63.9% de las personas trabajan más de 40 horas según la STPS
¿Cómo saber si las horas trabajadas son productivas?
A partir de 2027, la jornada máxima semanal será de 46 sin reducción de salarios ni prestaciones. El reto actual para las empresas no consiste únicamente en restar horas, sino que el tiempo disponible se traduzca en resultados. De acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), actualmente 41% de las personas trabajadoras en México trabaja entre 41 y 48 horas semanales, 13% entre 49 y 57 y 9.8% supera las 58 horas.

Para gran parte de las empresas la transición implicará reorganizar actividades y cambiar la manera en que entienden y gestionan el tiempo de trabajo.
Ante la reducción, una hora de trabajo que no se aprovecha puede tener un impacto mayor. Antes una parte de los procesos podía extenderse mediante horas adicionales, con una jornada más corta las empresas tendrán que identificar dónde se generan tiempos muertos, cuellos de botella o cargas de trabajo mal distribuidas. La propia STPS contempla fortalecer la inspección mediante un registro electrónico de la jornada, que permitirá verificar el cumplimiento de los nuevos límites.
Sin embargo, registrar la entrada y salida de una persona solamente permite conocer cuánto tiempo estuvo disponible para trabajar; no necesariamente explica qué ocurrió durante esas horas. Raúl Santillán, CEO de FiscoClic, plataforma digital en la nube que ayuda a las empresas a gestionar su facturación electrónica, nómina y recursos humanos, plantea una diferencia sustancial: el siguiente paso para las empresas será pasar de contabilizar la asistencia a generar información que ayude a entender cómo se utiliza la jornada.
Esta necesidad también será relevante al momento de administrar días feriados y los llamados puentes. Los días de descanso obligatorio establecidos en la Ley Federal del Trabajo no desaparecen ni se convierten automáticamente en jornadas laborales por la reducción de las horas semanales. Por ejemplo, el 16 de septiembre es un día de descanso obligatorio, si por las características de la operación una persona debe trabajar en este día, la empresa y el trabajador deben determinar quiénes prestarán el servicio y corresponde el pago equivalente al salario diario más un doble por el servicio realizado.
La diferencia es importante porque un “puente” no necesariamente tiene el mismo carácter que un día de descanso obligatorio. Una empresa puede establecer un día adicional de descanso, modificar turnos o distribuir las horas de trabajo para facilitar una pausa alrededor de un feriado, pero estas decisiones deben distinguirse de los días que la ley reconoce expresamente como descanso obligatorio.
Con la reducción gradual de la jornada, la planeación de estos periodos tendrá mayor relevancia, pues implica saber con anticipación qué áreas pueden detenerse, cuáles requieren guardias y cómo redistribuir las horas disponibles sin trasladar automáticamente el ajuste a horas extraordinarias.
Para los puestos administrativos y de oficina, particularmente aquellos que trabajan de manera remota o híbrida, los sistemas de monitoreo de actividad en equipos de cómputo pueden ayudar a responder a este desafío. De acuerdo con Santillán, el objetivo no es vigilar permanentemente a una persona, sino generar información sobre las aplicaciones y sitios utilizados, el tiempo activo e inactivo y los patrones de trabajo, de manera que la empresa pueda identificar dónde se concentran las actividades, qué procesos generan demoras y qué áreas podrían estar enfrentando una sobrecarga.
Además, destaca que existen soluciones orientadas a la productividad que no requieren capturas de pantalla, fotografías, cámaras ni registro de lo que el trabajador teclea. El límite, en este caso, está en el propósito y en la proporcionalidad. Medir productividad para mejorar procesos y cumplir con las obligaciones laborales, no para invadir la esfera personal del trabajador. Por ello, el monitoreo debe estar restringido al horario laboral y, en la medida de lo posible, a equipos proporcionados por la empresa y utilizados para actividades profesionales.
Pero esta tecnología no puede resolver el reto de todos los sectores. Una persona que trabaja frente a una computadora puede generar una gran cantidad de información digital; en cambio, un operador de manufactura, un trabajador de construcción, un repartidor, personal de logística, comercio u hospitalidad puede desarrollar gran parte de sus actividades sin utilizar un equipo que permita ese tipo de medición.
En estos casos, señala Santillán, las empresas tendrán que recurrir a otros indicadores como cumplimiento de producción o entregas, tiempos de operación, incidencias, tiempos de espera, cargas de trabajo, niveles de servicio y horas extraordinarias, entre otros. La principal utilidad del monitoreo de computadora se concentra en quienes realizan trabajo administrativo o digital, mientras que para el personal de campo se requieren otras formas de obtener información.
La reducción de la jornada puede convertirse en una oportunidad para que las empresas dejen de asociar productividad con permanecer más tiempo en el puesto. El objetivo no será demostrar que una persona estuvo ocho horas frente a una computadora o que un trabajador permaneció todo un turno en una planta, sino entender qué parte de ese tiempo generó valor y dónde existen obstáculos que pueden corregirse. Incluso la inteligencia artificial puede ayudar a procesar grandes volúmenes de información para encontrar patrones, cuellos de botella o señales de sobrecarga que no siempre son visibles para los responsables de cada área.
