Aunque el hambre disminuyó en 2025, 2 mil 690 millones de personas aún no pueden costear una alimentación saludable
La alimentación saludable es más cara: ONU
Aunque el número de personas que padecen hambre disminuyó por tercer año consecutivo, el principal desafío alimentario del mundo está lejos de resolverse. El nuevo informe El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2025 (SOFI), elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y otras agencias de Naciones Unidas, advierte que millones de personas siguen sin poder acceder a una alimentación saludable.

De acuerdo con el informe, entre 608 y 696 millones de personas padecieron hambre en 2025, una reducción de aproximadamente 14 millones respecto al año anterior. Sin embargo, esta mejora contrasta con otra realidad ya que 2 mil 690 millones de personas aún no pueden costear una dieta saludable, es decir, una de cada tres personas en el mundo.
Aunque una alimentación saludable es fundamental para prevenir enfermedades, favorecer el desarrollo infantil y garantizar medios de vida sostenibles, los patrones alimentarios poco saludables siguen predominando a nivel mundial, impulsados por sistemas alimentarios que continúan haciendo más accesibles los alimentos menos nutritivos.
«El informe deja claro que ya no basta con medir el éxito de un sistema alimentario por la cantidad de alimentos que produce. El verdadero indicador debe ser cuántas personas pueden acceder a una alimentación saludable. Mientras las opciones más nutritivas sigan siendo las más caras, el derecho a la alimentación seguirá siendo una promesa incumplida», señaló Sofía Ruiz Oldenbourg, gerente de Políticas Alimentarias de Alianza Alimentaria y Acción Climática.
América Latina enfrenta la dieta saludable más cara del mundo
El informe revela que América Latina y el Caribe registra el costo promedio más alto del planeta para una dieta saludable, con 4.91 dólares (85 pesos mexicanos) por persona al día, por encima de África, Asia y América del Norte.
El informe sostiene que hacer accesibles las dietas saludables requiere transformar la manera en que se producen, distribuyen y comercializan los alimentos. Entre sus principales recomendaciones destacan fortalecer la producción de alimentos nutritivos, especialmente frutas, verduras, legumbres y hortalizas; reorientar los subsidios agrícolas hacia alimentos de mayor calidad nutricional; mejorar la infraestructura y la logística alimentaria; y crear mercados que favorezcan alimentos variados y saludables.
Actualmente, alrededor del 70 % del apoyo agrícola mundial continúa concentrándose en cereales, azúcar, y productos de origen animal, una distribución que, según la FAO, limita la disponibilidad y accesibilidad de alimentos más nutritivos.
Para Sofía Ruiz Oldenbourg, el informe confirma que garantizar el derecho a la alimentación exige transformar de manera integral los sistemas alimentarios.
«No podemos seguir financiando con recursos públicos un sistema que hace más baratos los alimentos asociados a la degradación ambiental y más costosos aquellos que protegen la salud. La transición hacia sistemas alimentarios saludables requiere que las políticas públicas alineen sus incentivos con los objetivos de salud, sostenibilidad y seguridad alimentaria», afirmó.
El informe concluye que la transición hacia sistemas agroalimentarios más saludables dependerá de políticas públicas capaces de reducir el costo de una alimentación nutritiva, fortalecer la producción sostenible y garantizar que todas las personas puedan ejercer efectivamente su derecho a una alimentación adecuada.

