¿Qué hace que tu amigo realmente disfrute su alimento?
¿Por qué tus animales de compañía aman sus croquetas?
La respuesta está lejos de ser simple. Detrás de cada croqueta existe un desarrollo científico integral que combina nutrición, biología y una experiencia sensorial diseñada para el bienestar animal.

“Las mascotas no eligen su alimento al azar; responden a estímulos muy específicos que activan su instinto y bienestar. El aroma, el sabor y la textura deben trabajar en conjunto, pero también es clave que el alimento esté alineado con sus necesidades fisiológicas. Cuando esto sucede, no solo lo disfrutan, sino que se refleja en su salud integral”, explica Daniel Cosío, presidente de Grupo Amascota, del Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados y de la Nutrición Animal (CONAFAB).
La elección del alimento para perros en los hogares está determinada en un 63% por la primera experiencia sensorial —olfato y sabor— del animal. De forma similar, el 58% de los cuidadores de gatos opta por mantener el alimento con el que su mascota tuvo una experiencia inicial positiva, reforzando así la preferencia y aceptación a largo plazo. Estos son los elementos clave que hacen que los perros y gatos desarrollen mayor preferencia por los alimentos:
- El olfato manda: la puerta de entrada al alimento
A diferencia de los seres humanos, los perros y los gatos toman decisiones alimenticias principalmente a través del olfato. Un aroma atractivo puede ser el factor decisivo entre la aceptación o el rechazo de un alimento. En estudios con gatos, el olor del producto al servirse forma parte de la evaluación de preferencia, junto con su comportamiento. Por ello, las fórmulas de alta calidad suelen incorporar ingredientes de origen animal que generan olores intensos y naturales, alineados con sus requerimientos nutrimentales más básicos.
- Sabor y textura: la experiencia completa
Una vez superada la barrera del aroma, la aceptación dependerá de la combinación de gusto y la percepción de textura al masticarlo:
- Palatabilidad: Las grasas y proteínas de alta calidad no solo aportan valor nutricional, sino que también potencian el gusto. En los gatos el sabor es especialmente decisivo: si no les gusta, no se lo comen.
- La forma y textura de las croquetas cumplen una doble función: facilitan la masticación y generan una sensación placentera. En los perros, se espera que el pellet sea crujiente pero no muy duro, y también que tenga un olor atractivo.
- Adaptación: Las texturas crujientes, adaptadas al tamaño de cada mascota, suelen ser mejor aceptadas y consumidas con mayor entusiasmo.
- Nutrición alineada a su naturaleza
El gusto de las mascotas también responde a su biología. Mientras que los gatos son carnívoros estrictos —lo que explica su preferencia por alimentos ricos en proteína animal— los perros también muestran una inclinación natural hacia estos ingredientes, aunque son más flexibles en su dieta. Cuando un alimento sintoniza con estas necesidades, no solo resulta más atractivo, sino que contribuye a una mejor salud digestiva y metabólica.
- El papel del hábito y la experiencia
La relación de una mascota con su alimento también se construye a través de la rutina y la consistencia en horarios y porciones. Un alimento que se asocia con bienestar, buena digestión, energía y saciedad genera mayor confianza y refuerza su consumo.
Actualmente, la industria ha evolucionado hacia un enfoque más científico que incluye:
- Pruebas de preferencia: Análisis avanzados para determinar las mejores fórmulas.
- Conservación tecnológica: Métodos que permiten preservar el aroma, la frescura y la textura por más tiempo.
- Personalización: Fórmulas especializadas por etapa de vida, tamaño, raza o condición clínica.
Amascota recomienda siempre consultar con un médico veterinario para diseñar una dieta personalizada que considere la edad, el peso y las condiciones específicas de cada ejemplar.

