nadie, es mía, es mi ciclo, son mis hormonas, es mi útero.

¡Sus huevos: su menstruación!, esos huevos son de ella, ¡perdóname hermana gallina!

¡Perdónanos a todas! Hoy sé mejor.

Mi feminismo, mi veganismo, mi anarquismo, mi irreverentismo, mi agencia académica, mi ser creativo, mi Shakti: mis luchas, mi creatividad, mi ser, mi cuerpo, ¡mi cuerpo: mi vida!

¡Sus cuerpos! ¡Sus vidas!

La corporalidad, según Le Boulch (1981) es el conocimiento inmediato de nuestro cuerpo, en función de la interrelación de sus partes y de su relación en el espacio y los objetos que nos rodean. Según Pierón, corporalidad es la relación de las sensaciones con los datos del mundo exterior. 

Ahora bien, siguiendo las ideas de Susan Ortega, corporeidad es el concepto que nos hace volver sobre la triada cuerpo-sujeto-cultura o sobre lo que Edgar Morin reflexiona, desde el pensamiento complejo, la relación bio-antropo-cultural. O como dijera Ortega, “no es suficiente nacer para la humanidad, nos hacemos humanos con los demás y en tanto estos procesos de mediación cultural nos ubican dentro de la condición humana. La corporeidad es un concepto que se inscribe dentro de la condición humana, en la medida que reconoce el determinismo biológico de orden filogenético, pero lo trasciende y relaciona con los procesos de interacción social y de mediación cultural de orden ontogenético.” (s/f)

O, en otras palabras, es por la corporeidad, por las normas culturales, por las relaciones económicas y por las relaciones de poder de ambas esferas, que a las mujeres se nos objetiviza, utiliza, denigra y desprecia… y a los animales aún más.

Acá el asunto, más allá de las definiciones y de la reflexión discursiva de las teorías y sus adeptos es ¿cómo vivimos el cuerpo? ¿Cómo vivimos el cuerpo del otro? ¿Tenemos cuerpos libres? ¿Damos libertad a otros cuerpos? Nos nombramos feministas pero ¿nos volvemos especistas por nuestra cualidad ontogenética? Así es como Foucault regresa una y otra vez al imaginario que reflexiona sobre biopolítica.

Federici por otro lado nos argumenta que el control del cuerpo de las mujeres no solo es una cuestión económica, sino también política. Nos dice que “El cuerpo de la mujer es la última frontera del capitalismo. Quieren conquistar el cuerpo de la mujer porque el capitalismo depende de él, (…) si las mujeres se ponen en huelga y no producen niños, el capitalismo se para. Si no está el control sobre el cuerpo de la mujer, no hay control de la fuerza de trabajo” (Murillo, 2014) y entonces vuelvo al especismo: el cuerpo de la hembra no humana ES la última frontera, no, lo que es: es la mejor victoria del capitalismo, una victoria ganada porque al hombre, y a la mujer, ya se le olvidó que mientras lucha por la libertad de unos está oprimiendo la de otras y la de otros, y que en la reproducción del capitalismo rapaz y de la violencia sistemática nos echamos la soga al cuello cuando queremos exigir nuestras libertades y nuestros cuerpos oprimiendo los de otros.

Podría seguir explicando el cuerpo en términos de Silvia Federici, podría traer las palabras de Sabah Mahmood, de Veena Das, de una Butler refrita, blanca y colonizada, o podría hablar de la dominación, sus símbolos y nuestros cuerpos. Podríamos reflexionar sobre el cuerpo en términos de la esencia artística, comunicativa, social, vehículo de poder en tanto lo ejerce o es dominado. O podría dejar de explicar y mejor activar la performatividad de mi cuerpo que se corporaliza desde mi voz y mi llanto:

 Mi corporalidad que se enuncia, (brazos arriba estiro)

 Mi corporeidad que desestabiliza, (ojos, escote)

 Mi corporeidad que incomoda, (piernas abiertas, hombros hombrunos)

 Mi cuerpo de mujer, que es todo, mucho antes de enunciarse como tal, mucho antes

de que otro lo defina…

 Mi cuerpo oprimido, 

Mi cuerpo deseado, 

Mi cuerpo normado (cruzo piernas).

 Mi cuerpo VIOLENTADO.

Mi cuerpo FUERTE, mío, mío y sólo mío.

Mi cuerpo que desde mi voz clama y exige: nos quiero libres a todas, hembras todas, cuerpos todxs. 

Libérate de la sujeción y el colonialismo patriarcal y especista.

Desde este cuerpo invoco y deseo: ¡Amor y justicia para todos! ¡Indiferencia para nadie!

Ponencia/performance y plática presentada en la XXI Jornada académica sobre Género: Estudios de la Corporalidad y Comunidad en la Universidad YMCA – CDMX, 7 de abril de 2018. Próximamente disponible en video en www.youtube.com/Polifacetica

Bibliografía sugerida:

• Bourdieu, Pierre [1985], “Sobre el poder simbólico”. • Butler, Judith (1977), Mecanismos psíquicos del poder.  • Butler, Judith (1993), Cuerpos que importan. • Das, Veena (2002), “Violencia y traducción” en Sujetos del dolor, agentes de

dignidad. • Espinosa Damián, Gisela (sobre feminismo en México). • Federici, Silvia (2010), Calibán y la bruja. • Foucault, Michel (1975), Vigilar y castigar.  • Foucault, Michel (1980), Power-Knowledge. • Foucault, Michel (1984), Historia de la sexualidad. • Foucault, Michel (1986), Historia de la locura. • Le Boulch, “El cuerpo en la escuela del siglo XXI” y “Hacia una ciencia del movimiento

humano”. • Mahmood, Sabah (2001), Teoría feminista y el agente social dócil. • Millán, Márgara (2014), Más allá del feminismo. • Morin, Edgar (1997), Introducción al pensamiento complejo. • Murillo Rubio, Laura (2014), “El cuerpo de la mujer es la última frontera del

capitalismo” (testimonio de Silvia Federici). • Ortega, Susan (s/f), Corporalidad y Corporeidad. • Pierón, H. (1968), Vocabulaire de la Psychologie. • Sotomayor, Paola (2014), 1,2,3 por los que están detrás de la montaña. Rituales,

poder y normatividad de género en el municipio Me’phaa de Acatepec, Guerrero. • Taylor, Diana (2011), Performance. Teoría y práctica.