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México es uno de los países con mayor vulnerabilidad al cambio climático y los pequeños productores son los más afectados

Llaman a fortalecer de adaptación al cambio climático

Pequeños productores rurales agrícolas y ganaderos, junto con las organizaciones que conforman la Iniciativa SAbERES llamaron a fortalecer las políticas de adaptación al cambio climático de los sistemas productivos rurales, con acompañamiento técnico, presupuestos suficientes y esquemas de financiamiento accesibles para la implementación de prácticas de Adaptación basada en Ecosistemas (AbE).

Llaman a fortalecer de adaptación al cambio climático
Sin inversión en adaptación de los sistemas productivos rurales no habrá soberanía alimentaria

De no hacerlo, dijeron, se pondría en entredicho la soberanía alimentaria del país, ya que México es uno de los países con mayor vulnerabilidad al cambio climático por sus condiciones geográficas. Asimismo, los pequeños productores rurales, que aportan más del 50% de los alimentos que consumimos en el país, y se encuentran en una enorme vulnerabilidad ante fenómenos climáticos extremos como tormentas y huracanes y los periodos de sequía cada vez más prolongados y agudos.

En el marco del Foro Nacional de Adaptación basada en Ecosistemas y Financiamiento Rural realizado en la UNAM el 22 y 23 de abril, productores de cacao, miel, café, agave, maíz, así como pequeños ganaderos y productores forestales que participan en la iniciativa SAbERES explicaron a funcionarios de la Secretaría de Agricultura, de la Comisión Nacional Forestal y del Instituto Nacional de Ecología que el Cambio Climático es una realidad en los territorios que les ha provocado pérdidas de cosechas, menores rendimientos y muerte de ganado y colmenas. Todo esto merma mucho la economía de las familias del sector rural y los ha obligado a cambiar sus formas de producir.

Más del 75 por ciento de la superficie cultivable del país es de temporal y presenta serios problemas de degradación y sumado al cambio climático, la vulnerabilidad de los pequeños productores se incrementa considerablemente.

Iván Zúñiga, coordinador del SAbERES resaltó que “el tema de la adaptación al cambio al climático es un tema crítico, sobre todo para los pequeños productores rurales, porque es el medio de vida de las familias y de donde provienen los alimentos que todos consumimos”.

Abundó que lo que se ha identificado a través la iniciativa SAbERES -que es el proyecto más ambicioso del país en acompañamiento a pequeños productores para la adaptación basada en ecosistemas de sus sistemas productivos-, es que “los impactos del cambio climático son mucho más fuertes de lo que percibimos, en los territorios lo que hemos visto es que el cambio climático está poniendo en las cuerdas a los pequeños productores rurales y si no actuamos no habrá procucción agroalimentaria”.

 En el mismo sentido, Porfirio Uribe, presidente de la organización de Productores Orgánicos de Calakmul subrayó que “este escenario de cambio climático nos obliga a buscar alternativas, pero se requiere de la alineación de las políticas nacionales, estatales y locales, porque con esfuerzos aislados no se logran cambios significativos”.

Xochitl Ramírez, coordinadora general de sustentabilidad y resiliencia climática de la Secretaría de Agricultura, coincidió en que es necesario redoblar esfuerzos en la adaptación de los sistemas productivos rurales al cambio climático y mitigar los impactos ambientales de la producción agropecuaria.

Detalló que “más del 65% de la deforestación en el país es a causa de la actividad ganadera y la agricultura también contribuye a la pérdida de bosques y selvas, sobre todo en cultivos como el aguacate, soya, palma de aceite, maíz y las berries”.

La funcionaria también refirió que “en el país tenemos una crisis de fertilizantes por los conflictos bélicos internacionales y la enorme dependencia que tenemos de la importación de estos insumos para la producción agrícola”, por lo que es urgente “encontrar soluciones muy rápidas para resolver el deterioro de los suelos y los bosques basadas en lo que nos da la propia naturaleza”.

Planteó que, junto con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, la Secretaría de Agricultura está trabajando para detener la degradación de los suelos, la pérdida de bosques y en hacer más resiliente la producción rural al cambio climático.

También aseguró que México cumplirá con su compromiso de lograr la tasa de cero deforestación para 2030, porque “ya tenemos identificados los procesos que generan la pérdida de bosques y selvas y sabemos cómo detenerlos”.

La coordinadora general de adaptación del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, Celia Pigueron, explicó que el trabajo del INECC en 2026 está centrado en la elaboración de la política de adaptación del país, que es algo que no se ha hecho y que es urgente, porque en México esta subiendo la temperatura más que en otras regiones del mundo y esto significa que tenemos menos tiempo para adaptarnos y más impactos negativos.

Financiamiento para la adaptación

En el segundo día de trabajo del Foro Nacional de Adaptación Basada en Ecosistemas y Financiamiento rural, los pequeños productores rurales señalaron que no tienen acceso a fuentes de financiamiento para la producción rural y menos para la implementación de medidas de adaptación al cambio climático. La oferta de servicios de financiamiento es limitada y costosa. Las instituciones financieras exigen muchos requisitos y tienen tasas de interés elevadas que no son accesibles para los pequeños productores rurales.

Aunque una gran cantidad de pequeños productores ya han modificado sus prácticas de producción, como adelantar o retrasar las fechas de siembra; la conversión de cultivos a variedades más resistentes a sequias, la renovación de sus plantas, e implementado mejores prácticas de manejo en ganadería, agricultura y silvicultura, se requiere de inversiones para la adquisición de equipo, plantas, bioinsumos, entre otros materiales.

Laura Aguirre, directora de Financiamiento Rural de la SADER, refirió que la innovación en mecanismos financieros ya está ocurriendo pero que aún no baja de manera automática al territorio. La clave no está en instrumentos financieros aislados, sino en una arquitectura financiera que combine crédito con asistencia técnica orientada al negocio.

Añadió que “los proyectos que avanzan mejor son aquellos donde la asistencia técnica está acompañada de capacitación financiera: aprender a llevar registros contables, entender el modelo de negocio, saber cómo llegar a un crédito. Sin eso, la arquitectura financiera más sofisticada no baja al territorio.”

Héctor Robles, consultor con amplia experiencia en el sector rural mexicano, lamentó que en los últimos 30 años no ha crecido la cobertura de financiamiento a pequeños productores, al contrario se ha contraído. El 88% de los productores en México tiene menos de 5 hectáreas, y solo el 10% tiene acceso a financiamiento.

Subrayó que “llevamos 30 años diciendo que hay que capacitar y hacer manuales, pero las estadísticas oficiales nos dicen que solo el 10% de los productores tiene acceso a financiamiento. La edad promedio de los productores es 62 años, los títulos agrarios no sirven como garantía y no tenemos más de 3,000 técnicos en todo el país. Si queremos modificar esa realidad, tenemos que ser honestos con lo que no estamos haciendo.”

En este sentido, Francisco Abardía planteó que la asociatividad es fundamental para acceder a esquemas de financiamiento, “es una condición primera y no negociable para cualquier estrategia de financiamiento rural”.

“Sin asociatividad no vale lo demás. Si vamos a atender a cada pequeño productor en lo individual, no terminamos nunca. El crédito es necesario, pero no es suficiente: sin crédito difícilmente hay desarrollo, pero solo con crédito tampoco. Necesitamos inversiones en fortalecimiento de capacidades, en innovación tecnológica, en investigación. Y el gobierno tiene que dejar de tener miedo de que los productores se organicen,” sentenció Abardía.

En el marco del Foro, el SAbERES presentó un mecanismo financiero co-diseñado por el Banco Interamericano de Desarrollo y el FIRA, que tiene el objetivo de ofrecer financiamiento a pequeños productores rurales para la implementación de medidas de adaptación basadas en ecosistemas.

A través de un fondo de garantía en el que participan entidades de la cooperación internacional como Iniciativa Climática Internacional (IKI), el BID y el propio FIRA, se pretende mitigar el riesgo y de esta forma incrementar el alcance en la canalización del financiamiento para la adaptación climática.

Esta herramienta financiera se construyó con base en los hallazgos del acompañamiento del SAbERES a los pequeños productores.