Menu

Según el Informe Libre de Jaulas 2024 del Observatorio Animal Latam, entre el 70% y el 98% de las gallinas en países como Chile, Colombia y Perú son criadas en sistemas de jaulas en batería

Día Internacional del Respeto a las Gallinas

Cada 4 de mayo se conmemora el Día Internacional del Respeto a las Gallinas, una fecha impulsada por la organización United Poultry Concerns para visibilizar la situación de millones de aves utilizadas en la industria alimentaria.

Día Internacional del Respeto a las Gallinas
Según el Informe Libre de Jaulas 2024 del Observatorio Animal Latam, entre el 70% y el 98% de las gallinas en países como Chile, Colombia y Perú son criadas en sistemas de jaulas en batería

Aunque suelen ser percibidas como animales simples dentro del sistema productivo, la evidencia científica muestra una realidad distinta. Investigaciones publicadas en la revista Animal Cognition, incluyendo trabajos de la investigadora Lori Marino, han documentado que las gallinas poseen habilidades cognitivas complejas: pueden resolver problemas, comunicarse mediante un amplio repertorio de sonidos y señales visuales, anticipar eventos y experimentar formas de empatía.

Este contraste entre lo que son y cómo son tratadas resulta especialmente evidente en América Latina, donde la producción avícola se ha intensificado de forma sostenida en las últimas décadas.

La magnitud del sistema en la región

Según el Informe Libre de Jaulas 2024 del Observatorio Animal Latam, entre el 70% y el 98% de las gallinas en países como Chile, Colombia y Perú son criadas en sistemas de jaulas en batería. Este modelo, ampliamente extendido en la región, restringe severamente su movilidad e impide comportamientos básicos como caminar, estirar sus alas o anidar.

Entre las prácticas habituales de la industria se encuentran el corte de picos sin anestesia, la muda forzada —que altera artificialmente su ciclo reproductivo— y la eliminación de pollitos machos al nacer, considerados no rentables para la producción de huevos.

Estas condiciones no solo generan cuestionamientos éticos, sino que también tienen implicancias sanitarias. El hacinamiento en sistemas intensivos favorece la propagación de patógenos y aumenta el riesgo de enfermedades zoonóticas como la gripe aviar y la salmonella.

Un debate incipiente en América Latina

En algunos países de la región, el tema ha comenzado a ingresar en la agenda pública. Chile, por ejemplo, ha avanzado en discusiones legislativas orientadas a restringir el uso de jaulas en batería y a promover sistemas de etiquetado que informen a los consumidores sobre el origen de los productos.

Sin embargo, estos avances conviven con una realidad donde la mayor parte de la producción sigue dependiendo de sistemas intensivos, y donde la transición hacia modelos más respetuosos con los animales enfrenta barreras económicas, culturales y regulatorias.

El caso argentino en el contexto regional

Dentro de este escenario, Argentina presenta un caso particularmente relevante. De acuerdo con la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), el país alcanzó en 2025 el mayor consumo de huevos per cápita del mundo, con un promedio de 398 unidades por persona al año.

Este nivel de consumo se sostiene con aproximadamente 60 millones de gallinas ponedoras distribuidas en distintas provincias.

“Hablar de gallinas en América Latina es hablar de un sistema que durante mucho tiempo se mantuvo fuera de la conversación pública. Son animales con capacidades complejas, pero que siguen siendo tratados como unidades de producción”, señaló Jesica Bon Denis, fundadora de Animal Interseccional.

“Hoy vemos una creciente preocupación por la alimentación y la sustentabilidad, pero todavía falta integrar de manera más profunda la dimensión del trato hacia los animales. En una región atravesada por desigualdades, el desafío también es cómo construir alternativas accesibles que permitan repensar nuestra relación con ellos sin que eso sea percibido como algo exclusivo” finalizó Bon Denis.

Si bien Argentina cuenta con normativa sanitaria para la producción avícola (principalmente vinculada a bioseguridad, sanidad y condiciones generales de manejo), no dispone actualmente de regulaciones específicas que limiten el uso de jaulas en batería ni de sistemas obligatorios de etiquetado que informen a los consumidores sobre el tipo de crianza.

En este contexto, el debate sobre la protección animal en la industria avícola permanece aún poco desarrollado en la agenda pública.