Un nuevo estudio científico relaciona directamente la intensificación de la ganadería de pollos con la expansión y evolución más rápida de Campylobacter, comprometiendo la salud pública global
Granjas industriales de pollos propagan bacteria
Las granjas industriales de pollos son «esponjas de patógenos» que aceleran la propagación y evolución de bacterias zoonóticas —que se transmiten de animales a humanos— como Campylobacter, la principal causante de enfermedades transmitidas por alimentos que se manifiestan con diarrea, fiebre y vómitos, reveló un nuevo estudio realizado por el Instituto Ineos Oxford de Investigación Antimicrobiana de la Universidad de Oxford y publicado esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Igualdad Animal hace un llamado a las autoridades, la academia y la sociedad en general a acelerar la transición hacia sistemas alimentarios responsables con el planeta, los animales y la humanidad. “La evidencia científica es sólida: la explotación intensiva de animales es insostenible y un riesgo latente para el mundo. Pese a esto, la industria de la carne ha dejado en claro que está dispuesta a arriesgar el futuro de todos por aumentar sus ganancias económicas”, dijo Dulce Ramírez, Directora en México de la organización.
Ganadería intensiva: la causa de la expansión y evolución más rápida de Campylobacter
Cada año, alrededor de 550 millones de personas —incluidos 220 millones de niños menores de cinco años— sufren diarrea transmitida por alimentos, siendo Campylobacter la causa bacteriana más común. De acuerdo con un estudio previo del Instituto Ineos Oxford de Investigación Antimicrobiana y del Departamento de Biología de la Universidad de Oxford, el 80% de las infecciones humanas por Campylobacter están asociadas con la carne de aves y muchas de ellas han demostrado ser resistentes a los antibióticos.
Para este nuevo estudio, los investigadores analizaron cerca de 2,800 genomas bacterianos recolectados de pollos y aves silvestres en 30 países entre 1979 y 2024. Descubrieron que la “enorme expansión mundial de la cría de pollos ha creado las condiciones ideales para que la bacteria se propague, se mezcle y adquiera nuevos rasgos que la ayudan a sobrevivir”.
En concreto, el estudio señala que la cría industrial de aves para consumo humano ha provocado un aumento de más de 100 veces en la propagación de Campylobacter, lo que ha permitido que cepas que antes circulaban en aves silvestres se mezclen ampliamente en las poblaciones de aves de granja.
El profesor de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio, Sam Sheppard, señaló que “a medida que las poblaciones de pollos han crecido, las bacterias que antes se limitaban principalmente a las aves silvestres han tenido muchas más oportunidades de entrar en las granjas avícolas, propagarse y establecerse”.
Tras los análisis genómicos y el desarrollo de un modelo epidemiológico, los investigadores determinaron que “el auge mundial de la avicultura coincide con la aparición y propagación de Campylobacter jejuni adaptado al pollo”.
La ganadería industrial y el bienestar animal
Los pollos son los animales terrestres más explotados a nivel mundial, con casi 31 mil millones de aves criadas actualmente, de acuerdo con cifras de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés). De acuerdo con el estudio de la Universidad de Oxford, la población mundial de pollos explotados para consumo se ha multiplicado por siete desde 1960 y representa hoy el 70 % de toda la biomasa del sector avícola del planeta, lo que “plantea desafíos para la salud y el bienestar animal”.
De acuerdo con datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, consultados por Igualdad Animal, en México se crían y matan cada año más de 2 mil millones de pollos.
Igualdad Animal ha documentado en diferentes partes del mundo cómo, para alcanzar estos niveles de explotación, la industria ganadera ha estandarizado prácticas que comprometen gravemente el bienestar animal, como la crianza intensiva en granjas que superan las decenas de miles de pollos.

Asimismo, los pollos han sido seleccionados genéticamente para crecer lo más posible en un tiempo muy corto (en promedio son matados a los 42 días de nacidos). Este crecimiento acelerado causa enfermedades cardiovasculares y óseas que, a su vez, generan problemas de movilidad, fracturas y animales que no soportan su propio peso.
De acuerdo con el informe «Mortalidad en la industria avícola en México», antes de llegar al rastro, más de 100 millones de pollos mueren cada año en granjas industriales debido a las condiciones de explotación.

