Entre 2015 y 2025, el mundo perdió más de 40 millones de hectáreas de bosque, impulsado principalmente por la expansión agrícola y la ganadería
ONU vincula la deforestación global al sistema alimentario
La pérdida de bosques continúa avanzando a nivel global y los esfuerzos actuales siguen siendo insuficientes para detenerla. Así lo advierte el nuevo Global Forest Goals Report 2026, publicado por Naciones Unidas este 11 de mayo. El documento evalúa el progreso de los países hacia las metas internacionales de protección forestal rumbo a 2030.

El informe señala que, aunque existen avances en distintas áreas, el Objetivo Forestal Mundial 1, centrado en revertir la pérdida de bosques mediante conservación, restauración y manejo sostenible, no avanza al ritmo necesario para cumplirse en 2030.
Entre 2015 y 2025, el mundo perdió más de 40 millones de hectáreas de bosques, un promedio de 4.2 millones cada año. La situación es especialmente preocupante en América del Sur y África, regiones donde la pérdida forestal ha sido más severa.
Además, durante este periodo desaparecieron 16 millones de hectáreas de bosques primarios, ecosistemas fundamentales para la biodiversidad, la regulación climática y el equilibrio de los ciclos naturales. Debido a sus características ecológicas, estos bosques son especialmente difíciles de reemplazar.
Agricultura, cambio climático y degradación ambiental
El reporte identifica a la expansión agrícola y ganadera como una de las principales causas de la pérdida forestal. A ello se suman presiones derivadas del cambio climático, como sequías, incendios forestales y plagas, que aceleran la degradación de los ecosistemas.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de transformar los sistemas alimentarios y las formas de producción actuales. Lo que comemos y cómo se producen nuestros alimentos tiene un impacto directo sobre los bosques, el uso del suelo y las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Con esta información, la ONU evidencia que el sistema alimentario actual representa una amenaza para los bosques del mundo. Gran parte de la expansión agrícola está destinada a producir alimento para animales dirigidos al consumo humano, y no para alimentar directamente a las personas. Urge avanzar hacia modelos de alimentación más sostenibles, que prioricen proteínas de origen vegetal para reducir la presión sobre los ecosistemas y disminuir estos riesgos”, afirmó Sofía Ruiz Oldenbourg, gerente de Políticas Alimentarias de Alianza Alimentaria y Acción Climática.
Los bosques también sostienen nuestra alimentación
El informe también destaca el papel de los bosques en la seguridad alimentaria. De acuerdo con la Meta 2.3 de los Objetivos Forestales Mundiales, los árboles y ecosistemas forestales son fundamentales para promover modelos alimentarios diversos y sostener la producción de alimentos mediante funciones como la polinización y la protección de los suelos.
Sin embargo, Naciones Unidas advierte que aún existe poca conciencia sobre la relación entre bosques y alimentación.
El informe también identifica desafíos estructurales que dificultan la protección de los bosques y su contribución a la seguridad alimentaria. Entre ellos destacan problemas de gobernanza y vacíos en las políticas públicas que aún ignoran el valor alimentario de los árboles, así como los impactos del cambio climático, la inseguridad sobre la tierra y la exclusión de comunidades locales y mujeres en la toma de decisiones.
Los bosques no solo capturan carbono o albergan biodiversidad: también sostienen sistemas agrícolas, protegen fuentes de agua y contribuyen directamente a la producción de alimentos. Su deterioro pone en riesgo tanto la salud del planeta como la seguridad alimentaria de millones de personas.
“Tenemos que hacer énfasis en esto: todo está conectado. Los bosques son uno de los grandes sustentos del planeta y de quienes vivimos en él. Si continúa la pérdida de estos ecosistemas, los eventos climáticos serán cada vez más severos, profundizando la crisis de seguridad alimentaria a nivel mundial. Debemos replantear la forma en que producimos alimentos, porque el sistema actual no es sano ni para el planeta ni para las personas”, aseveró Ruiz Oldenbourg.

